Por conveniencia los sionistas son antisemitas acérrimos

Publicado: 30 marzo, 2014 en Israel-sionismo = racismo
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Los últimos Semitas

http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2013/05/2013521184814703958.html”>

por Joseph Massad                                              trad. Pamagal

Los judíos opositores al sionismo entendieron este movimiento, desde su inicio, como uno que comparte los preceptos del antisemitismo con la evaluación de lo que los europeos gentiles llamaron “la cuestión judía”. Sin embargo, lo que más rabia les dio a los antisionistas judíos fue que el sionismo también compartiera la “solución” a la cuestión judía, por la que los antisemitas siempre habían abogado, es decir, la expulsión de los judíos de Europa.

Fue la Reforma Protestante con el resurgimiento de la Biblia hebrea que puede conectar a los judíos modernos de Europa con los antiguos hebreos de Palestina, una conexión que los filólogos del siglo 18 pudieron hacer a través de su descubrimiento de la familia de lenguas “semíticas”, incluyendo hebreo y árabe. Mientras que los Protestantes Milenarios  insistían que los judíos contemporáneos, como descendientes de los antiguos hebreos, debían dejar Europa para ir a Palestina y acelerar así la segunda venida de Cristo, descubrimientos filológicos llevaron a etiquetar a los judíos contemporáneos como “semitas”. El salto que las ciencias biológicas de la raza y la herencia hicieron en el siglo 19 al considerar a los judíos europeos contemporáneos descendientes raciales de los antiguos hebreos sería, como resultado, uno no muy grande.

Basándose en las conexiones hechas por los Protestantes Milenarios antijudíos, los personajes seculares europeos vieron el potencial político de “restablecer” a los judíos en Palestina en el siglo 19. Menos interesados en acelerar la segunda venida de Cristo como los Milenarios, estos políticos seculares desde Napoleón Bonaparte al secretario de asuntos exteriores, Lord Palmerston (1785-1865) hasta Ernest Laharanne, el secretario privado de Napoleón III en los 1860’s, vieron la expulsión de los judíos de Europa a Palestina como una forma de establecerlos como agentes del imperialismo europeo en Asia. Su llamado sería adoptado por varios “antisemitas”, una nueva etiqueta elegida por racistas europeos antijudíos después de su invención en 1879 por un oscuro periodista vienés llamado Wilhelm Marr, quien emitió un programa político titulado La Victoria del judaísmo sobre el Germanismo. Marr fue cuidadoso al desvincular el antisemitismo de la historia del odio de los cristianos contra los judíos en base a la religión, enfatizando, de acuerdo con la filología semítica y teorías raciales del siglo 19, que la distinción entre judíos y arios era estrictamente racial.

Incorporación de los judíos en la cultura europea

El antisemitismo científico insistía en que los judíos eran diferentes de los europeos cristianos. De hecho, que los judíos no eran europeos en absoluto y que su sola presencia en Europa era la causa del antisemitismo. La razón por la cual los judíos causaban tantos problemas para los europeos cristianos tenía que ver con su supuesto desarraigo, de que carecían de país, y por tanto, de lealtad basada en la patria. En la edad Romántica del Nacionalismo Europeo, los antisemitas argumentaban que los judíos no cabían en la nueva configuración nacional, y que alteraban la pureza nacional y racial esencial a la mayoría de los nacionalismos europeos. Es por esto que si los judíos permanecían en Europa, argumentaban los antisemitas, sólo podrían causar hostilidades entre los europeos cristianos. La única solución era que los judíos salieran de Europa y tuvieran su propio país. Huelga decir que los judíos religiosos y seculares se oponían a esta terrible línea de pensamiento antisemita. Los judíos ortodoxos y reformistas, socialistas y comunistas, cosmopolitas y judíos tradicionales Yiddishkeit, todos estaban de acuerdo en que era una ideología peligrosa y hostil la que veía la expulsión de los judíos de sus patrias.

El Haskalah judío o de Iluminación, que surgió también en el siglo 19, buscó asimilar a los judíos a la cultura secular gentil europea y despojarse de su cultura judía. Fue el Haskalah el que buscó romper la hegemonía de los rabinos judíos ortodoxos en el “Ostjuden” de Europa Oriental y de despojarse de lo que era percibido como cultura judía “medieval” en favor de la cultura moderna secular de los cristianos europeos. El judaísmo reformista, como el cristianismo y protestantismo variantes del judaísmo, emergería del seno del Haskalah. Este programa de asimilación, sin embargo, buscó integrar a la modernidad a los judíos en Europa, no expulsarlos fuera de la geografía europea.

Cuando empezó el sionismo, una década y media después de la publicación del programa antisemítico de Marr, defendería todas estas ideas antijudías, incluyendo el antisemitismo científico, como válidas. Para el sionismo, los judíos eran “semitas”, descendientes de los antiguos hebreos. En su panfleto fundacional Der Judenstaat, Herzl explicaba que eran los judíos y no sus enemigos cristianos “el motivo” del antisemitismo y que “en donde no existe (el antisemitismo) es llevado por los judíos en el curso de sus migraciones”, de hecho los “desafortunados judíos son ahora portadores de las semillas del antisemitismo dentro de Inglaterra; ya lo han introducido dentro de América”; que los judíos eran una “nación” que debía dejar Europa para restituir su “nacionalidad” en Palestina o en Argentina; que los judíos debían emular culturalmente a los cristianos europeos y abandonar su lengua viva y sus tradiciones en favor de idiomas europeos modernos o restaurar el antiguo lenguaje nacional. Herzl prefería que todos los judíos adoptaran el idioma alemán, mientras que los sionistas de Europa Oriental querían el hebreo. Los sionistas después de Herzl estuvieron de acuerdo y afirmaron que los judíos estaban racialmente separados de los arios. En cuanto al Yiddish, lenguaje usado por la mayoría de los judíos europeos, los sionistas estuvieron de acuerdo en que debía ser abandonado.

La mayoría de los judíos continuaba resistiendo al sionismo y entendían sus conceptos como aquellos del antisemitismo y como una continuación de la misión del Haskalah para despojarse de la cultura judía y asimilar a los judíos dentro de la cultura gentil de los europeos seculares, excepto que los sionistas veían la última no dentro de Europa sino en un traslado geográfico después de la expulsión de los judíos de Europa. El Bund o Sindicato General de Trabajadores Judíos de Lituania, Polonia y Rusia que fue fundado en Vilna a principios de octubre de 1897, unas semanas después de convocar el primer congreso sionista en Basilea a fines de agosto de 1897, se convertiría en el enemigo más feroz del sionismo. El Bund se unió a la Coalición Judía Antisionista de rabinos Ortodoxos y Reformistas quienes habían combinado fuerzas unos meses antes para evitar que Herzl convocara el primer congreso sionista en Munich, lo que lo forzó a moverse a Basilea. Los judíos antisionistas a lo largo de Europa y en EEUU tuvieron el apoyo de la mayoría de los judíos que continuaban viendo al sionismo como un movimiento antijudío bien entrada la década de los 1940’s.

Cadena antisemítica de entusiastas pro sionistas

Al darse cuenta que su plan para el futuro de los judíos europeos concordaba con el plan de los antisemitas, Herzl pronto creó una estrategia para unirse con estos últimos. Declaró en el Der Judenstaat que:

“Los gobiernos de todas las naciones azotadas por el antisemitismo estarían intensamente interesadas en asistirnos para obtener (la) soberanía que queremos.”

Añadió que “no sólo judíos pobres” contribuirían para un fondo europeo de inmigración para judíos europeos, “sino también cristianos que quieran deshacerse de ellos”. Herzl, con desfachatez, confió en su Diario que:

“Los antisemitas se convertirán en nuestros amigos más confiables, los países anti semíticos, nuestros aliados.”

Así, cuando Herzl empezó a reunirse, en 1903, con antisemitas infames como el ministro ruso del interior Vyacheslav von Plehve, quien supervisó los progroms antijudíos en Rusia, era una alianza que forjó a propósito. Así también su reunión con el antisemítico Lord Balfour, quien como Primer Ministro de Gran Bretaña en 1905 supervisó el Acta Gubernamental de Extranjeros, que impedía a los judíos de Europa Oriental, que huían de los progroms rusos, entrar en Gran Bretaña a fin de, como lo dijo, salvar al país de “indiscutibles malvados” de “una inmigración en gran parte judía”; estas reuniones fueron difícilmente coincidencia. La infame Declaración Balfour de 1917 para crear una “nación” para el “pueblo judío” fue concebida, entre otras cosas, para frenar el apoyo judío a los revolucionarios rusos y para detener la ola de indeseables inmigrantes judíos en Gran Bretaña.

Los nazis no serían una excepción en esta cadena antisemítica de entusiastas pro-sionistas. De hecho, los sionistas llegarían a un acuerdo con los nazis muy temprano en su historia. Fue en 1933 que el infame Acuerdo de Traslado (Ha’avara) fue firmado entre los sionistas y el gobierno nazi para facilitar el traslado de judíos alemanes y de sus propiedades a Palestina lo que terminó con el boicot judío internacional a la Alemania Nazi comenzada por los judíos estadounidenses. En este ánimo, se enviaron nazis a Palestina para reportar sobre el éxito de la colonización judía del país. Adolf Eichmann regresó de su viaje a Palestina en 1937 lleno de historias fantásticas acerca de los logros de los racialmente separatistas Kibbutz Ashkenazi, uno de los cuales visitó en Mount Carmel como huésped de los sionistas.

A pesar de la abrumadora oposición de la mayoría de los judíos alemanes, el único grupo judío que apoyó las Leyes de Nuremberg de 1935 fue la Federación Sionista de Alemania, que estaba de acuerdo con los nazis en que los judíos y los arios eran razas separadas y separables. Este no era un apoyo táctico sino uno basado en una similitud ideológica. La Solución Final nazi inicialmente significaba la expulsión de los judíos alemanes a Madagascar. Es este objetivo compartido de expulsar a los judíos de Europa, como una raza separada y no asimilable, el que creó la afinidad entre nazis y sionistas desde un principio.

Aunque la mayoría de los judíos continuó resistiendo las bases antisemíticas del sionismo y sus alianzas con antisemitas, el genocidio nazi mató al 90% de los judíos europeos y en el proceso también terminó con la mayoría de los enemigos judíos del sionismo quienes murieron precisamente porque rehusaron tomar en cuenta el llamado sionista de abandonar sus países y sus hogares.

Después de la guerra, el horror del holocausto judío no detuvo el apoyo de los países europeos al programa sionista. Al contrario, estos países compartían con los nazis una predilección por el sionismo. Sólo se oponían al programa genocida nazi. Las naciones europeas junto con los Estados Unidos se rehusaron a recibir a cientos de miles de supervivientes judíos del holocausto. De hecho, estas naciones votaron en contra de una resolución de las Naciones Unidas, introducida por los estados árabes en 1947, haciéndoles un llamado para acoger a los judíos sobrevivientes, sin embargo, estos mismos países serían los que apoyarían el Plan de Partición de Palestina en noviembre de 1947 para crear un estado judío en Palestina hacia donde estos indeseados refugiados judíos podrían ser expulsados.

Las políticas pro sionistas de los nazis

Los EEUU y los países europeos, incluyendo a Alemania continuarían las políticas pro sionistas de los nazis. Los gobiernos de Alemania Occidental de la post guerra, que en sus relaciones con los judíos, tomaron la actitud de borrón y cuenta nueva, en realidad no hicieron tal cosa. Desde el establecimiento del país después de la 2ª. Guerra Mundial, cada gobierno de Alemania Occidental (y cada gobierno alemán desde la unificación en 1990) ha continuado sin descanso las políticas pro sionistas nazis. Nunca hubo un rompimiento con el pro sionismo nazi. El único  rompimiento fue con el odio genocida y racial hacia los judíos que el nazismo consagró, pero no con el deseo de ver a los judíos establecerse en un país de Asia, lejos de Europa. De hecho, los alemanes explicarían que mucho del dinero que estaban enviando a israel era para ayudar a compensar los gastos del reasentamiento de los refugiados judíos europeos en el país.

Después de la 2ª. Guerra Mundial, emergió, en EEUU y en Europa, un nuevo consenso: los judíos debían ser integrados, en forma póstuma, dentro del grupo racial de los europeos blancos, y por tanto, el horror del holocausto judío era esencialmente el horror de asesinar a europeos blancos. Desde 1960, las películas de Hollywood sobre el holocausto empezaron a representar a las víctimas judías del nazismo con el aspecto de cristianos blancos, de clase media, personas educadas y con talento muy parecidas a los europeos contemporáneos y a los estadounidenses cristianos que podrían identificarse con ellos. Presumiblemente si las películas representaran a los judíos religiosos pobres de la Europa Oriental (y la mayoría de judíos de Europa Oriental que fueron asesinados por los nazis eran pobres y muchos eran religiosos), los cristianos blancos contemporáneos no tendrían muchos elementos en común con ellos. Por esto, el horror del post holocausto europeo cristiano sobre el genocidio de los judíos europeos no estaba basado en el horror de la matanza de millones de personas que eran diferentes de los cristianos europeos, sino el horror por el asesinato de millones de personas que eran iguales a los cristinos europeos. Esto explica porqué en una nación como EEUU que no tenía nada que ver  con la matanza de los cristianos europeos existen más de 40 memoriales del holocausto y un importante museo para los judíos asesinados de Europa, pero ninguno por los holocaustos de los Nativos Americanos o Afroamericanos de los cuales EEUU es el responsable.

Aimé Césire entendió muy bien este proceso. En su famoso discurso sobre colonialismo afirmó que la mirada retrospectiva de los cristianos europeos sobre el nazismo es que

es barbarismo, pero el barbarismo supremo, el barbarismo coronado que resume todos los barbarismos diarios; es el nazismo, sí, pero que antes de que (los europeos) fueran sus víctimas, eran sus cómplices; y toleraron al nazismo, antes que fuera inflingido sobre ellos, lo absolvieron, cerraron los ojos hacia él, lo legitimizaron, porque, hasta entonces, había sido aplicado sólo a personas no europeas; cultivaron ese nazismo, son los responsables por él y  antes de envolver a todo el Occidente, la civilización cristiana, en sus aguas enrojecidas, lo rezuma, lo filtre, y gotee por cada grieta.

Que para Césaire la guerra nazi y el holocausto eran el colonialismo europeo por dentro, es bastante cierto. Pero desde la rehabilitación de las víctimas nazis como personas blancas, Europa y su cómplice estadounidense continuarían su política nazi de acudir a los horrores de los no blancos alrededor del mundo, en Corea, en Vietnam e Indochina, en Algeria, en Indonesia en América Central y Sudamérica, en Centro y Sudáfrica, en Palestina, en Irán y en Irak y en Afganistán.

La rehabilitación de los judíos europeos después de la 2ª. Guerra Mundial fue una parte crucial de la propaganda de la Guerra Fría de EEUU. Mientras los científicos sociales y los ideólogos desarrollaban la teoría del “totalitarismo”, que postulaba al comunismo soviético y al nazismo esencialmente como el mismo tipo de régimen, los judíos europeos como víctimas de un régimen totalitario se convirtieron en parte de la exhibición de atrocidades que las propagandas estadounidense y europea occidental reivindicaban como las mismas atrocidades que el régimen soviético había supuestamente cometido en los periodos de la pre y post guerra. Que Israel se subiera al tren al acusar a los soviéticos de antisemitas por su negativa de permitir que los ciudadanos judío soviéticos salieran de ahí con rumbo a Israel, era parte de esta propaganda.

Compromiso con la supremacía blanca

Fue así que los europeos y los EEUU se comprometieron con la preservación de la supremacía blanca, excepto que ahora incluye judíos como parte de las persona “blancas”, y lo que vino a ser llamado como civilización “judeo cristiana”. Las políticas europeas y estadounidenses después de la 2ª. Guerra Mundial, que continuaron inspiradas e influenciadas por el racismo en contra de los nativos americanos, africanos, asiáticos, árabes y musulmanes, y que continuaron apoyando el programa sionista antisemita de incorporar un estado de judíos blancos en un asentamiento colonial lejos de Europa, donde una prolongación directa de las políticas antisemíticas dominan desde antes de la Guerra. Fue así que mucho del veneno racista anti semítico ahora sería redirigido a los árabes y musulmanes (ambos, aquellos que son inmigrantes y ciudadanos en Europa y EEUU y aquellos que viven en Asia y en África) mientras que el apoyo al sionismo, de los antiguos antisemitas, continuará sin obstáculos.

La alianza de Alemania Occidental con el sionismo e Israel después de la 2ª. Guerra Mundial, abasteciendo a Israel con enorme ayuda económica y militar desde comienzos de 1960’s, incluyendo tanques, que usaron para matar palestinos y otros árabes, es una continuación de la alianza que el gobierno nazi concluyó con los sionistas en los 1930’s. En los 1960’s, Alemania Occidental brindó entrenamiento militar a los soldados israelíes y desde los 1970’s ha provisto a Israel con submarinos nucleares fabricados en Alemania con los que Israel espera matar más árabes y musulmanes. En años recientes, Israel ha adquirido submarinos alemanes a los que ha armado con misiles crucero de cabeza nuclear, un hecho bien conocido por el actual gobierno alemán. El Ministro de Defensa israelí Ehud Barak dijo a Der Spiegel en 2012 que los alemanes debían estar “orgullosos” porque han asegurado la existencia del estado de israel “por muchos años”. Berlín ha financiado un tercio del costo de los submarinos, cerca de 135 millones de euros (168 millones) por submarino, y ha permitido a israel aplazar sus pagos hasta 2015. Que esto hace a Alemania cómplice en el despojo de los palestinos, no tiene, para el actual gobierno alemán mayor preocupación de la que tenía en los 1960’s para el Canciller de Alemania Occidental Konrad Adenauer quien afirmó que “ La República Federal no tiene ni el derecho ni la responsabilidad de tomar una posición sobre los refugiados palestinos.”

Esto debe ser añadido a la gran cantidad de billones que Alemania ha pagado al gobierno israelí como compensación por el holocausto, como si israel y el sionismo fueran las víctimas del nazismo, cuando en realidad los judíos antisionistas son los que fueron asesinados por los nazis. Al gobierno alemán actual no le importa el hecho de que esos judíos alemanes que huyeron de los nazis y terminaron en Palestina odiaran al sionismo y a su proyecto y a su vez eran odiados por los colonos sionistas en Palestina. Puesto que eran refugiados alemanes en Palestina en los 1930’s y 1940’s, se rehusaron a aprender hebreo y publicaron media docena de periódicos alemanes en el país, por esto los atacó la prensa hebrea, incluyendo a Haartez, quien pidió el cierre de sus periódicos en 1939 y otra vez en 1941. Los colonos sionistas atacaron un café en Tel Aviv cuyos dueños judíos alemanes se rehusaron a hablar en hebreo y el municipio de Tel Aviv amenazó en junio de 1944 a algunos de sus residentes judío-alemanes por sostener en sus casas en la calle Alleby 21 “fiestas y bailes enteramente en el idioma alemán, incluyendo programas que son externos al espíritu de nuestra ciudad” y esto “no sería tolerado en Tel Aviv”. Los judíos alemanes o Yekkes como eran conocidos en el Yishuv, incluso organizaban la celebración del cumpleaños del Kaiser en 1941 (para este y otros detalles acerca de los judíos alemanes refugiados en Palestina, leer el libro de Tom Segev Los siete millones).

Si sumamos el apoyo alemán a las políticas israelíes contra Palestina en las Naciones Unidas, la película estará completa. El nuevo memorial del holocausto construido en Berlín que abrió en 2005 mantiene el apartheid racial nazi, este “Memorial a la muerte de los judíos de Europa” es sólo para víctimas judías de los nazis que deben aún hoy dejar separadas, como lo ordenó Hitler, de los otros millones de no judíos quienes también cayeron víctimas de nazismo. Que una subsidiaria de la compañía alemana Degussa, colaboradora de los nazis y que produjo el gas Zyklon B, usado para matar gente en las cámaras de gas, fue contratada para construir el memorial, fue menos que sorprendente, simplemente confirma que aquellos que mataron judíos en Alemania a fines de los 1930’s y en los 1940’s ahora se arrepienten de lo que hicieron porque ahora entienden que los judíos eran blancos, que deben ser conmemorados y que, debido a su blancura, no debían haber sido asesinados en primer lugar. Sin embargo, la política alemana de complicidad en el asesinato de árabes por parte de israel difícilmente está desvinculada a este compromiso con el antisemitismo, que continúa a través del predominante racismo alemán anti musulmán contemporáneo que tiene como objetivo a los inmigrantes musulmanes.

Tradición anti judía euro americana

En el holocausto judío murió la mayoría de los judíos que lucharon y pelearon contra el antisemitismo europeo, incluyendo al sionismo. Con su muerte, los únicos “Semitas” que quedan hoy y que están luchando en contra del sionismo y su antisemitismo es el pueblo palestino. Mientras que Israel insiste en que los judíos europeos no pertenecen a Europa y deben venir a Palestina, los palestinos siempre han insistido que la patria de los judíos europeos son sus países europeos y no Palestina y que el colonialismo sionista se origina en su mismo antisemitismo. Mientras los sionistas insisten en que los judíos son una raza separada de los europeos cristianos, los palestinos insisten en que los judíos europeos son nada más que europeos y no tienen nada que ver con Palestina, su gente o su cultura. Lo que Israel y sus aliados estadounidenses y europeos han planeado hacer en las últimas seis y medio décadas es convencer a  los palestinos que ellos también deben volverse anti semitas y creer como lo hacen los nazis, israel, y sus aliados occidentales, que los judíos son una raza diferente de las europeas, que Palestina es su país y que israel habla por todos los judíos. Que los dos más grandes bloques de voto estadounidense en la actualidad son los Protestantes Milenarios y los imperialistas seculares que continúan la misma tradición euro americana anti judía que viene desde la Reforma Protestante y el imperialismo en el siglo 19. Pero los palestinos no están convencidos y se mantienen firmes en su resistencia al antisemitismo.

Israel y sus aliados antisemitas afirman que israel es “el pueblo judío”, que sus políticas son políticas “judías”, que sus logros son logros “judíos”, que sus crímenes son crímenes “judíos” y por lo tanto cualquiera que se atreva a criticar a israel está criticando a los judíos y debe ser anti semita. Los palestinos han montado una seria lucha contra esta instigación antisemítica. Continúan afirmando, en su lugar, que el gobierno israelí no habla por todos los judíos, que no representa a todos los judíos, y que sus crímenes colonialistas en contra del pueblo palestino son sus crímenes y no los crímenes del “pueblo judío”, y por esto debe ser criticado, condenado y perseguido por sus constantes crímenes de guerra en contra del pueblo palestino. Esta no es una nueva postura palestina, pero fue adoptada desde  del siglo 20 y continúa a través de la lucha palestina contra el sionismo anterior a la 2ª guerra mundial. El discurso de Yasser Arafat en las Naciones Unidas en1974 acentuó todos estos puntos de forma vehemente:

Así como el colonialismo despreocupado usa al desafortunado, al pobre, al explotado como simple materia inerte con la que construir y llevar a cabo un colonialismo de asentamientos, así también fueron desamparados, los judíos europeos oprimidos empleados en beneficio de imperialismo mundial y del liderazgo sionista. Los judíos europeos fueron transformados en instrumentos de agresión; ellos se convirtieron en los elementos del colonialismo de asentamiento íntimamente aliados a la discriminación racial… La teología sionista fue utilizada en contra de nuestro pueblo palestino: el propósito no era sólo el establecimiento del estilo de colonialismo occidental sino también del rompimiento de los judíos con sus distintas patrias y subsecuentemente el distanciamiento de sus naciones. El sionismo… está unido al anti semitismo en sus principios retrógrados y es, cuando todo está dicho y hecho, otro lado de la misma moneda. Ya que lo que proponen es que los adherentes de la fe judía, a pesar de su residencia nacional, no deben tener lealtad a esas residencias nacionales ni vivir en igualdad con otros ciudadanos no judíos – cuando esto es propuesto escuchamos la manifestación del anti semitismo. Cuando es propuesto que la única solución para el problema judío es que los judíos deben alienarse de comunidades o naciones de las cuales han sido parte histórica, cuando se propone que los judíos resuelvan el problema judío inmigrando a y por la fuerza asentarse en la tierra de otra persona – cuando esto ocurre, exactamente la misma posición está siendo defendida por los antisemitas en contra de los judíos.

El reclamo de Israel de que sus críticos deben ser anti semitas presupone que sus críticos creen que en sus reclamos se representa “al pueblo judío”. Pero son las demandas de israel, que representa y habla por todos los judíos, las demandas más antisemitas de todas.

Hoy, Israel y los poderes occidentales quieren elevar al antisemitismo a un principio internacional alrededor del cual buscan establecer un consenso total. Insisten en que para que haya paz en Medio Oriente, los palestinos, los árabes y los musulmanes deben convertirse, como el occidente, en antisemitas adoptando el sionismo y reconociendo las demandas antisemíticas de israel. Excepto por los regímenes árabes dictatoriales y la Autoridad Palestina y sus compinches, en el aniversario 65 de la conquista antisemítica de Palestina por los sionistas, conocida por los palestinos como Nakba (catástrofe), el pueblo palestino y los pocos sobrevivientes judíos antisionistas rehusaron continuar  tomando en cuenta este llamado e incitación internacional al antisemitismo. Afirman que ellos son, como los últimos de los semitas, los herederos de la lucha de  judíos y palestinos anteriores a la 2ª guerra mundial en contra del antisemitismo y su manifestación colonial, el sionismo. Es su resistencia la que obstaculiza el camino de una victoria completa para los europeos antisemitas en el Medio Oriente y del mundo en general.

Joseph Massad enseña Política Árabe Moderna e Historia Intelectual en la Universidad de Columbia en Nueva York. Es el autor de La Persistencia de la Cuestión Palestina: Ensayos sobre sionismo y los Palestinos.

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comentarios
  1. […] el término semita está mal usado; se denominaron lenguas “semitas” a los idiomas que hablaban los árabes, […]

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