por Ilán Pappé                                                                         Trad. Pamagal

Nota original en inglés: http://www.middleeasteye.net/columns/ethnic-cleansing-other-means

El término “limpieza étnica”, no catástrofe, debería ser usado para describir los eventos de 1948 y la política israelí desde entonces, dice Ilán Pappé.
Photo credit: Las fuerzas israelíes disparan gas lacrimógeno durante una concentración por el 66 aniversario del Día de la Nakba en Hebron, Cisjordania (AA)

Photo credit: Las fuerzas israelíes disparan gas lacrimógeno durante una concentración por el 66 aniversario del Día de la Nakba en Hebron, Cisjordania (AA)

El término Nakba se ha convertido, comprensiblemente, en una entrada sagrada en el diccionario nacional palestino. Quedará probablemente como el camino principal en el cual los eventos terribles de 1948 serán conmemorados y recordados en los años venideros. Sin embargo, conceptualmente es un término problemático. Nakba significa catástrofe. Las catástrofes generalmente tienen víctimas pero no victimarios. Esto deja de lado preguntas de rendición de cuentas y de responsabilidad.

Es por esta razón, entre otras, que para el cínico o para el genuino defensor del llamado proceso de paz en la “cuestión palestina” fue fácil ignorar este evento monumental. También permite, a aquellos que están más atentos a la grave situación palestina, ver la Nakba como un evento distante, que sucedió más o menos en el tiempo de la segunda guerra mundial – un evento que puede ser interesante para los historiadores, pero que tiene muy poca relevancia para la situación actual en Israel y Palestina.

Es por esto que sugerí en 2007 emplear el término de limpieza étnica para describir ambos eventos, el de 1948 y las políticas israelíes desde entonces. Las definiciones legales, académicas y generalizadas de limpieza étnica se ajustan muy bien a los acontecimientos de Palestina en 1948. El despojo sistemático y planeado de los palestinos que terminó en la destrucción de la mitad de las ciudades y pueblos palestinos y la expulsión de 750,000 palestinos sólo puede ser descrita como limpieza étnica.

Pero el término no es sólo importante para entender adecuadamente los eventos especiales de ese año,  también es un concepto que explica el pensamiento sionista sobre la población nativa en Palestina antes de 1948 y las políticas israelíes hacia los palestinos desde entonces.

Desde el primer encuentro tanto de líderes como de miembros ordinarios del proyecto sionista de asentamiento colonialista con palestinos nativos, éstos fueron vistos, en el mejor de los casos, como un obstáculo, y en el peor, como extranjeros que usurparon por la fuerza lo que le pertenecía al pueblo judío. Los sionista liberales de mente abierta toleraban la presencia de los palestinos locales en pequeños números, pero aun ellos estaban de acuerdo con una profunda convicción, sembrada por generaciones de judíos israelíes desde 1948, que para prosperar y no sólo sobrevivir, el tener un futuro estado judío en gran parte del territorio de Palestina con ningún palestino adentro, era el escenario perfecto para el futuro.

El silencio internacional frente a la limpieza étnica de Palestina en 1948 comunicaba un claro mensaje al recién nacido estado judío. El estado judío no iba a ser juzgado como cualquier otra organización política, el mundo se haría de la vista gorda y le daría inmunidad por sus políticas criminales sobre este territorio. Fue Europa la que guió el camino, entendiendo que podía ser absuelta del terrible capítulo en la historia de sus judíos, al conceder al movimiento sionista carta blanca para des-Arabizar Palestina.

Estos dos acontecimientos – la convicción sionista de que el éxito en Palestina dependía de la habilidad de reducir al mínimo el número de palestinos en un futuro estado judío y la complicidad internacional al permitir que esta ambición fuera intentada en 1948 – convirtió la ideología de limpieza étnica en el ADN del futuro Israel.

La visión era un estado menos palestino, pero las tácticas de cómo implementarlo cambiaron con el tiempo. Mientras el movimiento ideológico, el sionismo, era capaz, bajo la circunstancia especial producida por la abrupta decisión de los británicos de irse de Palestina, de poner en práctica una operación brutal de limpieza étnica masiva de la población local palestina, las nuevas etapas tendrían que ser más sofisticadas.

Los responsables de la planeación estratégica con respecto a la continua presencia de palestinos en la tierra, se dieron cuenta de una simple verdad: expulsar personas y no permitirles moverse – al ponerlas en un enclave – producía el mismo efecto demográfico. La población indeseable estaba fuera de la vista más allá de las fronteras del estado o dentro del estado.

La limpieza étnica de 1948 estaba incompleta. Dentro del área de lo que se convirtió en Israel, permanecía una pequeña minoría de palestinos. Se quedaron ya sea porque vivían en el norte y sur de las áreas donde llegaron las fuerzas judías exhaustas, incapaces de expulsar a una población que estaba consciente, más que aquellos desposeídos en las etapas iniciales de las operaciones, de las verdaderas intenciones de los ocupantes. O se libraron por la decisión del comandante local de permitirles quedarse o los dejaron para tomar una decisión más adelante, después de la guerra. La resistencia (sumud) y la fatiga del ejército dejó a una minoría palestina dentro de Israel. Acuerdos políticos permitieron a Jordania tomar Cisjordania y consideraciones militares permitieron a Egipto tomar la Franja de Gaza.

La brutal limpieza étnica aún era intentada entre 1948 y 1956 y un número considerable de pueblos fueron expulsados en ese periodo. Pero después de 1956, esto fue reemplazado por la noción mencionada arriba de que la limpieza étnica por otros medios podía ser alcanzada al imponer normas militares a la población palestina donde la principal prohibición era la restricción de libertad de movimiento dentro de las áreas judías e informalmente, pero muy estricta, la prohibición de vivir ahí. Esto estaba acompañado de prevenir la expansión del espacio destinado a la vivienda de esa comunidad.

Cuando la norma militar impuesta a los palestinos en Israel llegó a su fin en 1966, fue reemplazada por un sistema de apartheid que prevenía el movimiento espacial de la comunidad palestina. Al principio fue un gran éxito, pero ha probado ser menos eficiente en los años recientes. Ni un solo pueblo nuevo o vecindario construido para la comunidad representó el 20 por ciento de la población mientras que su espacio natural y agrícola fue sistemáticamente judaizado en el norte y sur del estado.

En las áreas que Israel ocupó en 1967, la limpieza étnica por otros medios tomó formas similares. Inmediatamente después de la guerra, el gabinete israelí contempló seriamente repetir la limpieza étnica de 1948 pero la idea fue desechada. En su lugar, optaron por la colonización de territorios ocupados. Esta estrategia fue usada no sólo para cambiar el balance demográfico, sino principalmente para crear cinturones de asentamientos que pudieran colocar a las ciudades y pueblos palestinos de tal forma que no permitieran su expansión, estrangulándolos y alentando la emigración. El ejército, como recientemente expuso la periodista Amira Hass, ha creado campos de entrenamiento en Cisjordania para vaciarla de población palestina. Ariel Sharon fundó una versión original más sofisticada de limpieza étnica al crear guetos en la Franja de Gaza en 2005.

En la actualidad Israel también tiene la disposición ideológica para recurrir a la limpieza étnica brutal como puede verse en el Plan Prawer en el Naqab (Negev) y el deseo de limpiar étnicamente a la población árabe de la antigua Acre (Akka). El proceso de paz ha brindado un paraguas internacional para la limpieza étnica, tanto la brutal como la sofisticada. La historia nos enseña que la limpieza étnica no se va agotando porque los perpetradores se cansen o cambien de modo de pensar. Muchos israelíes se benefician de, y están involucrados en, este proyecto.

La limpieza étnica termina cuando está completada o cuando es detenida. La paz en Israel y en Palestina significa detener la limpieza étnica como una precondición para cualquier reconciliación.

 

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