“Limpieza étnica para un mundo mejor” Richard Cohen dice que los palestinos se buscaron la Nakba

Publicado: 8 octubre, 2014 en Israel-sionismo = racismo
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Nota en inglés: Mondoweiss

por Philip Weiss                                                                                      Trad. Pamagal

 

Considero que el siguiente artículo plasma de manera cínica la argumentación de los sionistas acerca del atraco que perpetraron en Palestina con los palestinos desde antes del fatídico 1948. La línea de pensamiento y las falsedades de Cohen son comunes entre los  sionistas. Su nuevo razonamiento es que la Nakba, la aniquilación, puede tener fundamentos lógicos y aceptables. Plantea algunas ideas que sin lugar a dudas empezarán a repetir los partidarios de los sionistas hasta que se conviertan en lugares comunes como el muy traído y llevado ‘No existía Palestina, ni los palestinos’. Lo tremendo de esta argumentación es que con lo abyecta que es, pronto, la limpieza étnica, pasará de lugar común en lenguaje oral y escrito a ‘algo’ sin mayor relevancia en los hechos. Cohen trata, sin éxito, de sustentar la limpieza étnica pero los partidarios y defensores sionistas se encargarán de llenar de valor estas premisas y finalmente podrán utilizar ‘estos nuevos valores’ en cualquier parte del mundo, con cualquier pueblo, sin ninguna clase de remordimientos éticos.

Pamagal 

 

El columnista del Washington Post, Richard Cohen dice que los palestinos son los culpables de la Nakba, la limpieza étinica de Palestina en 1948 en donde 750,000 palestinos fueron expulsados o huyeron por las milicias sionistas y nunca les fue permitido regresar. En su nuevo libro Israel: ¿Es bueno para los judíos? Cohen dice que por resistirse a la toma de sus tierras por el movimiento sionista, los palestinos no les dejaron a los inmigrantes judíos, con su “avanzada cultura,” ninguna otra opción sino sacarlos por la fuerza de sus casas.

El motor de los eventos no fueron, como casi universalmente se argumenta, los judíos, sino los árabes. Si los palestinos y los estados árabes cercanos hubieran aceptado el plan de partición de las Naciones Unidas, si hubieran consentido a la creación de un Estado de Israel, la razón de ser de la nakba hubiera sido evitada… Si hubieran aceptado este resultado – si hubieran aceptado el estado de derecho– no hubiera habido nakba, y  770,000 palestinos no hubieran sido desplazados.

Cohen hace un fuerte argumento para la limpieza étnica como el único resultado racional:

Simplemente tenían que sacarlos. La misma gente que había hecho la guerra– y que había iniciado la guerra y algunas veces se había conducido de manera barbárica – no se le podía permitir quedarse en el lugar o regresar a sus antiguas casas. Esto no era un asunto de racismo o colonialismo sino de seguridad basado en sentido común. Los palestinos eran el enemigo [1], y el enemigo tenía que irse. 

El columnista del Washington Post se ha metido en problemas en los años recientes por comentarios groseros sobre los negros que lo han hecho ver ampliamente como racista – diciendo últimamente que las personas “convencionales” sienten “náuseas” cuando ven una pareja interracial. Un par de ocasiones se ha disculpado.

Los duros comentarios de Cohen sobre la Nakba en su nuevo libro de seguro también ofenden. En una extensa sección histórica, Cohen defiende la práctica  de la limpieza étnica, diciendo que puede ser necesaria en determinadas circunstancias para prevenir choques étnicos.

La sección se lee como parodia de una disculpa sionista, al punto que puede dañar la misma causa de Cohen. Titulado “Limpieza étnica para un Mundo Mejor,” el capítulo sostiene que los judíos en Palestina sólo estaban haciendo lo que los grandes poderes en Europa estaban haciendo, algunas veces a los judíos.

“¿ Por qué no tendrían ellos el derecho de jugar con las reglas que otros habían establecido? Tenían que usar su poder y fuerza y violencia también. Lo siento, era inevitable.” 

El tono ferozmente realista de Cohen parece anacrónico – ignorando los avances en el derecho internacional en el intervalo de 70 años– cuando describe las muchas limpiezas étnicas que tuvieron lugar en Europa durante y después de la Segunda Guerra Mundial.

Las transferencias de población estaban en el aire. Varias figuras públicas las apoyaban, siendo Churchill la más prominente de todas. ‘La expulsión es un método que, en lo que hemos podido ver, será el más satisfactorio y duradero.’ 

La política de forzar a la etnia germana a salir de Polonia, Checoslovaquia y Hungría para regresar a Alemania fue “brutal” pero “resultó”, dice Cohen.

Excepto por los Balcanes y la ocasional victimización de los Romaní (gitanos), Europa Oriental ha estado en gran parte libre de los conflictos étnicos desde los 1950s, y, más tarde, libres en gran medida de las discusiones sobre cómo se logró. 

Cohen respalda prácticamente la limpieza étnica como una solución razonable, cuando cita las transferencias entre Grecia y Turquía de las poblaciones étnicas minoritarias:

Para el siglo veinte, el barbarismo de la transferencia de población se había convertido en una política gubernamental aceptable. Era una solución, sin importar qué tan fea, al problema de que ciertos pueblos estuvieran en ciertos lugares – una manera fríamente pragmática de tratar con la explosiva mezcla de pueblos… Una vez que los griegos cristianos se desenredaron de los turcos musulmanes, dejaron de matarse unos a otros…  La lección sobre esto, la primera transferencia significativa del siglo veinte, fue que la limpieza étnica funciona. [2]

Este fondo histórico justifica la Nakba:

Esta es la etapa cuando nació Israel. Esta es la etapa que moldeó su liderazgo y a su pueblo. Esta fue una etapa como ninguna otra. Israel nació en el infierno. 

En su siguiente capítulo, sobre la Nakba de 1948, Cohen declara que los sionistas llegaron a tierras palestinas sin ser deseados y que los palestinos tenían razón en desconfiar de su motivación, aún si algunos judíos se habían engañado pensando que todos iban a coexistir. El hecho de que 770,000 palestinos fueran sacados de sus casas era inevitable y aún para mejor, sostiene.

Los hechos son los hechos: los judíos europeos, sin importar qué tan noble sea su causa, se establecen en una parte del mundo ocupada por otro pueblo y, mediante su avanzada cultura … forzan a sus ocupantes a hacer camino. Esto, esencialmente, es el argumento hecho por los enemigos del sionismo, y están en lo correcto.

Pero una vez que se acepta que Israel tiene derecho a existir–

entonces se encuentra uno atascado con lo que para algunos es una realidad difícil de aceptar: el naciente estado simplemente no podía permitirse una minoría/mayoría grande y hostil dentro de sus fronteras,”

Esa realidad no es difícil de aceptar para Cohen. Una vez que los palestinos resistieron los esfuerzos sionistas de establecer un estado en sus tierras, se hizo “claro que los palestinos tenían que irse”. Y otras soluciones coloniales para una población indígena no funcionarían aquí: no podían ser puestos en reservaciones o ir a Bantustans y municipios, o ser enviados a un ancestral país natal.

Simplemente ellos tenían que ser empujados. El mismo pueblo que había hecho la guerra – que había iniciado la guerra y algunas veces la había conducido de forma barbárica [3] – no le sería permitido permanecer en el lugar o regresar a sus antiguas casas. Este no era un caso de racismo o colonialismo sino de seguridad basada en el sentido común. Los palestinos eran el enemigo, y el enemigo debe irse…

Las dos culturas estaban obligadas a chocar, y si los judíos no se lo hubieran hecho a los palestinos, los palestinos los hubieran lanzado al mar, dice Cohen.

 La razón para defender (o, como prefiero, explicar) lo que los judíos hicieron a los palestinos no es para sugerir que era moral porque era común – porque otros lo hicieron – sino para enfatizar que otros sí lo hicieron. Y mientras algunas veces lo hicieron por venganza o por la pura desagradable diversión, más frecuentemente lo hicieron porque tenían que hacerlo o porque pensaban que tenían que hacerlo. Las tribus del mundo algunas veces se llevan bien, pero es más frecuentemente que no lo hagan… Si estos judíos no hubieran impuesto la nakba a los palestinos, el estado no hubiera sobrevivido. Es una cosa, por supuesto, sostener que el estado no habría sobrevivido – eso no es nada más que una empresa colonial racista– pero si se sostiene de otra manera, entonces se adquiere una cadena de eventos que implican cierta cantidad de limpieza étnica.

Pero Cohen insiste que los palestinos cargan con la responsabilidad de su propia expulsión:

Una vez más, el motor de los eventos no fueron, como es casi universalmente sostenido, los judíos, sino los árabes… Si los palestinos hubieran aceptado los deseos de la comunidad internacional, hubieran predominado en el nuevo Israel. [4]

En lugar de ser el 20 por ciento  de la población como son ahora, dice Cohen, los palestinos podrían ser mayoría. “El estado judío podría no ser judío después de todo”. Israel sería un estado árabe o un estado de apartheid.

Cohen dice que él habría objetado si Israel hubiera escogido “pura expulsión,” la salida forzosa de toda la población palestina fuera de las fronteras del nuevo estado.

Si hubiera estado escribiendo en esos tiempos, lo hubiera condenado categóricamente. Pero hubiera resultado. Israel sería ahora  tan judío como la República Checa es checa o Hungría es húngara.

En el mismo tono realista desalentador, Cohen dice que israel no es probable que sobreviva como un estado judío. Hay muchos palestinos dentro de Israel y mucho israelíes seculares saliendo del país para que se mantenga su mayoría judía. Y la razón de ser para el estado judío –el holocausto en el cual Cohen perdió muchos familiares –se ha desvanecido de la memoria del mundo [5], dando paso a una época en donde los abusos israelíes sobre los palestinos bajo ocupación están provocando que el estado pierda legitimidad. Aunque termina haciendo un llamado al mundo para apoyar a Israel, Cohen es pesimista sobre las oportunidades de Israel.

Philip Weiss es fundador y coeditor de Mondoweiss.net

[1] El enemigo no era el pueblo que defendía su cultura, sus raíces y sus propiedades, sino el asesino que buscaba (y logró) despojarlo de todas ellas.(N. de T.)

[2] Supongo que se refiere al primer genocidio del s. XX, el genocidio armenio. (N. de T.)

[3] El único comportamiento que puede definirse como barbarie es el de los sionistas. Su proceder desde los comienzos de la invasión, anterior a 1947, ha sido bestial, atroz, inhumana, salvaje y cruel. Eso es ser barbárico. (N. de T.)

[4] ‘Si los palestinos hubieran aceptado los deseos de la comuniddad internacional…’ ¡Es un verdadero cinismo! En primer lugar porque los sionistas han pasado de largo por las recomendaciones de las NU, es decir, la comunidad internacional, y en segundo lugar, porque otros deciden despojarme de todo lo que soy y todo lo que tengo debo aceptarlo sin oponer ninguna resistencia. ¡Vaya es la ley de la selva! (N. de T.)

[5] El holocausto no se ha desvanecido principalmente porque los judíos y sionistas lo invocan una y otra vez. Y no hay razón ni argumento posible, para el despojo y la masacre de palestinos que no intervinieron en ese acontecimiento (N. de T.). 

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