La ficción de la historia judía en Palestina

Publicado: 16 diciembre, 2012 en La cruenta historia de Palestina
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http://occupiedpalestine.wordpress.com/2011/04/07/the-fiction-of-the-jewish-history-in-palestine/

por Hasan Afif El-Hasan

El primer ministro Benjamin Netanyahu dijo a Piers Morgan de CNN el 18 de marzo de 2011 que podría aceptar un Estado Palestino a través de negociaciones. Y añadió que “Haremos concesiones territoriales aunque es muy doloroso hacerlo en nuestra tierra ancestral”. Netanyahu no estaba hablando acerca de Polonia donde vivieron sus ancestros, estaba hablando de Palestina donde los ancestros de su población nativa vivieron, cultivaron la tierra y fueron enterrados.

Al final del siglo XIX el sionismo creó una nueva identidad judía de tierra y sangre. Para movilizar a sus seguidores y patrocinadores y apelar a sus emociones los sionistas crearon mitos. El sionismo comenzó como una religión tribal sin dios pero para cumplir su función como una fuerza unificadora, el sionismo requería de una religión externa y de símbolos religiosos; no de contenido interior. Sus líderes consideraron la creencias religiosas metafísicas y la pureza de la raza como valores en sí mismos. Crearon un estado paradisíaco divino fundido con los dioses. A pesar de su ideología no religiosa, los escritos de Herzl están repletos de referencias religiosas. Los judíos deberían asentarse en Palestina porque, en sus palabras, “el templo será visible desde lejos pues sólo nuestra fe ancestral nos ha mantenido unidos”.

Los sionistas y sus partidarios han invertido enormes recursos tanto financieros como de grupos de estudio para trabajar dentro de la narrativa histórica de la Biblia Hebrea y confirmar la conexión entre la invasiva población sionista y el pasado ancestral israelí y al hacerlo, hacer valer el derecho de esa población a la tierra. El objetivo político dio forma a la investigación y al resultado. Rastrear las raíces del estado étnico de Israel en la antigüedad bíblica elimina de manera eficaz los derechos de los palestinos nativos a la historia y por tanto a la tierra. El erudito bíblico emplea una desconcertante serie de términos para la región: “la Tierra Sagrada”, “la Tierra de la Biblia”, “Eretz Israel”, “la Tierra de Israel” o “Judea y Samaria”. Para el lector común estos nombres parece que pueden cambiarse uno por otro, pero todos implican conexión con el antiguo Israel.

Narrativas bíblicas o poemas que no tienen soporte arqueológico o de sentido común son tratados por los sionistas y sus partidarios como lenguaje histórico. Los historiadores tendrían que diferenciar entre los mitos bíblicos y la historia de la gente real que vive en lugares reales y en tiempo real. Deberían tener la valentía intelectual para desafiar cualquier fuente incluyendo “la verdad revelada” de una orden superior como se presenta en el texto bíblico si es utilizadas para justificar la injusticia y crueldad de una persona contra otra. Gamla, un grupo de defensa de la limpieza étnica fundado por ex oficiales militares israelíes, miembros del Knesset y activistas pro asentamientos ha publicado planes detallados de cómo llevar a cabo la “eliminación completa de la amenazante población árabe para Israel” al expulsar por la fuerza a todos los palestinos y demoler sus ciudades y pueblos. Esto, argumenta el plan, es “la única solución posible” para el conflicto palestino-israelí y está “confirmado por la Torá”. Estudios bíblicos se han centrado en inventar el “Antiguo Israel” mientras ignoran la realidad de la historia palestina de miles de años. Muchas experiencias históricas relacionadas con los antiguos conquistadores y colonizadores israelitas en Palestina fueron descritos con fervor religioso en términos de actos divinos.

Muchos estudiosos, la mayoría judíos moderados, que dan primacía a la arqueología, relegan el texto bíblico a un lugar secundario como fuente histórica. En 2001 en la pascua judía, el rabí David Wolpe del templo Sinaí en Westwood, Los Ángeles, dijo a su congregación: “La verdad es que prácticamente todo arqueólogo que ha investigado la historia del Éxodo (de Egipto), con muy pocas excepciones, está de acuerdo en que la forma en que la biblia describe el éxodo no es como sucedió, si es que llegó a suceder”. Basó sus conclusiones en el hecho de que no han habido descubrimientos arqueológicos que brinden evidencia de que los judíos erraron por el desierto del Sinaí por cuarenta años, y las excavaciones en Palestina muestran patrones de asentamientos diferentes de los informes bíblicos de una repentina afluencia de judíos desde Egipto.

Nadva Na’aman de la Universidad de Tel Aviv escribió, “La completa saga de conquista en el libro de Josué es una composición literaria de ficción que tiene como propósito presentar la ocupación de toda la Tierra de Israel, iniciada y guiada por el Señor y llevada a cabo por las doce tribus bajo Josué”. Josué, el hombre, era, de acuerdo con la Biblia, la mano derecha de Moisés. Después de la muerte de Moisés y de la acampada de los antiguos israelitas cerca de Jericó, Josué empezó con las campañas militares que, de acuerdo con los informes bíblicos, culminó con la conquista de la zona central de Palestina donde llevó a cabo una campaña sistemática contra las civilizaciones de Canaán que equivale al genocidio.

El historiador Giovanni Garbini argumenta que “no debemos siquiera tratar de escribir una moderna crítica histórica de Israel debido, en gran parte, a su individualmente mezclada, culturalmente interesada y esencialmente personal versión de la historia [¿la Biblia?]”

El profesor William Dever de la Universidad de Arizona escribe acerca de la Biblia Hebrea que “ Muchas de las historias bíblicas son como leyendas y abundan en milagrosos y fantásticos elementos que ponen a prueba la credulidad de casi todos los lectores modernos de cualquier creencia religiosa. Todos estos factores han contribuido al aumento de dudas acerca de la fiabilidad de la Biblia.”

En julio del 2000, el New York Times publicó un reportaje especial bajo el título “La Biblia, como Historia, reprueba nuevos exámenes arqueológicos.” Cuestionando las historias bíblicas del Éxodo y Conquista que relatan con abundantes y dramáticos detalles el éxodo de antiguos israelíes desde Egipto y su establecimiento en Palestina, pone en duda la razón fundamental de los sionista para reclamar Palestina.

El arqueólogo americano y profesor del Seminario Sureño Teológico Baptista, Joseph Callaways escribió en 1985 cuando descubrió que la ciudad de Ai, que está descrita en la Biblia, no existió: “por muchos años, la fuente primaria para mi comprensión sobre los asentamientos de los primeros israelitas fue la Biblia Hebrea, pero cada reconstrucción basada en las tradiciones bíblicas se hundió debido a la evidencia de los restos arqueológicos.”

La Biblia y la afirmación de los judíos de ser una raza diferente ha sido usada como herramienta para cimentar la unidad interna del movimiento sionista y como una arma indispensable en la lucha para reclamar la tierra de Palestina. El elemento histórico-religioso como el centro de la identidad nacional tiene una mayor importancia en el sionismo que en otros movimientos nacionales. Fue la religión en su sentido más amplio, con todas estas connotaciones nacionales e históricas las que brindaron la justificación para la conquista de Palestina y la legitimación del retorno de los judíos.

Aunque Semítico se refiere, originalmente, a ciertos idiomas y pueblos del  Mediterráneo oriental que incluyen no sólo a judíos sino también a palestinos, a asirios, a babilonios y a fenicios, el reclamo de hostilidad sólo hacia los judíos es conocido generalmente como anti-semitismo.

Los judíos son un cuerpo religioso, no son grupo biológico humano separado. La historia de los judíos revela que han tenido siempre cruzas con no judíos y muchos no judíos se han convertido en judíos. El único criterio válido para determinar la membresía en el grupo es religioso o de creencia.

Al insistir que un rasgo cultural, judaico, es hereditario los autoproclamados judíos han contribuido a la idea de que pertenecen a una familia exclusiva, una raza diferente y a un pueblo elegido. Bajo la “Ley del Retorno” israelí de los judíos a Israel, los judíos etíopes (Falashas) se constató que son descendientes de una antigua tribu israelí al examinar muestras de su ADN –Y  cromosoma masculino. La afirmación de identificar el ADN judío es la cúspide de la ciencia embustera y de una ideología encauzada por la charlatanería!

No hay historia escrita antes del 3,200 a.C (antes de Cristo) en Palestina, pero las excavaciones arqueológicas sugieren la existencia de un pueblo viviendo en Palestina* en las épocas tempranas del 8000 a.C. En el periodo de la pre cerámica en la Edad de Piedra entre los 8000 y 5000 años a.C, Palestina* y Siria* estaban habitadas por granjeros y cazadores. Su evolución de una cultura  más simple a una más compleja se evidenció en el desarrollo de técnicas de agricultura, en la domesticación de animales y en el establecimiento de poblados.

Los antiguos Cananitas gobernaban toda Palestina* y Jordania* hasta cerca del 1200 a.C., cuando los filisteos conquistaron área costera del sur. Los arqueólogos encontraron evidencia de que las tribus migrantes de Canaan asentadas en Palestina* y Jordania* en un periodo posterior del cuarto milenio a.C.  La cerámica con ofrendas en las tumbas sugieren que los Cananitas creían en la vida después de la muerte. La historia conocida de los Cananitas coincide con la temprana Edad de Bronce que comenzó alrededor del 3200 a.C., pero algunos de sus asentamientos han sido fechados tan antiguos como 7000 a.C.

Los palestinos nativos, los legítimos dueños de la tierra, son los descendientes de los antiguos cananitas, filisteos, antiguos hebreos, asirios, antiguos egipcios, persas, griegos, romanos, musulmanes, cristianos de las cruzadas y turcos. Estos grupos que vivieron en Palestina* pelearon, interactuaron y colaboraron pero ningún grupo fue destruido.

Historiadores modernos, escritores y estadistas debían de liberarse de los mitos bíblicos cuando revisan la historia aún si creen en una verdad revelada en sus vidas privadas. El reto para ellos es separar los hechos de la ficción. Palestina pertenece a su población nativa y no a la multitud de asentamientos extranjeros.

Hasan Afif El-Hasan es un analista político. Su libro más reciente ¿La solución de dos estados ya está perdida? (Editorial Algora, New York) ahora disponible en Amazon.com y Barnes & Noble. Contribuyó con este artículo en PalestineChronicle.com

* N.T. Se mencionan países que en esas épocas no existían todavía. La razón es ofrecer una idea de las zonas geográficas en donde sucedieron los acontecimientos.

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