Identidad como patología

Publicado: 8 marzo, 2018 en BDS – ¿Porqué BOICOTEAR a Israel?, israel estado terriorista, Israel-sionismo = racismo

Artículo original Mondoweiss

por Abba Solomon (5 marzo, 2018)                          Trad. Pamagal

Soldado israelí ahoga a un chico a punta de pistola tras los enfrentamientos entre las fuerzas de ocupación israelíes y los manifestantes palestinos que siguen a Nabi Saleh y marchan contra la expansión de los asentamientos ilegales exclusivamente judíos en la tierra de su aldea. Cisjordania, Palestina 28 de agosto de 2015 (Foto: AFP / Getty)

 

Oh, algún propósito, el regalo nos da
¡Para vernos a nosotros mismos como otros nos ven!
Nos liberó de muchos errores,
Y tonta idea …

–Robert Burns

El rabino Abba Hillel Silver en 1950 dijo los judíos proclamarían mejor el Torá ahora que ya no eran apátridas:

El exilio hizo imposible la misión de israel porque la misión de un pueblo derrotado está automáticamente desacreditada. El exilio fue una derrota tanto para Dios como para israel… El dios de un pueblo derrotado y conquistado tiene poco que recomendarle.

El notable líder sionista Silver, un clásico rabino reformista, vio en el judaísmo un regalo para el mundo, en lugar de un retiro de los demás: un sistema ético racional, en lugar de un sistema de adoración de una deidad tribal.

¿Podría el Rabino Silver haber imaginado que una expresión del monoteísmo ético judío sería arrojar agua de excremento en las aldeas como castigo colectivo, cuando los palestinos son el blanco de la ira para imponer la autoridad judía?

O el último momento grotesco de la historia de israel, cuando las IDF (fuerzas de defensa israelíes) se llevaron a un niño, sin parte del cráneo por haberle disparado, en custodia durante un ataque nocturno e hicieron que “confesara” que sus heridas se debían a un accidente en bicicleta?

Los ataques nocturnos a los poblados árabes empezaron con Orde Wingate y la milicia judía en la década de los 1930. Inusualmente, esta historia fue cubierta por una “importante” fuente de noticias estadounidense, no sólo por los sospechosos habituales.

Debido a la inherente inestabilidad de la identidad política judía, cuando se expresa con la autoridad de un estado, sólo puede volverse cruel y frenética, para luchar contra sus contradicciones.

Cuando se propone el reemplazo del estado judío por un estado palestino que represente a todos sus pueblos cristianos, musulmanes y judíos, es una aniquilación de la distinción, la identidad judía única, lo que se teme y se lucha ferozmente, tanto por los sionistas estadounidenses como por los sionistas israelíes más cercanos a la perspectiva.

Evitar ese terror (y orgullo) es poco probable, antes de más trauma. El anti-sionista es un “terrorista” con o sin bomba o cuchillo, porque el anti-sionista amenaza con matar al judío nacionalista como una categoría.

Pensar en la situación en Palestina como una competencia entre grupos nacionales es uno de los síntomas del problema que ha sido creado (“El ministro de deportes de israel publica video con cánticos genocidas de fans”).

Aunque cualquier grupo tiene variaciones, la identidad judía es notable tanto en su flexibilidad y persistencia. La adaptabilidad puede ser carácter irreductible. La amplias variaciones dentro de su persistencia alimentan la ansiedad de identidad entre los judíos.

Una tercera generación secular y un niño en una familia haredi [1] son ambos ejemplos de un “judío”. Ambos son miembros de la “tribu”. La membresía en la tribu tiene un núcleo paradójico: “no gentil.”

La historia de la transición de un grupo etno-religioso extendido a la mayoría del mundo, a una “nación” trasnacional autorrealizada con una patria nacional en Palestina, se entiende mejor al recordar la razón por la que la traición siempre tiene los castigos más feroces: furia al traicionar la membresía en el grupo.

En Europa Oriental en el siglo 19, las formas de ser judío fueron alteradas por el ascenso del nacionalismo secular, la intensificación de la persecución antisemita, la revolución en contra de las monarquías, las comunicaciones y la revolución industrial. La idea de un estado judío, como solución tanto de la opresión y de la ansiedad de la “asimilación”, tomó control.

Una vez que la ideología de un pueblo judío unitario fue aceptada–en el marco sionista– se volvió impermeable a la razón. La causa del sionismo se convirtió en locura, llenando a algunos judíos con un atajo para la autoestima.

La locura no es una enfermedad orgánica. Es el resultado de tratar de ignorar las premisas contradictorias pero escenciales de la singularidad judía y la ciudadanía igualitaria de los judíos.

“Una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra” fue una doble mentira. No solamente que la tierra estuviera vacía– sino que en la segunda parte de la tautología, la mentira de que los judíos existían como “pueblo” en un sentido primario e incontestado.

Esta mentira vivió con proto-sionistas cristianos años antes del primer Congreso sionista en 1897. El héroe de George Eliot en la novela Daniel Deronda anuncia en 1876,

La idea con la que estoy poseído es la de restaurar una exiustencia política a mi pueblo, convirtiéndolos en una nación nuevamente, dándoles un centro nacional…Estoy decidido a dedicarle mi vida a ello.

En la novela de 1919 de Abraham Cahan El ascenso de David Levinsky, un devoto yeshiva bocher de Europa abandona el estatus de principiante en Nueva York y se corta la barba y los bucles. El narrador dice que al ponerse ropa y cambiar al estilo estadounidense lo cambió por dentro.

La misma ropa que usé y la misma comida que comí tuvieron un efecto dañino en mis hábitos religiosos. Todo un libro podría ser escrito sobre la influencia del cuello almidonado y una corbata en un hombre que fue criadeducado como lo fui yo. Era inevitable que, más pronto o más tarde,  permitiera al barbero rasurar los brotes de mi barba.

La novela de Cahan, y las ideas que tuvo sobre la transformación de sí mismo en el proceso de traslado desde el viejo mundo a Manhattan, muestran formas en las que los judíos enfrentan la libertad. Las estrategias para modular la asimilación son estrategias para la preservación de la identidad.

En Estados Unidos y en el mundo moderno, la libertad es libertad de tener que vivir como un judío tanto como la libertad de vivir como judío. O tener opciones sobre qué tanto de cada uno.

El sociólogo Nathan Glazer en 1957 prodijo que “estadounidense” sería abrumar al “judaísmo” en el “judaísmo estadounidense”; abrumar los requisitos en el judaísmo de la endogamia, vivir como un pueblo aparte, y la “necesidad de considerar a la diáspora como un exilio”.

En un ensayo de 1940, el psicólogo Kurt Lewin puede haber insinuado el “camino real” por la incertidumbre de que el sionismo puede servir a los judíos, y explicó el tenaz dominio sobre los judíos, que de otro modo serían indiferentes, del concepto de tener “un país”.

Especialmente dsde que la religión se ha convertido un asunto social de menor inmportancia, es bastante difícil describir positivamente el carácter del grupo judío como un todo. ¿Un grupo religioso con muchos ateos? ¿Una raza judía con una gran diversidad de atributos raciales entre sus miembros? ¿Una nación sin un estado o un territorio propios conteniendo a la mayoría de su pueblo? ¿Un grupo unido por una cultura y tradición pero que de hecho tiene en muchos aspectos los diversos valores e ideales de las naciones en las cuales vive? Hay, pienso, pocas tareas más desconcertantes que la de determinar positivamente el carácter del grupo judío…  No es de extrañar que muchos judíos no estén seguros de lo que significa pertenecer al grupo judío…

El genio de Herzl, Siver, Stephens S. Wise, etc., fue llevar la identidad a un extremo, descontando todas las otras identidades coexistentes en la misma gente. En 1938, el New York Herald Tribune citó al rabino Wise haciendo una referencia despectivas a los judíos alemanes y alardeando que se les estaba enseñando una lección acerca de la creencia de que eran alemanes:

Cualquier judío que habla de los “estadounidenses que son judíos” está regresando a la cobardía de los judíos alemanes que hablaban de sí mismos como ciudadanos alemanes de la fe judía, el dr. Wise continúa, y loa judíos alemanes fueron desafortunada y trágicamente castigados por su error.

El régimen israelí de crueldad y dominación sobre los no judíos en Palestina no es un secreto. Es difícil no ver el comportamiento sionista ahora impulsado, frenético, una patología. El sociólogo Ran Greenstein escribió recientemente,

Lo que queda de los ‘valores judíos’ en el contexto israelí es sólo alguna cosa: sobrevivir como un ‘pueblo que vive solo’ a toda costa, a cualquier precio y al costo de cualquier persona o cosa que se interponga en el camino de esta visión infernal, incluyendo a los disidentes internos. Todas las tradiciones judías que contradicen eso han sido relegadas a los mágenes por el surgimiento del tribalismo étnico-religioso.

El comentario del dr. Greenstein sigue notablemente la huella de un memo del Comité judío estadounidense de enero de 1948, 70 años antes, comentando la insistencia sionista en una partición de Palestina para crear un estado judío:

Ya sea que los extremistas sionistas se den cuenta o no, el hecho es que detrás de su mentalidad y programa no hay menor monstruosidad que el ídolo del Estado como una absoluta sustancia totalitaria en sí misma, el Estado que es autoridad absoluta no sólo sobre sus propios súbditos inmediatos sino también sobre cada cuerpo y alma judía viviente en todo el mundo, más allá de cualquier consideración del bien o mal.

La identidad ideológica judía crea una nacionalidad israelí con contradicciones, basada en ser no-gentil, y comparte un propósito nacional de encerrar a los ex residentes árabes.

Michael Sfard escribió recientemente, “La ocupación es un proyecto israelí, no sólo el proyecto de aquéllos (en israel) que lo apoyan.”

Deberíamos decir, en el mismo sentido, “El Estado de israel es un proyecto judío, no sólo el proyecto de los judíos que lo apoyan.”

La concurrencia de identidad unitaria es responsabilidad colectiva. La judería organizada tendrá que confrontar su complicidad con el sionismo.

Como el rabino Abraham Joshua Heschel comentó acerca de la participación estadounidense en Vietnam, algunos son culpables, pero todos son responsables.

La circularidad e intratabilidad de las discusiones del sionismo y los judíos conducen a un anhelo de alguna resolución o salida. Profundizar las profundidades de la conciencia judía puede ser demasiado pedir, pero podría ser productivo.

 

 

 

 

 

 

[1] Un miembro de cualquiera de las muchas sectas ortodoxas judías caracterizadas por una estricta adhesión a la forma tradicional de la ley judía y rechazo de la cultura moderna secular, muchos de ellos no reconocen al moderno estado de israel como una autoridad espiritual.

 

 

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