Una Mirada al pasado

Artículo original Thomas L. Are                                              Trad. Pamagal

por Thomas L. Are

El historiador británico F.W. Maitland escribió:

Estudiamos el día de anteayer con el fin de que el ayer no pueda paralizar el día de hoy, y para que hoy no pueda paralizar el mañana.

Lo que es una forma sofisticada de decir que lo que realmente sucede sí importa. [1] Del mismo estilo, John Dominic Crossan dijo algo como que si comprendemos bien el pasado, tenemos la oportunidad de tener un mejor presente. Así que veamos el pasado.

En 1956, David Ben-Gurión, posiblemente luchando con su conciencia, confesó:

Si yo fuera un líder árabe nunca llegaría a acuerdos con israel. Esto es lógico, hemos  tomado su país. Seguro Dios nos lo prometió, pero eso a ellos, ¿qué les importa? Nuestro Dios no es el suyo. Vinimos de israel, eso es cierto, pero fue hace dos mil años atrás, y ¿qué es eso para ellos? Ha habido antisemitismo, los nazis, Auschwitz, pero ¿fue su culpa? Ellos sólo ven una cosa: hemos venido y hemos robado su país. ¿Por qué deberían de aceptarlo? [2]

¿”Dios nos lo prometió”?

No tan rápido. Más y más investigadores, judíos y humanistas, están cuestionando la historia del Éxodo y esa “promesa”. El rabino David Wolpe dirigió esta provocativa pregunta ante su congregación de 2,200 en el templo de Sinaí en Westwood, California en 2001, diciendo:

Después de una centuria de excavaciones tratando de probar que los reportes antiguos eran ciertos, los arqueólogos dicen que no hay evidencia concluyente de que los israelíes estuvieran alguna vez en Egipto, que fueran esclavizados, que deambularan por la tierra salvaje del Sinaí por 40 años o que alguna vez conquistaran la tierra del Canaan bajo el liderazgo de Josué. [3]

Teresa Watanbe continúa:

El consenso arqueológico moderno sobre el Éxodo sólo está empezando a llegar al público. En 1990, un arqueólogo israelí, Ze’ev Herzog de la Universidad de Tel Aviv desencadenó una ola de protestas en israel, por escribir en una popular revista que las historias de los patriarcas eran mitos y que ni el Éxodo ni la conquista de Josué habían ocurrido jamás. [4]

Piense en esto. Fuera de la Biblia judía, no hay ni una pizca de evidencia, en primer lugar, de que israel estuviera en Egipto para ser rescatado por Dios. Aún en la Biblia, el Faraón no se nombra, ni el contexto está identificado. No hay registros en la historia de Egipto de que dos millones de personas de pronto hicieron el éxodo, ni de una escasez de mano de obra cuando un tercio de su fuerza de trabajo desapareció casi durante la noche. Ignorando la sociópata imagen que hacen de Dios enviando una plaga detrás de otra sobre inocentes familias egipcias que no tenían ningún poder de hacer lo que Moisés exigía y descontando el hecho de que los ríos no se separan de repente para permitir que las personas crucen, nunca ha habido una pieza de cerámica (la mejor amiga del arqueólogo) encontrada en el Sinaí para indicar que un par de millones de judíos deambularon por ahí durante cuarenta años. Ni hay ningún registro en Canaan de que de pronto un ejército invasor llegó y los conquistó, con o sin las bendiciones de Dios. En otras palabras, fue inventado cientos de años despúes de que supuestamente hubiera pasado para justificar la presencia de israel y la ocupación de la tierra canaanita.

Para ser justos, no sólo estoy dudando de las tradiciones judías.

No creo que las estrellas vagaron cruzando el cielo sin importar cuántas veces cantemos Star of wonder, Star of Night en nuestos villancicos navideños. Ni creo que las vírgenes tengan bebés o que los muertos de pronto se levanten en masa de su tumba como se describe en Mateo 27:52-53. En más de cuarenta años de predicar, nunca prediqué sobre ese texto, ni me lo pidieron.

Y para no dejar a los musulmanes fuera, no creo que una enorme roca llamara a un guerrero musulmán diciendo “Hay un judío detrás de mí, mátalo,”como está registrado en el Hadiz. [5] O que Mahoma oyera de un árbol sobre los Jinns (ángeles) , o que Adán tuviera noventa pies de alto o que los gallos cantaran y los burros rebuznaran porque hubieran visto a Satanás.

Lo que sí creo es que hay un llamado por la paz y la justicia en las tres religiones Abrahámicas. Si tomamos en serio el mandato de compasión que todos compartimos, si aceptamos la responsabilidad de alimentar al hambriento, darle agua al sediento y dar justicia al oprimido, habrá quedado poca energía para luchar por nuestras tradiciones imaginarias.

Thomas Are

19 de agosto de 2016

[1] Alfred M. Lilienthal, What Price Israel, (Infinity Publishing, Haverford, PA. 2003) p. xv.

[2] Esta cita está documentada en varias fuentes. Refiero al libro de Don Wagner y Walt Davis, Zionism and the Quest for Justice in the Holy Land. (Pickwick Publications, 2014)  p.21. Y Chas W. Freeman, Jr. America’s Continuing Misadventures in the Middle East, (Just Word Books, 2016) p.48.

[3] Teresa Watanabe, Doubting the Story of Exodus, Los Angeles Times, April 13, 2001

[4] Teresa Watanabe, Doubting the Story of Exodus, Los Angeles Times, April 13, 2001

[5] Es uno de varios reportes describiendo las palabras, acciones o hábitos del profeta islámico Mahoma. (N.T.)

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s