Artículo de Middle East Monitor

por Ben White @benanyd                                                                Trad. Pamagal

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Soldados israelíes de guardia contra manifestantes palestinos en la carretera que conduce al asentamiento israelí de Halamish. Foto de archivo.

israel y sus defensores buscan negar el registro histórico, confundir sobre lo que está pasando en la tierra actualmente, y minar las estrategias del cambio.

El llamado ‘conflicto israelí-palestino’ no es un antiguo conflicto tribal o un milenario ajuste de cuentas. Ni, como algunos proponen, una trágica lucha de competencia de nacionalismos, o un círculo avivado por el extremismo religioso. El proyecto político sionista en Palestina ha sido, y es, una forma de colonialismo. Entenderlo como tal es importante por tres razones.

Primero, nos proporciona un contexto histórico, y en el corazón de todo, está la Nakba Palestina o ‘Catástrofe’. Por lo que no me refiero a un solo evento histórico aislado, o incluso de un año en particular. La Nakba empezó mucho antes del establecimiento formal del Estado de israel el 15 de mayo de 1948 – y ha continuado desde entonces.

La creación del estado judío en Palestina iba en contra del principio de auto determinación; cuando se celebró el primer congreso sionista en 1897, la población de Palestina era aproximadamente 96 por ciento árabe y 4 por ciento judía. Aún para 1947, los árabes palestinos constituían una evidente mayoría – dos tercios – de la población.

El único modo de establecer un estado judío en Palestina era sacar a sus habitantes no judíos. Como lo señaló el presidente del Fondo Nacional Judío en 1930: “Si hay otros habitantes ahí, deberán ser transferidos a algún otro lugar. Debemos tomar la tierra. Tenemos un ideal mayor y más noble que el de preservar varios cientos de miles de árabes fedayines.”

Para 1949, unos cuatro de cada cinco poblados palestinos dentro del nuevo estado de israel, habían sido étnicamente limpiados, sus habitantes expulsados e impedidos para regresar. También los vecindarios de la ciudad fueron vaciados de sus residentes palestinos. Los palestinos fueron desplazados mucho antes del 15 de mayo de 1948 – y mucho después. Al-Majdal – ahora Ashkelon -fue finalmente ‘limpiada’ de palestinos a fines de 1950.

Pero la Nakba no es sólo ‘historia antigua’. Hay unos 7.5 millones de palestinos en la diáspora, con refugiados viviendo frecuentemente sólo a unas cuantas millas de sus tierras ancestrales. Además, las políticas israelíes de desplazamiento y colonización han continuado a través de las décadas, en formas diferentes y pueden ser vistas actualmente en lugares como Jerusalén Este, el Valle del Jordán, al sur de las colinas de Hebrón y en el Negev.

Lo que nos lleva a la segunda razón del porqué la estructura del colonialismo es significativa: mientras nos brinda un contexto histórico, también nos ofrece una claridad analítica. Nos ayuda a darle sentido a lo que está ocurriendo sobre el terreno, no sólo en el pasado, sino también hoy en día.

Cuando fui a Palestina por primera vez en 2003, entendí la situación en el sentido amplio de que se trataba de una ocupación militar y una lucha por la categoría de estado. Un día, estaba hablando con mis estudiantes después de una clase de inglés en Belén y un residente del campo de refugiados Dheishe dijo retóricamente: “¿Por qué no puedo ir a casa?” Y comprendí que ahí no había una buena respuesta a eso – o al menos, no había una respuesta no racista.

Fue en ese momento cuando empecé a entender dentro de mí que esto no era sólo sobre una ocupación militar – y la línea del tiempo no empezó en 1967.

Cuando las autoridades israelíes demolieron el poblado beduino palestino no reconocido de al-Araqib en 2010 – un poblado ahora vuelto a arrasar más de 100 veces – yo estaba en Cisjordania. Un par de días después fui al Valle del Jordán y me encontré con una familia que, horas antes, vio como los soldados israelíes demolían una de sus estructuras agrícolas básicas.

La yuxtaposición de estos dos eventos, que tuvieron lugar dentro de la misma semana, fue impresionante para mí. En ambos lugares, los palestinos tenían sus casas o propiedades arrasadas – y en ambos casos, aunque con diferencias técnicas, sobre la base de que carecían del ‘permiso’ correcto o la autorización de funcionarios israelíes que hacen que sea imposible obtener tal autorización.

Al-Araqib está dentro de las líneas pre-1967 de israel. El Valle del Jordán está en Cisjordania ocupada por israel en 1967. Ambas son partes de Palestina pre-1948, ahora parte de un régimen de un solo estado de facto que discrimina, segrega y coloniza, privilegiando a un grupo de habitantes sobre otro. Como un asesor de Ehud Olmert (1) dijo en 2006, de Galilea a Cisjordania, “un asentamiento es un asentamiento.”

Finalmente, además de contexto y claridad, entender a israel como un estado colonial nos da una tercera ‘c’ – nos ayuda a dar forma a la ruta de acción.

La campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) tiene tres demandas: el fin de la ocupación militar, el fin de la discriminación en contra de los ciudadanos palestinos y el derecho de retorno que tienen los refugiados palestinos. En conjunto, estas demandas van al corazón de lo que el colonialismo sionista ha significado para los palestinos – y ayudan a sugerir cómo se vería un proceso de descolonización.

Pero además, la táctica del boicot tiene mucho sentido como un medio de confrontar al colonialismo. Las apelaciones por el ‘diálogo’ no por ‘boicots que dividen’son equivocadas y falsas porque el ‘diálogo’ no aborda el asimétrico staus quo. Como escribió alguna vez Martin Luther King, “es un hecho histórico que los grupos privilegiados rara vez abandonan su privilegios voluntariamente.”

Israel y sus defensores buscan negar el registro histórico, confundir sobre lo que hoy está pasando en el lugar y debilitando las estrategias para el cambio. En contraste, entender los eventos en Palestina, pasados y presentes, como una forma de colonialismo, trae contexto, claridad y una ruta de acción.

(1) Político israelí, fue primer ministro de israel de 2006 a 2009.

 

 

 

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