Nota en inglés Sixteen Minutes to Palestine

por Rana Nazzal                                                                                                Trad. Pamagal

Me han dicho desde que era una niña que la muerte por tristeza corre en mi sangre. Es el fenómeno de una pena tan insoportable que su víctima deja de comunicarse, deja de comer, pierde el control de sus sentidos, y entonces una noche, ella/él simplemente deja de respirar por completo. Esto ha plagado a la familia del lado de mi padre pero él no habla de eso, así que fue mi madre por quien reuní las historias.

Mi padre es un refugiado. El resto de nuestra familia, mi madre, mis hermanos, y yo, reclamamos la ciudadanía palestina desde el exilio hace ocho años. Hemos viajado de ida y vuelta desde nuestra patria mientras él se ha quedado en Canadá. No ha visto Palestina desde que era un refugiado siendo niño en 1948 – sino por un día en los sesentas cuando exploró Nablus por una hora antes de ser rápidamente deportado.

rnwhmtu_En mi imaginación, no veo a mi padre en Canadá. Nunca se ha asimilado a Canadá, y Canadá nunca le ha dado la bienvenida. Aún así, como siempre un inmigrante, callado, humilde, hablando el inglés cortado. Aunque nunca se ha quejado. Imagino un gran peso dentro de él. Cuando yo era chica, le compré un regalo de Palestina. Era una llave y una placa en la que había hecho grabar en árabe: “esta es la llave de nuestra casa en Tabaria”. Mi madre le advirtió, “tu hija te compró un corazón roto”. Cuando era niña me preguntaba cuándo mi padre inevitablemente moriría mientras dormía de la silenciosa pena. Aprendí que hay cosas que no deben ser mencionadas cerca de él.

Mi abuela paterna perdió la vista, dicen, de la pena. Desde su casa en la playa en Tabaria, su primera pérdida fue su hija, que fue asesinada por las fuerzas sionistas que fundaron Israel. Su cuerpo fue dejado en la calle. El persistente tiroteo afuera de su casa significaba que la familia ni siquiera podían recoger su cuerpo. No puedo imaginar lo que esto significa para una madre. Por años, se vieron forzados a ir de un lugar a otro. Ella mantuvo a su familia vendiendo brazaletes de oro de su matrimonio, uno por uno, hasta que su muñeca quedó desnuda. Caminó con los pies descalzos, con mi padre y su hermana a lomo de caballo, de Palestina a Jordania. Mi padre con  frecuencia recordaba la imagen de sus pies ensangrentados que se convirtió en una fuente de dolor físico continuo hasta que murió. De un campo de refugiados en Jordania, se cambiaron a otro en Siria, donde la pobreza y la enfermedad los consumían. Ella permaneció con fortaleza de espíritu, pero su cuerpo la traicionó, y eventualmente se quedó ciega. Su salud empeoró cada día que pasaba lejos de su hogar, y murió sin haber nunca regresado.

Ni aún como visitantes, ninguno de los familiares de mi abuela pudieron regresar a Palestina, incluyendo a mi padre. El tío de mi padre obtuvo una visa israelí muchos años después, y regresó para una visita. Lo que encontró fue la casa vacía exactamente como la habían dejado. Los mosaicos hechos a mano, los sillones, los platos, todo, exactamente como lo habían dejado. La ciudad, también, lo impactó. Tabaria fue étnicamente limpiada de toda su población árabe y re-habitada por judíos europeos. Su visa expiró y regresó a Siria sólo para caer en un profundo sentimiento de tristeza y morir un par de semanas después. En poco tiempo, otro tío abuelo se vio obligado a hacer el mismo viaje. También encontró la casa vacía y la ciudad colonizada, y también él murió mientras dormía unas semanas después.babas-family

No pienso que la muerte por tristeza corra en mi sangre. Creo que es un Amor increíble por mi hogar lo que corre por mis venas. El cuerpo no siempre puede sostener una pérdida tan grande de lo que una vez fue fundamental y funcional. Esto es cuando morimos. Para los sobrevivientes, esta conexión de sangre nos ata mucho más allá de nuestra propia voluntad, en la lucha por el derecho de regresar algún día.

Esto es lo que hogar todavía significa para nosotros.

 

Rana Nazzal es una estudiante palestino-canadiense, activista y bloguera que se organiza con Estudiantes contra el Apartheid israelí Carleton y con movimientos de base en Palestina. Tuitea en @zatouni_rana

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