Artículo en The National

por Antony Loewenstein                                                  Trad. Pamagal

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Una familia palestina en el campo de refugiados Khan Yunis en el sur de la Franja de Gaza. Se cree que tres cuartos de la población de Gaza están amenazados por el hambre, mientras el acceso a la asistencia médica está restringida por el bloqueo israelí. Foto Said Khatib / AFP

Durante el conflicto de 2014 entre israel y Hamas en la Franja de Gaza, Yosrah Kafarnah temía por la vida de su familia. Situados en Beit Hanoun, una población cercana a la frontera israelí que fue el sitio de una feroz batalla durante la guerra de siete semanas, huyeron a una escuela cercana por protección. Operada por la UNRWA (Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina), Kafarnah estaba con su marido, Imad, y sus dos hijos. Israel atacó la escuela así que fueron a otra. “Los gazanos pensamos que los espacio de la UNRWA eran seguros,” me dice.

“Estaba asustada cuando vi los combates entre israel y Hamas,” dice, ahora sentada en su casa rodante, una casa temporal hecha de hojalata que se convirtió en semi permanente. Un dirigible israelí de vigilancia flota en el cielo mientras Imad explica cómo llevó a personas heridas al hospital durante el bombardeo. “Pensé que iba a morir,” dijo.

Un informe de las Naciones Unidas, NU, de 2015 encontró que israel atacó siete sitios designados como refugios de civiles en la guerra de Gaza de 2014, matando a 44 palestinos e hiriendo a 227. Ningún israelí ha sido procesado por estos incidentes o por cualquier ataque, durante la guerra.

Beit Hanoun fue particularmente golpeada en el conflicto de 2014 y el 70 por ciento de sus viviendas son inhabitables. Hoy, arena, basura y restos de ropa permanecen esparcidos por el suelo pero los Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Maldivas han financiado algunas reconstrucciones. La familia Kafarnah, como muchas que conocí, viven en casas rodantes de pacotilla que son extremadamente frías en el invierno y extremadamente calientes en verano.

Las NU proporcionan el mínimo necesario de aceite, leche y harina de trigo cada tres meses, mientras que el gobierno de Hamas distribuye una pequeña cantidad de dinero cada trimestre.

Es una existencia desesperada. Imad no puede trabajar debido a una herida de hace diez años y no quiere que su esposa trabaje por los potenciales chismes en la comunidad si ella habla con algún hombre fuera de la familia. Es una zona profundamente conservadora y religiosa donde hombres y mujeres, que no son familia, difícilmente se mezclan. La pareja ha decidido no tener otro hijo por su situación financiera.

La precariedad de su existencia se profundizó después de que Hamas les ordenara recientemente abandonar la casa rodante para fines del mes pasado, porque quiere construir un mercado en el sitio. “Me rehusé a firmar los papeles del desalojo” dijo Yosrah. “Nuestra casa rodante está en buena forma y no nos dijeron a dónde ir. No podemos pagar renta [en otro lugar].”

A las familias en Beit Hanoun, muchas con más de 10 niños, les dijeron las NU y Hamas después de 2014 que ellos recontruirían sus casas, pero el demoledor estado de sitio de israel y Egipto de casi diez años en la Franja de Gaza arruinó esos planes. Más áun, la lucha interna entre Hamas y la Autoridad Palestina, PA, con base en Cisjordania, la corrupción dentro de Hamas y de las NU, y un plan de reconstrucción que se puede decir que estaba diseñado para fallar desde el principio, todo esto ha contribuido al peligroso estado de cosas actual.

Gaza ha experimentado tres guerras en la década pasada, cada una más devastadora que la anterior. La última vez que visité Gaza en 2009, seis meses después de la Operación Plomo Fundido de israel. Encontré un territorio cerrado y una población luchando por adaptarse a los dirigentes de Hamas y recobrándose de sus hogares y vidas devastadas.

El conflicto de 2014, que asesinó a más de 2,250 palestinos – cientos de ellos niños – y dejó a miles permanentemente heridos, junto con las muertes de 67 soldados israelíes y seis civiles israelíes, aún resuena en Gaza; otra guerra, justo a la vuelta de la esquina, siempre es temida.

De acuerdo a las NU, más de 96,000 viviendas fueron destruidas en parte o totalmente durante la guerra de 2014. Durante el conflicto, 500,000 personas – un cuarto de la población – fue internamente desplazada sin tener a dónde ir.

 

 

 

 

 

 

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