Nota en inglés: http://johnpilger.com/articles/breaking-the-last-taboo-gaza-and-the-threat-of-world-war

por John Pilger                                                                                                           Trad. Pamagal

“Hay un tabú” dijo el visionario Edward Said, “sobre decir la verdad acerca de Palestina y la gran fuerza destructiva detrás de Israel. Sólo cuando esta verdad salga a la luz, podremos ser libres.”

Para muchas personas, la verdad ya vio la luz. Finalmente, se sabe. Los que alguna vez estuvieron intimidados en silencio no pueden ver hacia otro lado. Mirando fijamente a su TV, laptop, teléfono está la prueba del barbarismo del estado de Israel y la gran fuerza destructiva de su mentor y proveedor, los Estados Unidos, los cobardes gobiernos europeos, y la colusión de otros, como Canadá y Australia, en este crimen épico.

El ataque a Gaza es un ataque a todos nosotros. El estado de sitio de Gaza es un estado de sitio de todos nosotros. La negación de justicia a los palestinos es un síntoma de gran parte de la humanidad en estado de sitio y la advertencia de que la amenaza de una guerra mundial está creciendo día a día.

Cuando Nelson Mandela llamó a la lucha de Palestina “el asunto moral más grande de nuestros tiempos”, habló en nombre de la verdadera civilización, no la que el imperio inventa. En Latinoamérica, los gobiernos de Brasil, Chile, Venezuela, Bolivia, El Salvador, Perú y Ecuador han defendido la posición de Gaza. Cada uno de estos países ha conocido su propio oscuro silencio cundo la impunidad para los asesinos en masa era patrocinada por el mismo padrino en Washington que responde al llanto de los niños en Gaza con más municiones para matarlos.

A diferencia de Netanyahu y sus asesinos, las mascotas fascistas de Washington en Latinoamérica no se preocuparon con moralismos de escaparate. Simplemente asesinaron y dejaron los cuerpos en vertederos de basura. Para el sionismo, el objetivo es el mismo: despojar y finalmente destruir a una sociedad entera: una verdad que 225 sobrevivientes del holocausto y sus descendientes han comparado con la genésis del genocidio.

Nada ha cambiado desde el infame “Plan D” de los sionistas en 1948 que hizo limpieza étnica de todo un pueblo. Recientemente, en el sitio web del Times de Israel estaban las palabras: “El genocidio es aceptable”. Un diputado vocero de la knesset, el parlamento israelí, Moshe Feiglin, exige una política de expulsión masiva a campos de concentración. Una miembro del parlamento, Ayelet Shaked, cuyo partido es parte del gobierno de coalición llama a la exterminación de madres palestinas para prevenir los nacimientos de lo que llama “pequeñas serpientes”.

Picture 14Por años, los reporteros han visto a los soldados israelíes acosar a los niños palestinos abusando de ellos a través de alto parlantes. Después les disparan a matar. Por años, los reporteros han sabido sobre mujeres palestinas que están a punto de dar a luz y se les rehúsa el paso a través de la barricada para ir a un hospital; y el bebé muere, algunas veces también la madre.

Por años los reporteros han sabido de doctores palestinos y personal de ambulancias a los que se les ha dado permiso, de un comandante israelí, de atender a los heridos o recoger a los muertos, sólo para ser asesinados con un tiro en la cabeza.

Por años los reporteros han sabido de personas enfermas a las que se les impide recibir un tratamiento para salvar sus vidas, o que se les ha disparado a matar cuando intentaban llegar a una clínica para su tratamiento de quimioterapia. Una anciana con un bastón fue asesinada de esta forma – una bala en la espalda.

Cuando le presenté los hechos de este crimen a Dori Gold, consejero senior del primer ministro israelí, dijo, “Desafortunadamente en toda clase de conflicto armado hay casos de civiles que son asesinados accidentalmente. Pero el caso que usted cita no fue terrorismo. El terrorismo significa poner deliberadamente en la mira del rifle del francotirador a un civil.”

Respondí, “Eso es exactamente lo que pasó.”

“No,” dijo, “no fue lo que pasó.”

Tal mentira o ilusión es repetida infaliblemente por los apologistas de Israel. Como el ex reportero del New York Times señala, los reportes de tales atrocidades invariablemente terminan como “atrapado en el fuego cruzado”. En todo el tiempo que he cubierto el Medio Oriente, muchos sino es que la mayoría de los medios occidentales se han confabulado de esta manera.

En uno de mis filmes, un camarógrafo palestino, Imad Ghanem, está tendido indefenso mientras soldados del “ejército más moral del mundo” le volaron las piernas. A esta atrocidad se le dieron dos líneas en el sitio web de la BBC. Trece periodistas  fueron asesinados por Israel en el más reciente festival de sangre en Gaza. Todos eran palestinos. ¿Quién conoce sus nombres?

Ahora hay algo diferente. Hay una enorme repugnancia a lo largo del mundo; y las voces sensatas del liberalismo están preocupadas. El retorcerse las manos y el engañoso coro de “culpa igual” y “el derecho de Israel de defenderse” no se lavarán más; tampoco la mancha del antisemitismo. Tampoco su discriminatorio grito de “algo debe hacerse” sobre los fanáticos islámicos pero nada debe hacerse sobre los fanáticos sionistas.

El novelista Ian McEwan, una sensata voz liberal, era homenajeado como erudito por The Guardian mientras los niños de Gaza eran volados en pedazos. Este es el mismo Ian McEwan que ignoró la súplica de los palestinos de no aceptar el Premio de Jerusalén para literatura. “Si solo fuera a países que apruebo, probablemente nunca saldría de la cama, ” dijo McEwan.

Si pudieran hablar, los muertos en Gaza podrían decir: Quédate en cama, gran novelista, porque tu sola presencia suaviza la base del racismo, apartheid, limpieza étnica y asesinato – no importan las palabras engañosas que pronuncias mientras reclamas tu premio.

Entender los sofismas y el poder de la propaganda liberal es clave para entender porqué perduran las atrocidades de Israel; porqué el mundo sólo mira; porqué las sanciones nunca, son aplicadas a Israel; y porqué nada más que un boicot total de todo lo israelí es ahora la medida de decencia humana básica.

La propaganda más incesante dice que Hamas está entregado a la destrucción de Israel. Khaled Hroub, académico de la universidad de Cambridge y considerado como la mayor autoridad en Hamas, dice que esta frase “nunca se usó o adoptó por Hamas aún en sus declaraciones más radicales”. La Carta “anti judía” de 1988, frecuentemente citada fue el trabajo de “un individuo y se hizo pública sin el adecuado consenso de Hamas…El autor era uno de la “vieja guardia”; el documento es visto como una vergüenza y nunca es citado.

Hamas ha ofrecido repetidamente una tregua de 10 años con Israel y hace tiempo que ha acordado por la solución de dos estados. Cuando Medea Benjamín, la intrépida activista judío americana, estaba en Gaza, llevó una carta de los líderes de Hamas al presidente Obama en donde dejaban en claro que el gobierno de Gaza quería la paz con Israel. Fue ignorada. Yo personalmente sé de varias de esas cartas llevadas con buena fe, ignoradas o descartadas.

El crimen imperdonable de Hamas es una distinción casi nunca reportada: es el único gobierno árabe que ha sido libre y democráticamente electo por su pueblo. Peor, ahora ha formado un gobierno de unidad con la Autoridad Palestina. La única voz firme palestina – en la Asamblea General, el Consejo de Derechos Humanos y la Corte Internacional Penal – es la amenaza más temida.

Desde 2002, una pionera unidad de medios en la Universidad de Glasgow ha producido extraordinarios análisis sobre reportajes y propaganda en Israel/Palestina. El profesor Greg Philo y sus colegas se impactaron al encontrar que la ignorancia pública estaba agravada por la transmisión de noticias en televisión. Mientras más personas las veían, menos sabían.

Greg Philo dice que el problema no es el “sesgo” como tal. Los reporteros y productores están tan conmovidos como cualquier otro por el sufrimiento de los palestinos; pero es tan imponente la estructura de poder en los medios como una extensión del estado y sus intereses establecidos – que los datos cruciales y el contexto histórico son rutinariamente suprimidos.

Increíble, menos del nueve por ciento de los jóvenes espectadores entrevistados por el equipo del profesor Philo estaban al tanto de que Israel es el poder ocupante, y de que los colonos ilegales son judíos; muchos creen que son los palestinos. El término “Territorios Ocupados” pocas veces es explicado. Palabras como “asesinato”, “atrocidad”, “asesinato a sangre fría” se usan sólo para describir las muertes de los israelíes.

Recientemente, un reportero de la BBC, David, Loyn, fue muy crítico de otro periodista británico, Jon Snow, de Noticias en Canal 4. Snow estaba tan conmovido por lo que había visto en Gaza que subió a YouTube una petición humanitaria. Lo que le preocupaba al hombre de la BBC era que Snow había violado el protocolo al ser emotivo en su pieza de YouTube.

La “emoción”, escribió Loyn,” es algo de la propaganda y las noticias que está en contra de la propaganda.” ¿Escribió esto con el rostro impávido? De hecho, la forma en que Snow se presentó fue tranquila. Su crimen fue  haberse apartado de los límites de la imparcialidad aparente. Imperdonable, no se censuró a sí mismo.

En 1937, con Adolfo Hitler en el poder, Geoffrey Dawson, editor del The Times in London, escribió lo que sigue en su diario: “Paso mis noches sacando cualquier cosa que pueda herir susceptibilidades [alemanas] y poniendo pequeñas cosas que tienen la intención de tranquilizarlos.”

El 30 de julio, la BBC ofreció a sus espectadores una clase maestra sobre el Principio Dawson. El corresponsal diplomático del programa Newsnight, Mark Urban, dio cinco razones por las que Medio Oriente era un torbellino. Ninguna de las cuales incluía el papel histórico o contemporáneo del gobierno británico. El envío del gobierno de Cameron de £ 8 billones en armas y equipo militar a Israel, fue retocado. El embarque masivo británico a Arabia Saudita, fue retocado. El papel del Reino Unido en la destrucción de Libia fue retocado. El apoyo del Reino Unido a la tiranía en Egipto, fue retocado.

En cuanto a las invasiones británicas de Irak y Afganistán, tampoco sucedieron.

El único testigo experto en el programa de la BBC era un académico llamado Toby Dodge de la London School of Economics. Lo que los televidentes necesitaban saber era que Dodge había sido consejero especial de Davis Patreaeus, el general americano responsable en gran medida por los desastres en Irak y Afganistán. Pero esto, también, fue retocado.

En temas de guerra y paz, el estilo de la BBC de ilusiones de imparcialidad y credibilidad limita y controla más el debate público que la distorsión de los tabloides. Como Greg Philo señala, el emotivo comentario de Jon Snow en YouTube estaba limitado a si el ataque israelí en Gaza era proporcionado o razonable. Lo que faltaba – y casi siempre falta – era la verdad esencial de la más larga ocupación militar en los tiempos modernos: una empresa criminal respaldada por los gobiernos occidentales desde Washington hasta Londres y Camberra [1].

Y sobre el mito de que Israel es “vulnerable” y está “aislado” rodeado de enemigos, en realidad Israel está rodeado de aliados estratégicos. La Autoridad Palestina, está financiada, armada y dirigida por EU, y ha estado confabulando hace tiempo con Tel Aviv. Manteniéndose hombro a hombro con Netanyahu están las tiranías de Egipto, Jordania, Arabia Saudita, Los Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Catar – si la Copa Mundial alguna vez llega a Catar, cuenten con el Mossad para dirigir la seguridad.

La resistencia es humanidad en su forma más valiente y noble. La resistencia en Gaza está comparada correctamente con el levantamiento judío de 1943 en el gueto de Varsovia – donde también cavaron túneles y desplegaron tácticas de subterfugio y sorpresa en contra una abrumadora maquinaria militar. El último líder sobreviviente del levantamiento de Varsovia, Marek Edelman, escribió una carta de solidaridad a la resistencia palestina comparándola con la ZOB [2], los combatientes del gueto. La carta empezaba: “Comandantes del ejército, paramilitares y de operaciones de partisanos de Palestina – y a todos los soldados [de Palestina].”

El Dr. Mads Gilbert es un médico noruego reconocido por su heroico trabajo en Gaza. El 8 de agosto, el Dr. Gilbert regresó a su lugar de residencia, Tromso en Noruega, la cual, como lo señaló, los nazis ocuparon por siete años. Dijo, ” Imaginen regresar a 1945 y nosotros en Noruega no ganamos la lucha de liberación, ni sacamos fuera al invasor. Imaginen al invasor quedándose en nuestro país, tomándolo pedazo a pedazo, década tras década, desterrándonos a las áreas más pobres, y tomando a los peces del mar y el agua debajo de nosotros, después bombardeando nuestros hospitales, a los empleados de las ambulancias, nuestras escuelas, nuestras casas.

¿Nos daríamos por vencidos y ondearíamos de bandera blanca? ¡No, no lo haríamos! Y esta es la situación en Gaza. Esta no es una lucha entre terrorismo y democracia. Hamás no es el enemigo contra el que Israel está luchando. Israel está librando una guerra en contra de la voluntad del pueblo palestino para resistir. Es la dignidad del pueblo palestino la que no va a aceptar esto.

“En 1938, los nazis llamaron a los judíos Untermenschen –subhumano. Hoy, los palestinos son tratados como un pueblo de subhumanos que pueden ser masacrados sin que ningún poder reaccione.”

“Así que he regresado a Noruega, un país libre, y este país es libre porque tuvimos un movimiento de resistencia, porque las naciones ocupadas tienen el derecho de resistir, aún con armas – está manifestado en el derecho interrnacional. Y la resistencia del pueblo palestino en Gaza es admirable: una lucha por todos nosotros.”

Hay peligros por decir esta verdad, por romper lo que Edward Said llamó “el último tabú.” Mi documental, Palestina todavía es la cuestión, fue nominado para un Bafta, un premio de la academia británica y elogiado por la Comisión Independiente de Televisión por su “integridad periodística” y el “cuidado y minuciosidad con el cual fue investigado.” Pero, en cuestión de minutos de la transmisión del filme en la red británica de iTV, una onda sísmica golpeó – una avalancha de correos electrónicos describiéndome como un “psicópata demoníaco”, “un proveedor del odio y del mal”, “un anti semita de la clase más peligrosa”. Mucho de esto era orquestrado por los sionistas en EU quienes no es posible que hubieran visto el filme. Llegaron amenazas de muerte a una tasa de una diaria.

Algo similar le sucedió al comentarista australiano Mike Carlton el mes pasado. En su columna habitual en el Sydney Morning Herald, Carlton produjo una rara pieza de periodismo sobre Israel y los palestinos; identificó al opresor y a sus víctimas. Tuvo cuidado de limitar su ataque a “un nuevo y brutal Israel dominado por la línea dura de derecha del partido Likud de Netanyahu”. Dio a entender, sin escribirlo que, aquellos que habían previamente dirigido el estado sionista pertenecían a una “orgullosa tradición liberal”.

En el momento justo, la avalancha golpeó. Fue llamado “saco de babas nazi, un racista odia-judíos.” Repetidamente fue amenazado, y mandó correos electrónicos a sus atacantes diciéndoles “jódete”. El Herald le exigió que se disculpara. Cuando se rehusó, fue suspendido, entonces renunció. De acuerdo con el editor del Herald, Sean Aylmer, la compañía “espera estándares más altos de sus columnistas.”

El “problema” de Carlton, una voz áspera y a menudo liberal y solitaria en un país en donde Rupert Murdoch controla el 70 por ciento de la prensa – Australia es la primera murdocracia – sería resuelto dos veces. La Comisión Australiana de Derechos Humanos investigará quejas en contra de Carlton bajo el Acta de Discriminación Racial, que proscribe cualquier acto público o declaración que sea ” razonablemente probable … que ofenda, insulte o humille, a otra persona o grupo de personas” con base en su raza, color, nacionalidad u origen étnico.

En contraste, para salvar a la silenciosa Australia – donde a los Carltons los han extinguido – el verdadero periodismo está vivo en Gaza. Muy a menudo hablo por teléfono con Mohammed Omer, un extraordinario joven periodista palestino, a quien le hice entrega en 2008 del Premio Marta Gellhorn de Periodismo. Cuando le llamaba, durante el asalto a Gaza, podía oír el chirrido de los drones, la explosión de los misiles. Interrumpió una llamada para atender a unos niños apiñados afuera esperando un transporte en medio del bombardeo. Cuando hablé con él el 30 de julio, un sólo avión F-19 justo había masacrado a 19 niños. El 20 de agosto, describió cómo los drones de Israel habían “arreado” a toda una aldea para que los pudieran salvajemente acribillar a balazos.

Todos los días, al amanecer, Mohammed busca a familias que han sido bombardeadas. Graba sus historias, parado en los escombros de sus casas; toma sus fotografías. Va al hospital. Va a la morgue. Va al cementerio. Hace fila por horas para tener pan para su propia familia. Y observa el cielo. Manda dos, tres, cuatro comunicados al día. Esto es verdadero periodismo.

“Están tratando de aniquilarnos,” me dijo. “Pero mientras más nos bombardeen, más fuertes nos hacen. Nunca ganarán.”

El gran crimen cometido en Gaza es un recordatorio de algo más amplio y amenazante para todos nosotros.

Desde 2001, los Estados Unidos y sus aliados han tenido una conducta desbocada, de violencia excesiva. En Irak, al menos 700,000 hombres, mujeres y niños han muerto como resultado. El ascenso de los jihadistas – en un país en donde no había ninguno – es el resultado. Conocido como al-Qaeda y ahora como el Estado Islámico, el moderno jihadismo fue inventado por EU y el Reino Unido, asistidos por Pakistán y Arabia Saudita. El objetivo original era usar y desarrollar el fundamentalismo islámico, que había escasamente existido en mucho del mundo árabe, con el objeto de minar los movimientos pan-árabes y a los gobiernos seculares. Para los 1980s, ésta se había convertido en un arma para destruir a la Unión Soviética en Afaganistán. La CIA la llamó Operación Ciclón; y resultó ser un ciclón, con su furia desatada estallando en la cara de sus creadores. Los ataques del 9/11 y en Londres en julio de 2005 fueron los resultados de este estallido, así como los recientes asesinatos espantosos de los periodistas americanos James Foley y Steven Sotloff. Por más de un año, la administración Obama armó a los asesinos de estos dos hombres jóvenes – entonces conocidos como ISIS en Siria – con objeto de destruir al gobierno secular de Damasco.

El principal “aliado” de occidente en este caos imperial es el estado medieval donde las decapitaciones son rutinarias y llevadas a cabo judicialmente – Arabia Saudita. Siempre que un miembro de la familia real británica es enviado a este lugar barbárico, puedes apostar tu último petrodólar a que el gobierno británico quiere venderles a los sheiks más aviones de combate, misiles, grilletes. Casi todos los secuestradores del 9/11 eran de Arabia Saudita, que  financian jihadistas desde Siria hasta Irak.

¿Por qué debemos vivir en este perpetuo estado de guerra?

La respuesta inmediata descansa en los Estados Unidos, donde un secreto y golpe no denunciado ha tenido lugar. Un grupo conocido como Proyecto para un Nuevo Siglo Americano, inspiración de Dick Cheney y otros, llegó al poder con  la administración de George W.Bush. Alguna vez conocidos en Washington como los “locos”, esta secta extremista cree en lo que el Comandante Espacial de Estados Unidos llama “Completo dominio del espectro”.

Bajo ambos, Bush y Obama, se ha inculcado una mentalidad del siglo 19 en todos los departamentos de estado. El militarismo crudo está en ascenso; la diplomacia es redundante. Las naciones y los gobiernos son juzgados como útiles o prescindibles: ser sobornado o amenazado o “sancionado”.

El 31 de julio, el Comité de Defensa Nacional en Washington publicó un documento extraordinario que llamaba a los Estados Unidos a prepararse para pelear en seis grandes guerras simultáneamente. Hasta arriba de la lista estaban Rusia y China – poderes nucleares.

En un sentido, la guerra contra Rusia ya ha comenzado. Mientras el mundo ve horrorizado como asalta Israel a Gaza, atrocidades similares en Ucrania oriental son difícilmente noticia. Al momento de escribir esto, dos ciudades ucranianas de personas hablantes de ruso – Donetsk y Luhansk – están en estado de sitio: su pueblo y hospitales y escuelas han sido bombardeadas por el régimen de Kiev que llegó al poder por un golpe de estado guiado por neo nazis respaldados y pagados por los Estados Unidos. El golpe fue el clímax de lo que el comentarista político ruso, Sergei Glaziev, describe como 20 años de “adiestramiento de nazis ucranianos apuntando hacia Rusia”. El fascismo actual ha ascendido otra vez en Europa y ningún líder europeo ha hablado en su contra, tal vez porque este ascenso del fascismo a lo largo de Europa es ahora una verdad que no se atreve a decir su nombre.

Con su pasado fascista y su presente, Ucrania es ahora un parque temático para la CIA, una colonia de la OTAN y del Fondo Monetario Internacional. El golpe fascista en Kiev en febrero fue alardeado por la asistente del secretario de estado de EU, Victoria Nuland, cuyo “presupuesto para el golpe” tenía hasta $5 billones. Pero había un contratiempo. Rusia previno la captura de su legítima base naval en el Mar Negro en la Crimea de habla rusa. Rápidamente siguieron un referéndum y la anexión. Representado en occidente como la “agresión” del Kremlin, esto sirve para darles la razón y cubrir los objetivos de Washington: causar una ruptura entre una Rusia “paria” y sus principales socios comerciales en Europa y eventualmente el fin de la Federación Rusa. Los misiles estadounidenses ya rodean Rusia; las construcciones militares de la OTAN en la ex República Soviética y Europa oriental son las más grandes desde la segunda guerra mundial.

Durante la guerra fría, esto hubiera arriesgado un holocausto nuclear. Es riesgo ha regresado ya que la desinformación alcanza el clímax de histeria en los Estados Unidos y en Europa. Un caso de libro de texto es el derribo del avión de la línea aérea de Malasia en julio. Sin ninguna pieza de evidencia, los EU, sus aliados de la OTAN y la maquinaria de los medios acusaron a los “separatistas” ruso-étnicos en Ucrania y dieron a entender que Moscú era finalmente el responsable. Una editorial del Economist acusó a Vladimir Putin de asesinato en masa. La portada del Der Spiegel tenía rostros de las víctimas y tipografía roja en trazo más grueso, que decía “¡Stoppt Putin Jetzt!”(¡Paren a Putin ahora!) en el New York Times, Timothy Garton Ash fundamentó su argumento para “la doctrina mortal de Putin” con insultos personales como “un hombre bajo, fornido con cara de rata”.

El papel de The Guardian ha sido importante. Famoso por sus investigaciones, el periódico no ha hecho intentos serios de examinar quién derribó el avión y porqué, aunque abundante material de fuentes creíbles muestra que Moscú estaba tan impactado como el resto del mundo, y que el régimen ucraniano bien pudo haber hecho caer el avión de pasajeros.

Con la Casa Blanca ofreciendo evidencia no verificable – aunque los satélites de EU habrían observado el derribamiento – el corresponsal de The Guardian en Moscú, Shaun Walker, se paró en el interior de la grieta. “Mi audiencia con el Demonio de Donetsk,” fue el titular de la primera plana sobre la emocionante entrevista de Walker a un Igor Bezler. “Con bigote de foca, un temperamento intenso y una reputación de brutalidad,” escribió, “Igor Bezler es el más temido de todos los líderes rebeldes en la Ucrania Oriental… con el apodo de El Demonio … si se les puede creer a  los servicios de seguridad ucranianos, el SBU, El Demonio y un grupo de sus hombres fueron responsables del derribo del avión de Malasia vuelo MH17 … así como derribaron supuestamente el MH17, los rebeldes han abatido 10 aeronaves ucranianas.” El periodismo de Demonio no requiere mayor evidencia.

El periodismo de Demonio hace más que la junta contaminada de fascismo que tomó el poder en Kiev como un respetable “gobierno interino”. Los neo nazis se convierten en simples “nacionalistas”. Las “noticias” originadas por la junta de Kiev aseguran la supresión de un golpe dirigido por EU y la sistemática limpieza étnica de la población hablante de ruso de Ucrania oriental. Que esto debía pasar  en la zona fronteriza a través de la cual los nazis invadieron Rusia, extinguiendo más o menos 22 millones de vidas rusas, no tiene interés. Lo que importa es que una invasión a Ucrania que parece difícil de probar, más allá de las conocidas imágenes de satélite que evocan la presentación ficticia de Colin Powell ante las Naciones Unidas “probando” que Saddam Hussein tenía WMD (armas de destrucción masiva). “Necesitan saber que las acusaciones de una importante ‘invasión’ rusa a Ucrania parecen no estar soportadas por inteligencia confiable,” escribió un grupo de ex funcionarios senior de inteligencia de EU, analistas y la Inteligencia de Veteranos Profesionales para la Sensatez, [3] VIPS, a la Canciller Alemana Angela Merkel. “En su lugar, la ‘inteligencia’ parece ser del mismo tipo dudoso y políticamente ‘amañado’ usado hace 12 años para ‘justificar’ el ataque dirigido por EU sobre Irak.”

La jerga es “controlando la narrativa”. En su trascendental Cultura e Imperialismo, Edward Said fue más explícito: la maquinaria de los medios occidentales ahora es capaz de penetrar profundamente en las consciencias de gran parte de la humanidad con un “cableado” tan influyente como el de la flota imperial del siglo 19. Periodismo cañonero, en otras palabras. O guerra a través de los medios.

Sin embargo, una inteligente y resistente a la propaganda crítica pública y un segundo superpoder están emergiendo – el poder de la opinión pública, alimentada por el internet y los medios sociales.

La falsa realidad creada por las falsas noticias entregadas por los porteros [4] de los medios puede evitar que algunos de nosotros sepamos que este nuevo superpoder está agitando país tras país: de las Américas a Europa, de Asía a África. Es una insurrección moral, ejemplificada por los informantes Edward Snowden, Chelsea Manning y Julian Assange. La pregunta es: ¿romperemos nuestro silencio cuando aún hay tiempo?

La última vez que estuve en Gaza, de regreso al retén israelí, pude ver dos banderas palestinas a través del alambre de cuchillas. Los niños habían hecho, de unas ramas, unas astas amarradas y habían trepado por la pared y detenido la bandera entre ambas.

Los niños hacen esto, me dijeron, siempre que hay extranjeros alrededor, porque quieren mostrar al mundo que están ahí – vivos, valientes e invencibles.

 

Este artículo fue adaptado de la Conferencia Conmemorativa de Edward Said por John Pilger en Adelaide, Australia el 11 de septiembre de 2014.

Sigue a John Pilger en Twitter @johnpilger y en FaceBook en http://www.facebook.com/pilgerwebsite

 

[1] O Canberra, capital de Australia.(N. de T.)

[2] Zydowska Organizacjka Bojowa. Organización Judía de Combate; Gueto de Varsovia. (N. de T.)

[3] Grupo de ex funcionarios de la comunidad de inteligencia de EU, formado en 2003 como una “iniciativa de costa a costa”, para protestar por el uso de datos de inteligencia incorrectos “sobre la base de los cuales se llevó a cabo la invasión de Irak por parte de EU y el Reino Unido.” (datos wikipedia) (N. de T.)

[4] En inglés gatekeepers, cuya  traducción literal es portero o guardia pero cuyo significado también es el de  una persona o un grupo que controla el acceso a algo o a alguien. (N. de T.)

 

 

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