Chomsky y la deshonestidad de la “solución” de dos-estados en Palestina

Publicado: 8 octubre, 2018 en BDS – ¿Porqué BOICOTEAR a Israel?

Artículo original en Middle East Monitor

por Asa Winstanley                        Trad. Pamagal

Noam Chomsky – (Flickr)

Visité Palestina por primera vez a finales del 2004. Además de ser mucho más joven entonces, mis opiniones eran muy diferentes en algunos sentidos de lo que son ahora.

Entonces, a mitad de mis veintes y todavía algo así como un activista menor en el movimiento contra la guerra, mucho de mi pensamiento sobre Palestina estaba influenciado por Noam Chomsky, el pensador político y académico disidente de Estados Unidos. Ahora que se acerca a sus noventa, Chomsky es alguien cuyo trabajo como escritor e intelectual ha tenido una influencia inmensa en dos o tres generaciones de la izquierda anglófona. Su crítica aguda del registro del imperialismo estadounidense; sus constantes cuestionamientos de las narrativas oficiales; su rigor intelectual; y su creencia en la capacidad de la naturaleza humana de hacer el bien han sido en muchos sentidos invaluables herramientas.

En sólo un ejemplo de su desacreditación de las narrativas de los medios de comunicación dominantes, Chomsky le dijo recientemente a Democracy Now! que el nivel de interferencia en el sistema democrático de E.U., del cual se acusa a Rusia, palidece en insignificancia cuando se lo considera en contra de lo que hace israel, a pesar de la actual histeria de los medios masivos de comunicación sobre las elecciones de Moscú y los Estados Unidos. Tiene toda la razón al respecto.

Chomsky generalmente es muy bueno en el diagnóstico de las enfermedades inherentes al capitalismo global liderado por EU– la guerra, la desigualdad de clase, el racismo y la censura, entre otros– pero, en mi opinión, con frecuencia ha fallado en recetar una cura apropiada para estos problemas. A menudo insiste en que, por ejemplo, aunque fue reconocido durante mucho tiempo como opositor de la guerra de agresión estadounidense en Vietnam – que terminó matando a más de 3 millones de vietnamitas– siempre estuvo en contra de la resistencia al reclutamiento en EU. Personalmente, sostendría que la resistencia popular al reclutamiento fue una de las cosas principales que ayudaron a terminar esa guerra genocida.

Este juicio estratégico a veces pobre también explica en parte su pasada hostilidad al movimiento del Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), aunque su postura ha virado de un lado a otro entre oposición (particularmente del boicot a las instituciones académicas israelíes) a un apoyo calificado para algunos aspectos de este movimiento por la justicia, equidad, libertad y derecho del retorno, dirigido por palestinos.

Esto me lleva de regreso a la anécdota del principio sobre mi ser de 25 años. En aquellos días, aunque definitivamente me consideraba parte de la izquierda radical, y como tal era escéptico de todo el concepto de los estados nación (si no era un anarquista, era ciertamente un “compañero de viaje”), principalmente debido a la influencia de Chomsky, era en líneas generales partidario de la llamada “solución de dos estados”.

En todo el (voluminoso) trabajo de Chomsky sobre Palestina (o “israel y los palestinos”) su receta para lo que debe hacerse realmente no ha cambiado en décadas. Apoya la idea del estado de israel junto a un Estado palestino en Cisjordania y la Franja de Gaza; el mencionado engaño llamado “solución de dos-estados”.

En consideración de Chomsky– y también de su discípulo Norman Finkelstein– alcanzar esta “solución” del “conflicto” sería relativamente simple. “El mundo entero” supuestamente apoyaría esta “solución”, es decir, excepto israel y su patrón en Washington DC.

Por “el mundo entero” Chomsky y Finkelstein realmente quieren decir “los gobiernos del mundo entero” aunque incluso eso no es realmente correcto. Los otros estados coloniales con colonos (que invadieron territorio con colonos) como Australia y Canadá, a menudo apoyan a israel en las Naciones Unidas, así como Gran Bretaña y otras antiguas potencias coloniales en Europa. El papel de la Unión Europea (UE) típicamente es la de criticar en forma ineficaz los crímenes de guerra israelíes en Cisjordania, mientras le dan a israel luz verde para seguir adelante. Estados que alguna vez fueron colonizados, sin embargo, son con frecuencia vehementes en su oposición al moderno colonialismo con colonos de israel.

Desde la primera vez que visité Jerusalén y el resto del restante de esa parte de Palestina llamada comúnmente Cisjordania, empecé a sentirme incómodo. Sentí que había sido engañado por la imagen Chomkyesca de un “Jerusalén Oriental” palestino fácilmente separado de un “Jerusalén Occidental” israelí, y un pueblo palestino que sería feliz sólo con Cisjordania y Gaza, a pesar de ser tan sólo un 22 por ciento de su patria histórica.

Todo lo que se necesita para ver que el concepto de “dos-estados” es insostenible es ir de Ramallah a Jerusalén. Haz esto y verás que la supuesta simple “solución” de la separación de los dos pueblos es una ilusión.

En el terreno, rara vez queda claro dónde termina “Jerusalén Oriental” y dónde comienza “Jerusalén Occidental”. Recuerdo caminar con los abundantemente detallados mapas impresos por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU tratando de resolverlo.

Estos son suburbios completos en Jerusalén que se ven exactamente iguales al resto del Jerusalén “israelí” pero que de hecho son asentamientos ilegales construidos en tierra robada al “Jerusalén Oriental” de Palestina. Y esto aún antes de entrar en la realidad violentada de otros asentamientos ilegales de Cisjordania, o el tema más central del legítimo derecho de los refugiados palestinos a regresar a sus tierras.

En esa primera visita, fue muy claro para mi que esto era todo permanente, y estaba destinado a serlo. La idea de que la re-partición en dos estados era la “solución práctica” empezó a chocar en contra de la dura realidad de lo que mi amigo, el autor y académico Ben White, llama de manera adecuada “la realidad de un-estado”.

De hecho, hay un estado unitario entre el río Jordán y el mar Mediterráneo, pero es un estado de apartheid controlado por el brutal régimen colonial de israel. La única pregunta es, ¿este estado permanecerá como un régimen racista radical, que carece aun de los más básicos derechos democráticos para los palestinos, como lo es ahora. O los palestinos finalmente tendrán éxito en su lucha de décadas por la igualdad, la libertad y el retorno de los refugiados? Este es el verdadero asunto que debe ser preguntado acerca del futuro de Palestina.

En 2009, después de leer el trascendental libro Un Estado (One State) de Ali Abunimah (mi ahora colega en The Electronic Intifada) me convertí en partidario de un estado democrático en Palestina. Esta idea alguna vez supuestamente radical ahora está ganando más y más apoyo de los mismos palestinos, de personas alrededor del mundo e incluso de una valiente minoría de disidentes israelíes.

El principal problema con la propuesta de Chomsky para la re-división de la tierra de Palestina en un “estado judío” y un “Estado árabe” (como fue propuesto por el Plan de Partición de las Naciones Unidas en 1947, cuando fue un profundo fracaso) es que siempre ha sido completamente irreal. Más que nada, ignora los deseos de los palestinos quienes son, después de todo, el pueblo autóctono. Si hay un asunto en el que todo el cuerpo político palestino está de acuerdo más que ningún otro, es el derecho al retorno.

Me enfrenté con esta realidad en Cisjordania, en especial cuando visité los campos de refugiados. Se ven los símbolos populares, en el arte callejero, en los monumentos y en el grafiti todos apuntando a una cosa: el Retorno.

Handala, por ejemplo, el icónico niño refugiado palestino creado por el caricaturista Naji Al-Ali, y el símbolo del Frente Popular para la Liberación de Palestina, representando el retorno de los refugiados. Más que cualquier otro símbolo del retorno, no puedes eludir las llaves que muchos refugiados usaron para cerrar las puertas de sus hogares durante el proceso de limpieza étnica; siempre han sido el símbolo emblemático de la lucha palestina.

Los palestinos y sus madres, padres, abuelos y bisabuelos, que fueron expulsados de su patria Palestina– ahora llamada “israel”  por el empeño de la ocupación racista que robó su país y la borró del mapa– nuncá aceptarán abolir el derecho del retorno en ninguna clase de “acuerdo”. Por todo el bien que ha hecho en otras áreas, esto es algo en lo que Noam Chomsky está drásticamente equivocado. La solución de “dos estados” que él defiende es intrínsecamente deshonesta.

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