El regreso de George Orwell y la guerra del Gran Hermano en Palestina, Ucrania y la verdad

Publicado: 23 abril, 2016 en Contexto mundial
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Nota en inglés: John Pilger.com

por John Pilger (artículo del 14 de julio de 2014)                                                                               Trad. Pamagal

La otra noche vi “1984” de George Orwell actuada en un escenario de Londres. Aunque pidiendo a gritos una interpretación contemporánea, la advertencia de Orwell sobre el futuro fue presentada como una pieza de época: remota, no amenazante, casi tranquilizadora. Fue como si Edward Snowden no hubiera revelado nada, el Gran Hermano no hubiera sido un fisgón digital y el mismo Orwell nunca hubiera dicho, “Para ser corrompido por el totalitarismo, uno no tiene que vivir en un país totalitario.”

Aclamada por la crítica, la efectiva producción era una medida de nuestros tiempos políticos y culturales. Cuando se prendieron las luces, la gente ya estaba buscando la salida. Parecían impasibles, o tal vez  tenían otras distracciones. “Que lavado de cerebro,” dijo una joven, al prender su teléfono.

Como las sociedades avanzadas están despolitizadas, los cambios son tanto sutiles como espectaculares. En los discursos diarios, el lenguaje político está patas para arriba, como Orwell profetizó en ‘1984’. “Democracia” es ahora un recurso retórico. Paz es “guerra perpetua”. “Global” es imperialismo. El una vez esperanzador concepto de “reforma” ahora significa regresión, aún destrucción. “Austeridad” es la imposición de un capitalismo extremo en los pobres y el regalo de socialismo para los ricos: un ingenioso sistema bajo el cual la mayoría atiende las deudas de los pocos.

En las artes, la hostilidad a la política de decir la verdad es un artículo de fe burguesa. “El periodo rojo de Picasso” dice un titular del Observer, “y por qué los políticos no hacen buen arte.” Considérenlo en un periódico que promueve el baño de sangre en Irak como una cruzada liberal. La oposición de toda la vida de Picasso al fascismo es una nota de pie de página, así como el radicalismo de Orwell se ha desvanecido del premio que lleva su nombre.[1]

Hace unos años, Terry Eagleton, entonces profesor de literatura inglesa en la Universidad de Manchester, consideró que “por primera vez en dos siglos, no hay un eminente poeta, novelista o dramaturgo británico dispuesto a cuestionar las bases de la forma de vida del occidente”. No hay un Shelley que hable por lo pobres, no hay un Blake por sueños utópicos, no hay un Byron que maldiga la corrupción de la clase dirigente, no hay un Thomas Carlyle y un John Ruskin que revelen el desastre mortal del capitalismo. William Morris, Oscar Wilde, HG Wells, George Bernard Shaw no tienen equivalentes hoy. Harold Pinter fue el último en levantar la voz. De entre las insistentes voces del feminismo consumidor, ninguna le hace eco a Virginia Woolf, quien describió “las artes de dominar a otras personas… de controlarlas, de matar, de adquirir tierra y capital”.

En el Teatro Nacional, una nueva obra, ‘Gran Bretaña’, satiriza el escándalo del hackeo a teléfonos que ha visto a periodistas enjuiciados y condenados, incluyendo al ex editor de Rupert Murdoch de Las Noticias del Mundo. [2] Descrita como “una farsa con colmillos [que] pone a toda la incestuosa cultura [de los medios] en el banco de los acusados y los somete a un ridículo sin compasión”, el objetivo de la obra son los “benditos divertidos” personajes en la prensa británica de tabloides . Esto está bien, es bueno, y muy común. ¿Qué hay de los medios que no son tabloides y que se ven a sí mismos con buena reputación y credibilidad, pero tienen un papel paralelo como brazo del estado y cooperan con el poder, como en la promoción de una guerra ilegal?

La investigación Levenson sobre el hackeo de teléfonos nos da un vistazo de este innombrable. Tony Blair estaba dando evidencia, quejándose con Su Señoría acerca del acoso de los tabloides a su esposa, cuando fue interrumpido por una voz desde la galería pública. David Lawley-Wakelin, un productor de cine, exigió el arresto y acusación de Blair por crímenes de guerra. Hubo una larga pausa: la sacudida de la verdad. Lord Levenson se puso de pie y ordenó que al que decía la verdad se le sacara y que se disculpara con el criminal de guerra. Lawley-Wakelin fue procesado; Blair salió libre.

Los cómplices perdurables de Blair son más respetables que los piratas de teléfono. Cuando la presentadora de artes de la BBC, Kirsty Wark, lo entrevistó en el décimo aniversario de su invasión a Irak, le regaló un momento que sólo podía soñar; le permitió dar vueltas a su “difícil” decisión en Irak en lugar de llamarlo a cuentas por su épico crimen. Esto evoca la procesión de los periodistas de la BBC quienes en 2003 declararon que Blair podía sentirse “reivindicado”, y la posterior serie “trascendental” de la BBC, “Los Años de Blair”, para la cual David Aaronovitch fue escogido como escritor, presentador y entrevistador. Un siervo de Murdoch que hizo campaña para atacar militarmente a Irak, Libia y Siria, Aaronovitch un hábil adulador.

Desde la invasión de Irak – el ejemplo de un acto de agresión no provocada el fiscal de Nuremberg, Robert Jackson, llamó “el crimen internacional supremo difiere de otros crímenes de guerra sólo en que contiene en sí mismo la maldad acumulada del conjunto.”– A Blair y a su portavoz y principal cómplice, Alastair Campbell, se les han brindado espacios generosos en The Guardian para rehabilitar sus reputaciones. Descrito como una “estrella” del partido liberal, Campbell ha buscado la compasión de los lectores por su depresión y ha expuesto sus intereses, aunque no su actual misión como asesor, con Blair, de la tiranía militar egipcia.

Mientras Irak es desmembrado como consecuencia de la invasión Blair/Bush, un titular de The Guardian declara: ” Derrocar a Sadam fue correcto, pero salimos muy pronto”. Esto se cruzó con un destacado artículo, el 13 de junio, del ex funcionario de Blair, John McTernan, quien también sirvió al dictador Iyad Allawi [3] instalado por la CIA en Irak. Llamando a repetir una invasión al país que su antiguo señor ayudó a destruir, no hizo referencia a las muertes de al menos 700,000 personas, la huida de cuatro millones de refugiados y la agitación sectaria en una nación alguna vez orgullosa de su tolerancia comunitaria.

“Blair representa la corrupción y la guerra,” escribió el columnista radical de The Guardian, Seumas Milne, en una enérgica pieza el 3 de julio (2014). Esto es conocido en el medio como “balance”. El día siguiente, el periódico publicó un anuncio de página completa del bombardero estadounidense Stealth. En la amenazadora imagen del bombardero estaban las palabras: “El F-35. GENIAL para Bretaña”. Esta otra personificación  de “corrupción y guerra” le costará a los contribuyentes británicos £1.3 billones, además de que los predecesores del modelo F han masacrado personas a todo lo largo del mundo en desarrollo.

En un pueblo de Afganistán, habitado por los más pobres de los pobres, filmé a Orifa, arrodillada frente a la tumba de su marido, Gul Ahmed, un tejedor de tapetes, y otros siete miembros de su familia, incluyendo seis niños, y dos niños que fueron asesinados en la casa de junto. Una bomba de “precisión” de 500 libras cayó directamente en su pequeña casa de barro, piedra y paja, dejando un cráter de 50 pies de ancho.[4] Lockheed Martin, el fabricante del bombardero, tuvo el orgullo de colocar su anuncio en The Guardian.

La ex secretaria de estado de EU y aspirante a la presidencia de Estados Unidos, Hillary Clinton, estuvo recientemente en el programa de la BBC ‘La hora de las mujeres’, la quintaesencia de la respectabilidad de los medios. La locutora, Jenni Murray, presentó a Clinton como el faro del éxito feminino. No recordó a sus oyentes sobre lo profano de Clinton ya que Afganistán fue invadido para “liberar” a mujeres como Orifa. No le preguntó a Clinton nada sobre la campaña de terror de su administración usando drones para matar mujeres, hombres y niños. No hubo mención de la amenaza en vano, mientras hacía campaña para ser la primera mujer presidente, de “eliminar” a Irán, y nada acerca de su apoyo para la vigilancia ilegal de las masas y la persecución de los delatores o soplones.

Murray sí le hizo una pregunta de las que se guardan en silencio. ¿Perdonó Clinton a Mónica Lewinsky por tener un lío amoroso con su esposo? “El perdón es una elección,” dijo Clinton, “para mí, fue absolutamente la elección correcta.” Esto recordó los 1990’s y los años consumidos por el “escándalo” Lewinsky. El presidente Bill Clinton estaba invadiendo Haiti, bombardeando los Balcanes, África e Irak. También estaba destruyendo las vidas de los niños iraquíes; La Unicef reportó las muertes de medio millón de niños iraquíes de menos de cinco años como resultado de un embargo conducido por EU y el Reino Unido.

Los niños eran no-personas para los medios, como las víctimas de Hillary Clinton en las invasiones que promovió y apoyó – Afganistán, Irak, Yemen, Somalia – son no-personas para los medios. Murray no se refirió a ellos. Una fotografía de ella y su huésped distinguida, radiantes, aparece en la página web de la BBC.

En política como en el periodismo y en las artes, parece que el disentir alguna vez tolerado en los “medios principales” ha retrocedido a una disidencia: una metáfora clandestina. Cuando empecé una carrera en Fleet Street [5] en Londres en los 1960s, era aceptable criticar al poder occidental como una fuerza rapaz. Lean los famosos reportes de James Cameron sobre la explosión de la bomba de Hidrógeno en el Atolón Bikini, la bárbara guerra en Corea y los bombardeos estadounidenses en Vietnam del Norte. Hoy, la gran ilusión es de una era de información cuando, en verdad, vivimos en una era de medios en donde la incesante propaganda corporativa es insidiosa, contagiosa, efectiva y liberal.

En su ensayo de 1859 ‘En Libertad’, al cual los liberales modernos rinden homenaje, John Stuart Mill escribió: “El despotismo es un modo legítimo del gobierno al tratar con los bárbaros, con tal de que el fin sea su mejora, y los medios estén en realidad justificados por los resultados de ese fin.” Los “bárbaros” eran grandes secciones de la humanidad para quienes la “obediencia implícita” era obligatoria. “Es un mito agradable y convincente el que los liberales son conciliadores y los conservadores son belicistas,” escribió el historiador Hywel Williams en 2001, “pero el imperialismo del modo liberal puede ser más peligroso por su naturaleza sin desarrollo preestablecido: su convicción de que representa una forma superior de vida.” Tenía en mente [Williams] un discurso de Blair en el cual el entonces primer ministro prometió “reorganizar el mundo alrededor de nosotros” de acuerdo a sus “valores morales”.

Richard Falk, la respetada autoridad en derecho internacional y Relator Especial de la ONU en Palestina, una vez describió una “mojigatería, un solo sentido, pantalla moral/legal [con] imágenes positivas de los valores occidentales y la inocencia representados como amenaza, validando una campaña de violencia política ilimitada”. Es “tan ampliamente aceptado como para ser virtualmente incuestionable”.

Tenencia y mecenazgo recompensan a los guardianes. En Radio 4 de la BBC, Razia Iqbal entrevistó a Toni Morrison, la afroamericana ganadora del premio Nobel de la literatura (1993). Morrison se preguntaba porqué la gente estaba “tan enojada” con Barack Obama, quien era “genial” y deseaba construir una “economía fuerte y asistencia médica”. Morrison estaba orgullosa de haber hablado por teléfono con su héroe, quien había leído uno de sus libros y la había invitado a su inauguración.

Ni ella ni su entrevistadora mencionaron las siete guerras de Obama, incluyendo su campaña de terror con drones, en la cual familias enteras, sus rescatistas y sus deudos han sido asesinados. Lo que parecía importar era que un hombre de color que “habla finamente” se ha elevado al mando en las alturas del poder. En los ‘Condenados de la Tierra’, Frantz Fanon escribió que la “misión histórica” de los colonizadores era servir como una “línea de transmisión” para aquellos que gobiernan y oprimen. En la era moderna, el empleo de la diferencia étnica en el poder y en los sistemas de propaganda occidental ahora es visto como esencial. Obama personifica esto, aunque el gabinete de George W. Bush – su camarilla belicista – fue la más multiracial en la historia presidencial.

Mientras Mosul la ciudad iraquí caía ante los jihadistas de ISIS, Obama decía, “El pueblo estadounidense hizo enormes inversiones y sacrificios para darles a los iraquíes la oportunidad de trazar un mejor destino.” ¿Qué tan “genial” es esa mentira?  Qué tan “finamente habló” Obama en su discurso en la academia militar de West Point el 28 de mayo. Al dar su discurso del “estado del mundo” en la ceremonia de graduación de los que “tomarán el liderazgo americano” a lo largo del mundo, Obama dijo, “Los Estados Unidos usarán la fuerza militar, unilateralmente si es necesario, cuando la esencia de nuestros intereses nos lo demanden. La opinión internacional importa, pero América nunca pedirá permiso…”

Al repudiar el derecho internacional y los derechos de las naciones independientes, el presidente estadounidense reclama una divinidad basada en el poderío de su “nación indispensable”. Es un mensaje familiar de impunidad imperial, aunque se oye siempre fresco. Evocando la subida del fascismo en los 1930s, Obama dijo, “Creo en lo extraordinario de América con cada fibra de mi ser.” El historiador Norman Pollack escribió: “Para los que caminan como gansos (los militares) [6], sustituir la aparentemente inocua militarización de la cultura total. Y para el líder grandilocuente, tenemos al reformador frustrado, despreocupadamente en el trabajo, planeando y ejecutando asesinatos, sonriendo todo el tiempo.”

En febrero (2014), los EU montaron uno de sus “coloridos” golpes de estado en contra del gobierno electo en Ucrania, explotando las genuinas protestas en contra de la corrupción en Kiev. La subsecretaria de estado de Obama, Victoria Nuland, seleccionó personalmente al líder de un “gobierno interino”. Le dio el apodo de “Yats”. El vicepresidente Joe Biden vino a Kiev, así como el director de la CIA John Brennan. Las tropas de asalto de su golpe de estado eran fascistas ucranianos.

Por primera vez desde 1945, un partido neo-nazi, abiertamente anti-semítico controla áreas clave del poder estatal en una capital europea. Ningún líder de Europa Occidental ha condenado este resurgimiento del fascismo en la zona fronteriza a través de la cual los nazis invasores de Hitler tomaron millones de vidas rusas. Fueron apoyados por el Ejército Ucraniano Insurgente (UPA), responsable de la masacre de rusos y judíos a los que llamaban “plaga”. El UPA es la inspiración histórica del actual Partido Svoboda y su compañero de viaje el Sector de Derecha. El líder de Svoboda Oleh Tyahnybok ha hecho un llamado para hacer una purga de la “mafia Moscovita-judía” y “otra escoria”, incluyendo gays, feministas y de los de la izquierda política.

Desde el colapso de la Unión Soviética los Estados Unidos han rodeado a Rusia de bases militares, aviones de guerra nucleares y misiles como parte de su Proyecto de Ampliación de la OTAN. Incumpliendo una promesa hecha al presidente soviético Mikhail Gorbachev en 1990 de que la OTAN no se expandiría “ni una pulgada hacia el este”, la OTAN de hecho, ocupó militarmente Europa Oriental. En el ex Cáucaso Soviético, la expansión de la OTAN es la que ha tenido mayor crecimiento militar desde la Segunda Guerra Mundial.

Un Plan de Acción de los Miembros de la OTAN es el regalo de Washington al régimen de golpe de estado en Kiev. En agosto, la “Operación Rápido Tridente”[7] pondría a las tropas británicas y estadounidenses en la frontera ucraniana con Rusia y la “Brisa Marina” enviaría barcos de guerra de EU avistando los puertos rusos. Imaginen la respuesta si esos actos de provocación, o intimidación se llevaran a cabo en las fronteras estadounidenses.

Al reclamar Crimea – a la que Nikita Kruschev ilegalmente independizó de Rusia en 1954 – los rusos se defendían a sí mismos como lo han hecho por casi un siglo. Más del 90% de la población de Crimea votó para regresar el territorio a Rusia. Crimea es el hogar de la Flota del Mar Negro y su pérdida significaría la vida o la muerte para la Marina Rusa y un premio para la OTAN. Frustrando a las partes en guerra tanto en Washington como en Kiev, Vladimir Putin retiró las tropas de la frontera ucraniana e instó a los rusos étnicos en el este de Ucrania a abandonar el separatismo.

Como en la moda Orweliana, esto ha sido invertido en el occidente como la “amenaza rusa”. Hillary Clinton comparó a Putin con Hitler, dijeron sin ironía, los comentadores alemanes de derecha. En los medios, los neo-nazis ucranianos son etiquetados como “nacionalistas” o “ultranacionalistas”. A lo que temen es que Putin está  buscando hábilmente una solución diplomática, y puede tener éxito. El 27 de junio respondiendo al último acuerdo – su petición al Parlamento Ruso para revocar la legislación que le da el poder de intervenir en representación de los rusos étnicos de Ucrania – el Secretario de Estado John Kerry publicó otro de sus ultimátums. Rusia debe “actuar dentro de las próximas par de horas, literalmente” para terminar la revuelta en el oriente de Ucrania. A pesar de que Kerry es bien conocido como bufón, el serio propósito de estas “advertencias” es conferir la condición de paria a Rusia y suprimir noticias sobre la guerra del régimen de Kiev sobre su propio pueblo.

Un tercio de la población de Ucrania es hablante de ruso y bilingüe. Ellos han buscado durante mucho tiempo una federación democrática que refleje la diversidad étnica de Ucrania y es tanto autónoma como independiente de Moscú. La mayoría no son ni “separatistas” ni “rebeldes” sino ciudadanos que quieren vivir con seguridad en su país natal. El separatismo es una reacción a los ataques que han sufrido por parte de la junta militar de Kiev causando que tantos como 110,000 (estimado de la ONU) hayan huido cruzando la frontera hacia Rusia. Normalmente son niños y mujeres traumatizados.

Igual que los niños en Irak bajo embargo o las mujeres y niñas “liberadas” aterrorizadas por los militares de la CIA, estas personas étnicas de Ucrania son no-personas para los medios occidentales, su sufrimiento y las atrocidades cometidas en su contra son minimizadas o suprimidas. Ningún significado de la escala del asalto del régimen es reportado en los medios de comunicación occidentales. Esto ya ha sucedido antes. Leyendo otra vez el magistral ‘The first Casualty: the war correspondent as a hero, propagandist and mythmaker’ [8] de Phillip Knightley, renové mi admiración por Morgan Phillips Rice del Guardián de Manchester, el único reportero occidental que permaneció en Rusia durante la revolución de 1917 y reportó la verdad de la desastrosa invasión por los aliados occidentales. Justo, imparcial y valiente, sólo Phillips Price alteró lo que Knightley llamó un “oscuro silencio” anti-ruso en occidente.

El 2 de mayo en Odesa, 41 rusos étnicos fueron quemados vivos en la sede central del sindicato teniendo a la policía en el lugar. Hay espeluznante evidencia en video. El líder del Sector de Derecha Dmytro Yarosh llamó a la masacre como “otro luminoso día en nuestra historia nacional”. En la prensa estadounidense y británica esto fue reportado como una “tragedia oscura” resultado de “enfrentamientos” entre “nacionalistas” (neo-nazis) y “separatistas” (personas que recolectaban firmas para un referéndum sobre una Ucrania federal). El New York Times lo enterró, habiéndolo descartado como advertencias de la propaganda rusa acerca del fascismo y el antisemitismo de las políticas  de los nuevos clientes de Washington. El Wall Street Journal condenó a las víctimas -“Fuego mortal ucraniano presuntamente provocado por rebeldes”. Obama felicitó a la junta militar por su “moderación”.

El 28 de junio, el Guardian dedicó casi toda una página las declaraciones de “presidente” oligarca de Kiev, Petro Poroshenko. Otra vez, la regla invertida de Orwell aplicada. No hubo golpe de estado, ni guerra en contra las minorías ucranianas; los rusos fueron acusados por todo. “Queremos modernizar mi país” dijo Poroshenko. “Queremos introducir la libertad, la democracia y los valores europeos. A alguien no le gusta eso. Alguien no nos quiere por eso.”

De acuerdo a este reporte, el reportero de The Guardian, Luke Harding, no objetó estas declaraciones, ni mencionó la atrocidad en Odesa, ni los ataques aéreos o de artillería del régimen en áreas residenciales, las muertes y secuestros de periodistas, el bombazo de un periódico opositor y su amenaza de “liberar a Ucrania de los parásitos y la suciedad”. El enemigo son los “rebeldes”, los “militantes”, los insurgentes, los “terroristas” y los títeres del Kremlin. La actual campaña para culpar al gobierno de Rusia por el derribo del avión de pasajeros de Malasia Airlines es parte de la propaganda. En verdad, el crimen del derribo del avión de pasajeros es resultado directo del golpe de estado de Obama en Ucrania. Convocados por la historia los fantasmas de Vietnam, Chile, Timor Oriental, el sureste de África, Irak; tenga en cuenta las mismas etiquetas de propagación, la misma falsa bandera. Palestina es el imán de este engaño que no cambia. La última israelí, equipado por los estadounidenses para la masacre en Gaza de más de 800 palestinos – incluyendo 120 niños – un general israelí escribió en el Guardian bajo el titular “Una necesaria muestra de fuerza”.

En los 1970’s conocí a Leni Riefenstahl y le pregunté por sus películas que glorifican a los nazis. Usando una cámara revolucionaria y técnicas de iluminación, produjo un documental que cautivó a los alemanes; era su “Triunfo de la Voluntad” que supuestamente lanzó el hechizo de Hitler. Le pregunté acerca de la propaganda en las sociedad que se ven a sí mismas superiores. Contestó que los “mensajes” en sus filmes no dependían de “órdenes de arriba” sino de un “vacío sumiso” en la población alemana. “¿Eso incluye a la burguesía liberal educada?” pregunté. “A todos” contestó, ” y por supuesto a los intelectuales.”

 

[1] El premio George Orwell es un premio británico a escritos políticos de gran calidad. Hay tres premios cada año: uno por obra literaria, otro por periodismo y uno más por blog. En cada caso los finalistas son los que más se acercan a las ambiciones de Orwell de “hacer de la escritura política un arte”. (N.de T.)

[2] Involucró al periódico News of the World y a otros periódicos de News Corporation propiedad de Murdoch. Varios empleados del periódico fueron acusado de piratear (hackear) los teléfonos de celebridades, políticos y miembros de la familia real; pero el problema estuvo cuando piratearon los mensajes de voz de una niña que fue secuestrada y asesinada, Milly Dowler, de los familiares de soldados muertos y de víctimas de los bombazos en Londres en 2005. (N.de T.)

[3] Político iraquí nombrado por EU para el cargo de presidente interino de Irak el 28 de junio de 2004. En las elecciones nacionales perdió el poder y dejó la presidencia el 7 de abril de 2005. Según las memorias de Talib el-Shabib, político iraquí, Iyad Allawi empezó su “vida política” por el año de 1963 como hashishin (asesino). (N.de T.)

[4] Unos 15 metros de ancho. (N.de T.)

[5] Fleet Street en Londres era una calle en donde se encontraban las oficinas de los periódicos británicos. Aunque a partir de 1980 casi todos se habían ido, el nombre sigue usándose para referirse a la prensa nacional británica. (N.de T.)

[6] Caminar de ganso es una forma militar de caminar en una marcha en el que la pierna se balancea de forma rígida a una altura exagerada, especialmente como en el ejército alemán en el Tercer Reich. (N.de T.)

[7] “Operation Rapid Trident” y “Sea Breeze”. (N.de T.)

[8] ‘La Primera Baja: el corresponsal de guerra como héroe, propagandista y hacedor de mitos’ http://www.amazon.com/The-First-Casualty-Correspondent-Myth-Maker/dp/0801880300 (N.deT.)

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