Detrás de la Declaración Balfour – Parte 3

Artículo original en el Instituto para la Revisión Histórica

por Robert John                                         Trad. Pamagal

La Declaración, 1917

El comité informal de sionistas y Mark Sykes como representante del gobierno británico se reunieron el 7 de febrero de 1917 en la casa de Moisés Gaster, [X] el líder de los rabinos de la congregación sefardí (españoles y portugueses) en Inglaterra. Gaster abrió la reunión con una declaración en donde resaltó el apoyo sionista a los intereses estratégicos británicos en Palestina que debían ser parte integral de cualquier acuerdo entre ambos. Ya que estos intereses podrían ser considerados primordiales para los hombres de estado británicos, el apoyo a los objetivos sionistas ahí, dijo Gaster, estaban completamente justificados. El sionismo era irrevocablemente opuesto a cualquier propuesta de internacionalización aun la de un condominio anglo francés. [113]

Herbert Samuel siguió con unas palabras de esperanza de que los judíos en Palestina pudieran recibir el estatus nacional total el cual sería compartido por los judíos en la Diáspora. El asunto del conflicto de nacionalidad no fue mencionado y el siguiente orador, Harry Sacher, sugirió que el compartir no debía involucrar consecuencias políticas de ciudadanía. [114] Weizmann habló de la necesidad de una inmigración sin restricciones. Es claro que el contenido de cada discurso estaba completamente preparado antes de la reunión.

Sykes esbozó los obstáculos: las inevitables objeciones rusas, la oposición de los árabes, y la fuerte presión sobre el reclamo francés en Siria, incluyendo Palestina. [115] También hablaron James de Rothschild y Nahum Sokolow, el líder internacional sionista. La reunión terminó con un resumen de los objetivos sionistas:

  1. Reconocimiento internacional del derecho judío en Palestina;
  2. Condición jurídica de nación para la comunidad judía en Palestina;
  3.  La creación de una compañía privilegiada en Palestina con derechos de adquirir tierra;
  4.  Enlace y una administración para Palestina; y
  5.  Estatus extra territorial para los lugares santos. [117]

Los primeros tres puntos son sionistas, los dos últimos estaban diseñados para aplacar a Francia y Rusia respectivamente [118] y probablemente a Italia y al Vaticano. Sokolow fue escogido para actuar como representante sionista para negociar con Sir Mark Sykes.

Los sionistas estaban, por supuesto, coordinando sus actividades internacionalmente. El mismo día de su reunión en Londres, el rabino Stephen Wise en los Estados Unidos escribió a Brandeis: “Envié el memorándum al Coronel House cubriendo nuestra cuestión, y escribe: Espero que el sueño que tiene pronto se haga realidad.”[118a]

1 llamado Balfour IIILos reportes que llegaban a Inglaterra sobre la inminente disolución del estado ruso quitaban prácticamente la necesidad de su respaldo a los objetivos sionistas, pero hacían que la aceptación de Francia e Italia fuera aún más urgente. Esto de todas formas era la creencia de Sykes, Balfour, Lloyd George y Winston Churchill, quienes, de acuerdo con declaraciones posteriores, estaban convencidos de que declarar el apoyo Aliado a los objetivos sionistas influenciaría especialmente a Estados Unidos. Los eventos en Rusia hicieron la cooperación de grupos judíos con los Aliados mucho más fácil. En una reunión masiva en marzo de 1917 para celebrar la revolución que había tenido lugar, el rabino Stephen Wise, que había sucedido a Brandeis como presidente del Comité Provisional Sionista después de la designación de Brandeis a la Suprema Corte, dijo: “Creo que de todos los logros de mi pueblo, ninguno ha sido tan noble como el papel que los hijos e hijas de israel han tomado en el gran movimiento que ha culminado en la liberación de Rusia.” [119]

Las negociaciones para una serie de préstamos totalizando $190,000,000 de Estados Unidos al Gobierno Provisional de Rusia de Alexander Kerensky* empezaron por el consejo del embajador de EU en Rusia, David R. Francis, quien destacó en su telegrama al Secretario de Estado Lansing, “la ayuda financiera ahora de parte de Estados Unidos será un golpe maestro. Confidencial. Enormemente importante para los judíos que la revolución sea exitosa…” [120]

El 22 de marzo de 1917 Jacob H. Schiff de Kuhn, Loeb & Co., escribió a Mortimer Schiff, “Debemos ser de alguna manera cuidadosos para no aparecer como demasiado entusiastas pero usted podría telegrafiar a Cassel debido a la acción reciente de Alemania (la declaración de submarinos de guerra ilimitados) y a los acontecimientos en Rusia ya no nos abstendremos de financiar a los Gobiernos Aliados cuando la oportunidad se ofrezca.”

También envió un telegrama de felicitación al Ministro de Asuntos Exteriores del primer gobierno provisional, refiriéndose al gobierno previo como “los despiadados perseguidores de mis correligionarios.”

En el mismo mes, Leiber Davidovich Bronstein, alias León Trotsky, un inmigrante de Estados Unidos nacido en Rusia, había dejado el Bronx en Nueva York para ir a Rusia con un contingente de seguidores, mientras V.I. Ulyanov (Lenin) y un grupo de unos treinta se movían a través de Alemania desde Suiza, a través de Escandinavia a Rusia. Existe alguna evidencia de que Schiff y otros patrocinadores como Helphand financiaron a estos revolucionarios.

En marzo de 1917, el presidente Wilson denunció como “un pequeño grupo de hombres obstinados” a los no intervencionistas que obstruyen un proyecto de ley promovido por la Administración que habría permitido a Wilson emprender una guerra naval no declarada en contra de Alemania. La oposición a Wilson era liderada por los senadores La Follette y Norris.

El 5 de abril, el día anterior a que el Congreso de Estados Unidos adoptara una resolución de guerra, Schiff había sido informado por el Barón Gunzburg de la firma efectiva de los decretos eliminando todas las restricciones a los judíos en Rusia.

En una sesión especial del Congreso el 2 de abril de 1917, el presidente Wilson se refirió a los buques mercantes de Estados Unidos que llevaban suministros a los Aliados cuyos buques han sido hundidos en el mes anterior por submarinos alemanes (operando un contra-bloqueo; las flotas británicas y francesas bloquearon a las Potencias Centrales desde el principio de la guerra); y después le dijo al Congreso que “cosas maravillosas y alentadoras han estado pasando en las últimas semanas en Rusia.”

Pidió una declaración de guerra con una misión:

para la democracia, por el derecho de aquellos que se someten a la autoridad para tener una voz en sus propios gobiernos, por los derechos y libertades de las naciones pequeñas, para el dominio universal del derecho del concierto de los pueblos libres, que traerá la paz y la seguridad a todas las naciones y hará que el mundo en sí sea por fin libre.

Para tal tarea podemos dedicar nuestras vidas y nuestras fortunas, todo lo que somos y todo lo que tenemos, con el orgullo de quien sabe que ha llegado el día en que Estados Unidos tiene el privilegio de gastar su sangre y su fuerza por los principios que le dieron la vida y la felicidad y la paz que ha atesorado. Que Dios le ayude, no se puede hacer otra cosa.

Esa noche multitudes llenaron las calles, marchando, gritando, cantando Dixie (de los estados confederados, N.T.) o “The Star Spangled Banner”. (El himno de Estados Unidos, N.T.) Wilson se volvió hacia su secretario Tumulty: “Piensa en lo que significa el aplauso. Mi mensaje esta noche fue un mensaje de muerte. ¡Qué extraño que aplaudan eso!”

Así, dentro de los siguientes seis meses por la recomendación específica de Malcolm a Sykes, los Estados Unidos de América, guiados por Woodrow Wilson estaban del lado de los Aliados en la Gran Guerra.

¿Fue Wilson guiado por Brandeis lejos de la neutralidad – a la guerra?

En Londres, el Gabinete de Guerra encabezado por Lloyd George no perdió tiempo en encargar a las fuerzas británicas primero la captura de Jerusalén, y después la total expulsión de los turcos de Palestina. El ataque a Egipto, lanzado el 26 de marzo de 1917 con el intento de tomar Gaza terminó en fracaso. Para fines de abril un segundo ataque a Gaza había sido rechazado y se había hecho claro que no había perspectivas de un éxito rápido en este frente.

Desde el Cairo, donde había ido con la esperanza de seguir al ejército dentro de Jerusalén con Wiezmann, Sykes telegrafió al Ministerio de Asuntos Exteriores que, si la Fuerza Expedicionaria Egipcia no era reforzada entonces sería necesario retirar todos los proyectos sionistas… a los sionistas en Londres y en Estados Unidos se les debería advertir a través del M. Sokolow…” [120a]

Tres semanas después, se le dijo a Sykes que los refuerzos venían de Salónica (al norte de Grecia, N.T.). El Gabinete de Guerra también decidió reemplazar al comandante de las Fuerzas por el General Allenby.

Sykes era el negociador oficial para todo el proyecto de asistencia a los sionistas. Actuó inmediatamente después de la reunión en la casa de Gaster pidiéndole a su amigo el sr. Picot que se encontrara con Nahum Sokolow en la embajada de Francia en Londres en un intento de inducir a los franceses para ceder en la cuestión del protectorado británico en Palestina. [121] Después se le pidió a James Malcolm que fuera solo a París para arreglar una entrevista para Sokolow directamente con el Ministro de Relaciones Exteriores de Francia. Sokolow no había tenido éxito buscando el apoyo de los judíos franceses para un encuentro con el Ministro; ya que los más ricos e influyentes judíos en los Estados Unidos e Inglaterra, con la notable excepción de los Rothschilds que podrían haber arreglado tal reunión, estaban en contra de las implicaciones políticas del sionismo. En París la poderosa Alliance Israélite Universelle había hecho todo lo posible para disuadirlo de su misión. [122] No es que los sionistas no tuvieran otros seguidores en Francia distintos de Edmond Rothschild, [Y] pero el Ministerio de Relaciones Exteriores no tenía razón para involucrarse con ellos. [123] Ahora James Malcolm les abrió la puerta directamente como lo había hecho en Londres.

Sykes se unió a Malcolm y a Sokolow en París. Sykes y Malcolm, aparte de la consideración del sionismo y del futuro apoyo americano a la guerra, estaban preocupados por la posibilidad de una entente árabe-judía-armenia que, a través de la armonía entre los pueblos islámicos, judíos y cristianos, traería paz, la estabilidad y un nuevo y brillante futuro para los habitantes de esta zona donde Europa, Asia Menor y África se encuentran. Sokolow estuvo de acuerdo para el viaje diplomático, pero en una carta a Weizmann (20 de abril de 1917) escribió: “Considero que la idea es fantástica. Es difícil alcanzar un entendimiento con los árabes, pero tendremos que tratar. No hay conflictos entre judíos y armenios porque, como sea, no hay intereses en común.” [Z] [124]

Varias conversaciones se sostuvieron con Picot, incluyendo una el 9 de abril cuando otros funcionarios incluyeron a Jules Cambon, el secretario general del Ministerio de Asuntos Exteriores y el Jefe de Gabinete del Ministerio. Exactamente qué seguridades fueron dadas a Sokolow son inciertas, pero le escribió a Weizmann “que ellos aceptaron en principio el reconocimiento de un nacionalidad judía en términos de un hogar nacional, autonomía local, etc.” [125] Y a Brandeis y Tschlenow, le telegrafió a través de los canales oficiales franceses: “… Tengo completa confianza que la victoria aliada hará realidad nuestras aspiraciones de una Palestina sionista.” [126]

Sokolow salió para Roma y para el Vaticano. “Aquí, gracias a las presentaciones de Fitzmaurice por un lado y la ayuda del Barón Sydney Sonnino [AA] por otro, “una audiencia Papal y entrevistas con los principales funcionarios de la Oficina de Asuntos Exteriores se organizaron rápidamente. [127]

Cuando Sokolow regresó a Paris, pidió y recibió una carta del Ministerio de Asuntos Exteriores fechada el 4 de junio de 1917, apoyando la causa sionista en términos generales. Apresuradamente escribió dos telegramas que le dio al sr. Picot para enviar por canales diplomáticos oficiales. Uno estaba dirigido a Louis D. Brandeis en los Estados Unidos. Se leía: “Ahora puedes moverte. Tenemos la garantía formal del gobierno francés.” [BB] [128]

“Después de muchos años,” escribió Picot, “Sigo estando muy conmovido por el agradecimiento que volcó sobre mí mientras me daba los dos telegramas… no digo que esta fue la causa del brote de entusiasmo que se produjo en EU, pero digo que el juez Brandeis, para quien este telegrama estaba dirigido, fue ciertamente uno de los elementos que determinaron la decisión del presidente Wilson.” [129]

¡Pero Wilson había declarado la guerra un mes antes!

Es lógico que el sr. Picot quisiera creer que había jugado una parte importante en llevar a Estados Unidos a la guerra y por lo tanto ayudar a la victoria de su país. La evidencia ciertamente respalda su papel en ayudar una victoria sionista.

Su objetivo estaba a la vista pero aún debía tomarlo y mantenerlo.

Aunque Estados Unidos ahora era beligerante no se había hecho una declaración de apoyo del programa sionista para Palestina, ya sea de Gran Bretaña o de los Estados Unidos y algunos de los más ricos y poderosos judíos en ambos países se oponían a ella.

La excepción entre estos príncipes comerciantes judíos era, por supuesto, la Casa de Rothschild. Desde Londres el 25 de abril de 1917, James de Rothschild telegrafió a Brandeis que Balfour llegaría a los Estados Unidos e instó a los judíos estadounidenses a apoyar “una Palestina judía bajo el protectorado británico… así como a presionar a su gobierno para que se llevara a cabo. Le aconsejó a Brandeis reunirse con Balfour. [134] La reunión tuvo lugar en la Casa Blanca durante una merienda, “Usted es uno de los estadounidenses que quiero conocer,” dijo el Secretario de Asuntos Exteriores. [135] Brandeis le telegrafió a Louis de Rothschild: “He tenido una satisfactoria plática con el sr. Balfour, también con nuestro presidente. Esto no es para publicarse.” [136]

Por otro lado, una carta fechada el 17 de mayo de 1917 apareció en The Times (Londres) firmada por el presidente de la Junta de Representantes Judíos y por la Asociación Anglo-Judía (Alexander y Montefiore, ambos hombres de riqueza y eminencia) declarando su aprobación a un asentamiento judío en Palestina como una fuente de inspiración para todos los judíos, pero añadiendo que no favorecían el esquema político sionista. Los judíos, creían, eran una comunidad religiosa y se oponían a la creación de “una nacionalidad judía secular enganchada en algún impreciso y oscuro principio de raza y peculiaridad etnológica.” En particular se ofendieron por la presión sionista para invertir en una compañía privilegiada con privilegios políticos y económicos en la cual sólo los judíos podrían participar, ya que esto era incompatible con los deseos de los judíos en el mundo de derechos iguales en donde fuera que vivieran. [137]

Entonces se produjo una controversia en la prensa británica, en asociaciones judías y en los corredores del gobierno, entre los judíos sionistas y los no sionistas. En esto, Weizmann realmente tenía menos peso, pero movilizó al equipo más efectivo. El Gran Rabino se desligó de las declaraciones de los no sionistas y acusó que la carta Alexander-Montefiore no representaba la opinión de sus organizaciones. [138] Lord Rothschild escribió: “Nosotros los sionistas no vemos cómo el establecimiento de un estado judío autónomo bajo la protección de una de las Potencias Aliadas podría ser subversivo a la lealtad de los judíos en los países de los cuales son ciudadanos. En la carta que usted ha publicado, también se pone de relieve la cuestión de la compañía privilegiada.” Y continuó: “Nosotros los sionistas siempre hemos sentido que si Palestina va a ser colonizada por los judíos, alguna maquinaria debe ser montada para recibir a los inmigrantes, establecerlos en la tierra, desarrollar la tierra y ser en general un organismo que dirige. Sólo puedo enfatizar una vez más que nosotros los sionistas no tenemos el deseo de tener privilegios a expensas de otras nacionalidades sino el deseo de que se nos permita resolver nuestro destino hombro a hombro con otras nacionalidades en un estado autónomo bajo el protectorado de una Potencia Aliada.” [139] Esta carta destaca el aspecto colonialista del sionismo pero va en detrimento de la firme declaración estatista de Weizmann. El cuerpo sionista en Palestina tendría más el carácter de una organización para la comunidad judía.

Tal vez sintiendo que su declaración había sido un poco fuerte para la aceptación liberal, Weizmann también se unió a esta correspondencia en el Times. Escribió como presidente de la Federación Inglesa Sionista, declarando que,

es estrictamente una cuestión de hecho que los judíos son una nacionalidad. Una arrolladora mayoría de ellos siempre ha tenido la convicción de que eran una nacionalidad, lo que ha sido compartido por los no judíos en todos los países.

La carta continuaba:

Los sionistas no están exigiendo monopolios o privilegios especiales en Palestina, ni están pidiendo que cualquier parte de Palestina deba ser administrada por una compañía privilegiada en detrimento de otras. Siempre ha sido y continuará siendo un principio esencial del sionismo como un movimiento democrático que todas las razas y sectas en Palestina deban gozar de plena justicia y libertad, y los sionistas están confiados de que la nueva soberanía que ellos esperan que adquiera Palestina como resultado de la guerra será, en su administración del país, guiada por el mismo principio. [140] (Subrayado añadido)

La competencia por la atención del público británico y de los judíos británicos por los sionistas y los judíos opositores continuó en la prensa y en varias reuniones especiales. Un manifiesto de solidaridad con las opiniones de Alexander y de Montefiore fue enviada a The Times el 1 de junio de 1917 y en el mismo mes en Búfalo, Nueva York, el presidente de la Convención Anual de la Conferencia Central de los Rabinos Americanos añadió su peso en contra del nacionalismo judío: “No estoy aquí para pelear con el sionismo. Es mi intención declarar que nosotros, como rabinos, que estamos consagrados al servicio del Señor… no tenemos cabida en un movimiento en el cual los judíos se alían juntos en bases raciales o nacionales y por un Estado político o aún por un Hogar legalmente asegurado.” [141]

Pero mientras la controversia continuaba, los sionistas trabajaron duro para elaborar el borrador de un documento que pudiera formar una declaración aceptable a los Aliados, particularmente Gran Bretaña y los Estados Unidos y que estaría en la naturaleza de una carta de estatus internacional por sus objetivos en Palestina. Esto fue tratado como cuestión de urgencia, porque Weizmann creía que se retiraría el apoyo de los judíos no sionistas [142] y se aseguraría contra las incertidumbres inseparables de la guerra.

El 13 de junio de 1917 Weizmann escribió a Sir Ronald Graham en el Ministerio de Asuntos Exteriores que “parece deseable desde cualquier punto de vista que el gobierno británico deba expresar su simpatía y apoyo a los reclamos sionistas en Palestina. De hecho, sólo necesita confirmar la opinión que miembros eminentes y representativos del gobierno muchas veces nos han expresado…” [143] Esto estaba sincronizado con una minuta de la misma fecha de uno de los asesores de Balfour en la cual se sugería que había llegado el tiempo “en que podríamos satisfacer los deseos sionistas y darles seguridad de que Su Majestad tiene simpatía, en general, con sus aspiraciones.” [144] A lo que Balfour comentó: “Personalmente, aún preferiría asociar a EEUU en el Protectorado, si tenemos éxito en su obtención.” [145]

Los sionistas también tenían que contrarrestar los planes tentativos de los británicos y de los estadounidenses para buscar una paz separada con Turquía. Cuando Weizmann, por los sionistas, junto con Malcolm, por los armenios, fueron el 10 de junio al Ministerio del Exterior para protestar por el plan, Weizmann, en términos generales, sugirió que el gobierno alemán estaba cortejando a los líderes sionistas en Alemania, y mencionó, para mejorar su credibilidad, que los acercamientos hacia ellos eran a través de un dr. Lepsius.

La verdad, probablemente, es que el Ejecutivo Sionista de Berlín estaba iniciando renovado contacto con el gobierno alemán para dar peso al escrito de sus homólogos en Londres de que el riesgo de la competencia alemana no debía dejarse fuera de consideración. Lepsius era en realidad un teólogo líder evangélico bien conocido por su defensa de los armenios, que habían, en ese entonces, sido masacrados en Turquía. Cuando Leonard Stein examinó los papeles del Ejecutivo de Berlín, después de la guerra, su nombre no fue encontrado y el sr. Lichtheim del Ejecutivo no recordaba ninguna propuesta por Lepsius. [146]

En Estados Unidos, en julio de 1917, el presidente Wilson envió a Henry Morgenthau Senior y al sobrino del Juez Brandeis, Félix Frankfurter, en una misión especial a Turquía, a quien Estados Unidos no declaró la guerra, para sondear la posibilidad de negociar la paz entre Turquía y los Aliados. En esto, Wilson podría haber estado particularmente motivado por su pasión para detener la masacre de armenios y griegos cristianos que estaba teniendo lugar en Turquía y por lo que había expresado inmensa preocupación en varias ocasiones. Sin embargo, advertido Weizmann junto con el sionista francés M. Weyl, los interceptaron en Gibraltar y los convencieron de regresar a casa. [147] Durante 1917 y 1918 más cristianos fueron masacrados en Turquía. Si Morganthau y Frankfurter hubieran llevado a cabo su misión con éxito, tal vez esto habría sido evitado.

Esta información aparece en el libro de William Yale The Near East: A Modern History. Era agente especial del Departamento de Estado en el Cercano Oriente durante la Primera Guerra Mundial. Cuando cené con él el 12 de mayo de 1970 en el hotel Biltmore de Nueva York, le pregunté si Weizmann le dijo cómo había sido abortada la misión especial. Me contestó que Weizmann dijo que el gobernador de Gibraltar había celebrado un banquete especial en su honor, pero al final todos los funcionarios británicos se retiraron discretamente, dejando a los cuatro judíos solos. “Entonces” dijo Weizmann, “lo arreglamos.”

2 llamado Balfour IIILa misma noche, me dijo algo que aseguró nunca le había dicho a nadie más, y que estaba en sus documentos secretos que sólo serían abiertos después de su muerte. Más tarde me escribió, después de que había leído The Palestine Diary, diciendo que le gustaría que yo me encargara de esos documentos.

Una de los encargos de Yale era seguir la preferencia de Wilson de tener conversaciones privadas con personalidades clave capaces de influenciar el curso de los acontecimientos. Hizo esto con Lloyd George, con el General Allenby y con el Coronel T.E. Lawrence, por ejemplo. Yale dijo que tuvo una plática con Weizmann “en algún lugar del Mediterráneo en 1919” y le preguntó qué pasaría si los británicos no apoyaban un hogar nacional para los judíos en Palestina. Weizmann golpeó su puño en la mesa y las tazas de té saltaron. “si no lo hacen” dijo “destrozaremos el Imperio Británico como destrozamos el Imperio Ruso.”

Brandeis estuvo en Washington durante el verano de 1917 y se reunió con el Secretario de Estado Robert S. Lansing de vez en cuando para conversar sobre las relaciones turco estadounidenses y el tratamiento de los judíos en Palestina. [148] Se ocupaba en particular en hacer borradores de lo que después sería la Declaración Balfour y el Mandato Británico para Palestina y en obtener la aprobación estadounidense para ellos.[149] Un número considerable de borradores fueron hechos en Londres y transmitidos a Estados Unidos, a través de los canales de la Oficina de Guerra, para el uso del Comité Político Sionista de Estados Unidos. Algunos eran detallados, pero el Gobierno Británico no quería comprometerse a más que una declaración general de principios.

El 18 de julio, tal declaración, aprobada en los Estados Unidos, fue reenviada por Lord Rothschild a Lord Balfour. Se leía como sigue:

El Gobierno de Su Majestad, después de considerar las aspiraciones de la Organización Sionista acepta el principio de reconocer Palestina como el Hogar Nacional [CC] del pueblo judío y el derecho del pueblo judío a construir su vida nacional en Palestina bajo un protectorado que será establecido al concluir la paz después del exitoso asunto de la guerra.

El Gobierno de Su Majestad considera como esencial para la realización de este principio la concesión de autonomía interna a la nacionalidad judía en Palestina, libertad de inmigración para los judíos y el establecimiento de una corporación nacional de colonización judía para el reasentamiento y desarrollo económico del país.

Las condiciones y formas de la autonomía interna y un acta constitutiva para la corporación nacional de colonización judía debe, en opinión del Gobierno de Su Majestad, ser elaborada en detalle y resuelta con los representantes de la Organización Sionista. [150]

Parece posible que Balfour haya emitido esta declaración pero fuertes voces contra ella fueron llevadas directamente al Gabinete por Lucien Wolf, Claude Montefiore, Sir Mathew Nathan, el Secretario de estado por India Edwin Montagu, [DD] y otros judíos no sionistas. Era significativo que ellos creyeran que “los antisemitas fueran siempre tan solidarios con el sionismo,” y por eso darían la bienvenida al establecimiento en Palestina de un centro de cultura judía, algunos – como Philip Magnes – temían que una declaración política antagonizaría a otros sectores de la población en Palestina, y podría resultar en que los turcos hicieran un trato con los judíos como habían hecho un trato con los armenios. [154] La oposición judía era muy importante para ignorarse y se comenzó la preparación de un nuevo borrador. Por este tiempo, Northcliff y Reading [EE] visitaron Washington y tuvieron una discusión con Brandeis en la cual discutieron sin duda sobre el sionismo. [155]

Múltiples presiones en puntos clave llevaron a Lord Robert Cecil a telegrafiar al Coronel E.M. House el 3 de septiembre de 1917: “Estamos presionados aquí por la declaración de solidaridad con el movimiento sionista y estaré muy agradecido si se siente capaz de verificar no oficialmente si el presidente favorece tal declaración.” [156] House, que había desempeñado servicios relacionados con la Reserva Federal y la legislación de la moneda para Jacob W. Schiff y Paul Warburg, [157] y era el asesor más cercano a Wilson, transmitió el mensaje, pero una semana después Cecil aún no tenía respuesta.

El 11 de septiembre la Oficina del Exterior tenía listo para enviar el siguiente mensaje para Sir William Wiseman, [FF] jefe del Servicio de Inteligencia Militar Británico en los Estados Unidos: “¿El Coronel House ha tenido la capacidad de determinar si el presidente favorece la solidaridad con las aspiraciones sionistas como le pregunté en mi telegrama del 3 de septiembre? Estaremos muy agradecidos con una pronta respuesta ya que el 17 de septiembre es el nuevo año judío y un anuncio de simpatía por o en esa fecha tendrá un efecto excelente.” Pero antes de que fuera enviado, un telegrama del Coronel House fechado el 11 de septiembre llegó a la Oficina del Exterior.

Habían abordado a Wilson como se los habían pedido y había expresado su opinión que “el tiempo no era oportuno para ninguna declaración definitiva, más allá, tal vez, de una de simpatía, siempre y cuando pueda ser hecha sin expresar ningún compromiso real.” Presumiblemente, una declaración formal podría presuponer la expulsión de los turcos de Palestina, pero los Estados Unidos no estaban en guerra con Turquía y una declaración insinuando una anexión excluiría una paz temprana y separada con ese país.[158]

En un ampliamente publicitado discurso en Cincinnati el 21 de mayo de 1916, después de renunciar temporalmente como embajador de Turquía a favor de un colega judío, Henry Morgenthau había anunciado que recientemente había sugerido al gobierno turco que Turquía debía vender Palestina a los sionistas después de la guerra. La propuesta, dijo, había sido bien recibida, pero su publicación causó ira en Turquía. [159]

Weizmann estaba “enormemente sorprendido” con estas noticias, especialmente cuando había “cablegrafiado a Brandeis pidiéndole que usara sus influencias en nuestro favor… Pero hasta ahora no he oído nada de Brandeis.” [161]

El 19 de septiembre Weizmann cablegrafió a Brandeis:

El siguiente texto de la declaración había sido aprobada por la Oficina del Exterior y el Primer Ministro y enviada al Gabinete de Guerra:

  1. El gobierno de Su Majestad acepta el principio de que Palestina reestructurada como el hogar nacional del pueblo judío.
  2. El gobierno de Su Majestad usará sus mejores esfuerzos para asegurar el logro del objetivo y discutirá los métodos y medios necesarios con la Organización sionista. [162]

Weizmann sugirió que la oposición no sionista debía ser prevenida, y en esto sería de “enorme ayuda si el presidente Wilson y usted apoyan el texto. Asunto de la mayor urgencia.” [163] Le dio seguimiento con un telegrama a dos sionistas líderes de Nueva York pidiéndoles “ver a Brandeis y Frankfurter para discutir inmediatamente mis últimos dos telegramas con ellos,” añadiendo que podría ser necesario que fuera personalmente a los Estados Unidos. [164]

Brandeis vio a House el 23 de septiembre y redactó un mensaje enviado el día siguiente a través de la Oficina de Guerra británica. Aconsejaba que el apoyo presidencial sería facilitado si los franceses e italianos hicieran investigaciones acerca de la actitud de la Casa Blanca, pero esto siguió el mismo día con otro telegrama declarando que por pláticas anteriores con el presidente y en la opinión de sus más cercanos asesores podía decir con seguridad que Wilson estaría en total solidaridad. [165]

Así Brandeis o bien había persuadido a Wilson de que no había nada en el proyecto de la declaración (Rothschild) del 19 de septiembre que pudiera ser interpretado como “expresar un compromiso real,” lo que es difícil de creer, o que había inducido al presidente a cambiar de opinión sobre el tipo de declaración que podría aprobar o estaba seguro que él y House podrían hacerlo. [166]

El 7 de febrero de 1917, Stephen Wise le escribió a Brandeis: “Envié el memorándum al Coronel House cubriendo nuestra pregunta y me escribe, ‘Espero que el sueño que usted tiene pronto se convierta en realidad’ [167] En octubre, después de ver a House junto con Wise, de Haas (periodista judío; uno de los primeros líderes del movimiento sionista y que promovió este movimiento en los Estados Unidos, N.T.) informó a Brandeis: “Nos dijo que él estaba tan interesado en nuestro éxito como nosotros.” A Wilson, House le expresó que “Los judíos de todas las tribus descendieron en fuerza y parecen determinados a forzar la entrada con una palanca, si no los dejan entrar.” [168] Un nuevo boceto de declaración había sido preparado; Wilson tenía que apoyarlo.

El 9 de octubre de 1917, Weizmann nuevamente envió un telegrama a Brandeis desde Londres sobre las dificultades de los “asimilados” de la oposición: “Han encontrado un campeón de excelencia… en el Sr. Edwin Montagu quien es miembro del gobierno y ciertamente ha usado su posición para lastimar la causa sionista.” [169]

Weizmann también telegrafió a Brandeis una nueva fórmula (Milner-Amery). El mismo borrador fue enviado por Balfour a House en Washington el 14 de octubre:

El gobierno de Su Majestad contempla favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para la raza judía y hará sus mejores esfuerzos para facilitar el logro de este objetivo; está entendido que nada se hará que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina o los derechos y el estatus político que disfrutan en otros países los judíos que están completamente satisfechos con su nacionalidad y ciudadanía actuales. [170]

Fue reforzado por un telegrama de la embajada de EU en Londres directamente al presidente (sin pasar por el Departamento de Estado), afirmando que el “asunto de un mensaje de simpatía con el movimiento (sionista)” había sido reconsiderado por el Gabinete Británico “en vista de informes de que el gobierno alemán está haciendo grandes esfuerzos para capturar el movimiento sionista” [171]

Brandeis y sus asociados encontraron el borrador insatisfactorio en dos asuntos particulares. No les gustó la parte de la segunda cláusula de protección del borrador en donde se lee, “los judíos que están completamente satisfechos con su nacionalidad y ciudadanía actuales,” reemplazándolo por “los derechos civiles y el estatus político que disfrutan los judíos en cualquier país”. Además, aparentemente Brandeis propuso el cambio de “raza judía” por “pueblo judío”. [172] Jacob de Haas, entonces el secretario ejecutivo del comité sionista provisional, había escrito que la presión para emitir la declaración estaba llegando de los líderes sionistas ingleses “aparentemente la necesitan para estabilizar su posición en contra de los anti sionistas locales. Si los sionistas estadounidenses estuvieran inquietos por esto, Washington actuaría.” De Haas continúa:

Entonces una mañana el Barón Furness, uno de los representantes no ostentosos de Inglaterra, trajo al 44 Este Calle 23, en ese entonces la sede central de la organización sionista, el borrador final para este asunto. El lenguaje de la declaración aceptada por los sionistas ingleses basada como estaba en la teoría del descontento, era inaceptable para mí. Informé al juez Brandeis sobre mis opiniones, llamé al dr. Schmarya Levin y procedí a cambiar el texto. Después con el dr. Wise me apresuré a ver al Coronel House. Por ese tiempo había venido a hablar del sionismo como “nuestra causa”. Tranquilamente leyó con detenimiento mi cambio propuesto, comentó sobre su sabiduría y prometió llamar al presidente a su cable privado e instar el cambio. Mandó un telegrama al gabinete británico. Al día siguiente me informó que el presidente lo había aprobado. Yo tenía negocios ese fin de semana en Boston y fue a través de cable de larga distancia que mi secretaria en Nueva York me leyó la forma final repetida por cable desde Londres. Era el texto como yo lo había modificado. [173]

“Parece claro,” escribió Stein, “que no fue sin algunas indicaciones de House que Wilson finalmente autorizó una respuesta favorable a la solicitud británica.” A Sir William Wiseman, “que era persona grata tanto con el presidente como con House, le encargó la Oficina del Exterior negociar con la declaración del lado estadounidense. El recuerdo de Sir William es que el coronel House tenía influencias para llevar el asunto a la atención del presidente y persuadirlo de aprobar el modelo.” [174]

El 16 de octubre de 1917, después de una conferencia con House, Wiseman telegrafió a la secretaria privada de Balfour: “El Coronel House puso el modelo enfrente del presidente quien lo aprueba pero pide que no se mencione su aprobación cuando el gobierno de Su Majestad haga público el modelo (carta de declaración N.T.), ya que ha acordado que los judíos estadounidenses entonces le pidan su aprobación, que él dará aquí públicamente.”[175]

La Declaración Balfour, como se declaró, fue emitida el 2 de noviembre de 1917. Su texto aparentemente tan simple, había sido preparado por los más astutos escritores de la redacción jurídica. Panfletos que contenían su mensaje fueron lanzados por el aire en Alemania y Austria y en el cinturón judío desde Polonia hasta el mar Báltico.

Siete meses han pasado desde que Estados Unidos entró en la guerra. Fue un triunfo histórico para el sionismo y algunos creían que también lo era para los judíos.

Por otra parte, dos meses antes de la declaración, Sokolow había escrito de una marcada caída en “le philo-sémitisme d’autrefois” (el agrado por los semitas que había en otros tiempos) atribuido por algunos a la impresión de que los judíos rusos eran la causa principal del bolchevismo; y el día que fue emitida la declaración, el Jewish Chronicle se quejaba de la “campaña antisemita que una parte de la prensa en este país, indiferente a los intereses nacionales, está llevando a cabo diligentemente.” [176] Sólo quedaban ciertas cortesía para llevar a cabo. En noviembre de 1917, Weizmann escribió una carta de agradecimiento a Brandeis:

“… No necesito decirle cómo nos regocijamos de este gran evento y lo agradecidos que nos sentimos con usted por la valiosa y eficiente ayuda que ha prestado a la causa en las horas críticas… Una vez más, querido Sr. Brandeis, me permito presentarle nuestras más sinceras felicitaciones no sólo en mi propio nombre, sino también en nombre de nuestros amigos aquí – y esperemos que esto que hace historia sea el comienzo de un gran trabajo para nuestro pueblo tan puesto a prueba y también para la humanidad.” [177]

A los otros gobiernos Aliado importantes también se les acercaron con solicitudes de pronunciamientos similares. El francés simplemente apoyó al gobierno británico en un corto párrafo el 9 de febrero de 1918. El apoyo italiano estaba contenido en una nota fechada el 9 de mayo de 1918 para el sr. Sokolow por su embajador en Londres en el cual destacaba las divisiones religiosas de las comunidades, agrupando un “centro nacional judío” con las comunidades religiosas existentes.”

El 31 de agosto de 1918, el presidente Wilson le escribió al rabino Wise “para expresar la satisfacción que he sentido por el progreso del movimiento sionista… desde… la aprobación de la Gran Bretaña en el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío.” Brandeis se unió en el deleite sionista al respaldo del presidente y escribió: “Desde la carta del presidente, el anti sionismo está muy cerca de la deslealtad y el no sionismo se debilita.”[178] Ahora eran tiempos difíciles para los judíos no sionistas si querían difundir sus opiniones; si no podían apoyar al sionismo se les pedía que permanecieran en silencio.

El 30 de junio de 1922, la siguiente resolución fue adoptada por el Congreso de Estados Unidos:

Favoreciendo el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío;

Resuelto por el Senado y la Casa de Representantes de los Estados Unidos de América congregado en el Congreso. Que los Estados Unidos de América favorece el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío, con el claro entendimiento que nada será hecho que pueda ir en perjuicio de los derechos civiles y religiosos de los cristianos y de todas las otras comunidades no judías en Palestina, y que los lugares santos y edificios o sitios religiosos serán adecuadamente protegidos. [GG]

Todas las personas tienden a ver el mundo y sus eventos en términos de su propia experiencia, ideas y prejuicios. Es normal. Es un hecho usado por los maestros de la política y por los manipuladores de opinión quienes forman sus solicitudes en consecuencia. El caso de la Declaración Balfour es un ejemplo fascinante de un plan que presenta una multiplicidad de imágenes según la faceta de la mente en la que se refleja.

Hubo críticos a la Declaración Balfour, aunque entre la disonancia de muchos eventos compitiendo por atención, pocos pero sus beneficiarios se concentraron en el significado de lo que se estaba ofreciendo. Uno fue el líder judío y estadista sr. Edwin Montagu, quien no tenía ningún deseo de que los judíos fueran vistos como una raza separada y con una nacionalidad diferente. [181] El otro era Lord Curzon, que se convirtió en Secretario del Exterior a fines de octubre de 1918. Preparó un memorándum fechado el 26 de octubre de 1917, sobre el borrador penúltimo y final de la Declaración Balfour y documentos relacionados, y lo distribuyó en el Gabinete. Fue titulado “El futuro de Palestina.” He aquí algunos extractos:

No estoy preocupado por discutir el asunto en disputa entre los judíos sionistas y los no sionistas. Sólo estoy preocupado en el asunto más inmediato y práctico:

(a) ¿Cuál es el significado de la frase “un hogar nacional para la raza judía en Palestina,” y cuál es la naturaleza de la obligación que asumiremos si aceptamos esto como un principio de la política británica?

(b) Si tal política será perseguida, ¿cuáles son las oportunidades de su realización exitosa?

Si busco orientación de la última colección de documentos distribuidos (el movimiento sionista, G-164) encuentro un desacuerdo fundamental entre las autoridades citadas ahí en cuanto al alcance y la naturaleza de su objetivo.

Un “hogar nacional para la raza o pueblo judío” parece ser, si las palabras soportan su significado ordinario, que implica un lugar donde los judíos puedan volverse a reunir como nación y donde disfrutarán los privilegios de una existencia nacional independiente. Tal es el claro concepto de aquellos que, como el sr. Sir Alfred Mond, hablan de la creación en Palestina de “un estado autónomo judío,” palabras que parecen contemplar un Estado, esto es, una entidad política, compuesta por judíos, gobernada por judíos y administrada principalmente por los intereses de judíos…

La misma concepción parece ser la base de varias otras de las frases empleadas en estos documentos, por ejemplo, cuando nos dicen que Palestina se convertirá en “un hogar para la nación judía,” “un hogar nacional para la raza judía,” “una Palestina judía” y cuando leemos el “reasentamiento de Palestina como un centro nacional,” y “la restauración de Palestina para el pueblo judío,” todas estas frases son variaciones de la misma idea, en concreto, la recreación de Palestina como era entes de los días de la dispersión.

Por otro lado, cuando Lord Rothschild habla de Palestina como “un hogar donde los judíos puedan hablar su propio idioma, puedan tener su propia educación, su propia civilización e instituciones religiosas bajo la protección de los gobiernos Aliados,” parece postular una forma mucho menos definitiva de existencia política, una ciertamente, que es compatible con la existencia de un gobierno extranjero (con tal de que no sea turco)…

Ahora, ¿cuál es la facultad en lo que respecta a la población de Palestina dentro de un periodo razonable de tiempo? Bajo los turcos no hay tal lugar o país como Palestina, porque está dividida entre el sanjak de Jerusalén y los viyalets de Siria y Beirut. Pero hagamos de cuenta que hablando de Palestina en el contexto presente queremos decir la Palestina de las viejas escrituras, que se extiende desde el Dan hasta Beersheba, esto es, desde Banias a Bir es-Sabi… una zona de menos de 10,000 millas cuadradas. ¿Qué será del pueblo de este país, asumiendo que los turcos serán expulsados y los habitantes no serán exterminados por la guerra? Hay más de medio millón de estos árabes sirios – una comunidad mixta con árabes, hebreos, cananeos, griegos, egipcios y la sangre probablemente de Cruzados. Ellos y sus antepasados han ocupado el país por la mayor parte de 1,500 años. Ellos son dueños de la tierra, que pertenece o bien a dueños individuales o a las comunidades de los pueblos. Profesan la fe de Mahoma. No van a estar contentos de ser expropiados por los inmigrantes judíos o de actuar simplemente como cortadores de leña y acarreadores de agua para éstos últimos.

El sr. Hamilton Fish respondió: “Como autor de la primera resolución sionista modelada en la Resolución Balfour, denuncio y repudio las declaraciones de Ben Gurión como irreconciliables con mi resolución aprobada por el Congreso y si representan al gobierno de israel y la opinión pública de ahí, entonces voy a negar públicamente el apoyo a mi propia resolución ya que no quiero estar asociado con tales doctrinas anti estadounidenses.” [180]



* En la Revolución Rusa el zar Nicolás II fue derrocado y se instauró una gobierno provisional que sustituyó al antiguo régimen. A esta primera parte se le llama la primera revolución de febrero (marzo) de 1917 en donde se designó un gobierno provisional que inicialmente estuvo dirigido por el príncipe Gueorgui Lvov. Este gobierno fracasó al incumplir sus promesas y fue sucedido por un gobierno revolucionario a cargo de Aleksandr Kérenski. Este gobierno también fracasó debido a las grandes presiones que enfrentaba Rusia al participar en la Primera Guerra Mundial, las presiones de la derecha rusa (golpe Kornílov) y de la izquierda en especial de los bolcheviques. Finalmente la Revolución de Febrero dio paso a la Revolución de Octubre (25 de octubre de 1917). El zar y su familia fueron asesinados y el partido bolchevique liderado por Vladimir Lenin derrocó al Gobierno Provisional en Petrogrado. (N.T.)

[X]  Nacido en Rumania en 1856, su imponente presencia y beca combinada con “una manera de oráculo lo que sugiere que tenía acceso a los misterios ocultos a los demás, lo había convertido en una figura importante en el Congreso sionista y en plataformas sionistas en Inglaterra y en el extranjero.” Se calculaba que Sykes estaría impresionado por su personalidad y sus antecedentes. [116]
[Y]  Estos incluían al líder socialista, Jules Cuesde, que se había unido al gobierno nacional de Viviani como Ministro de Estado; Gustavo Herve: el publicista y futuro Ministro de Monzi; y otros.
[Z]  En privado, Sokolow estaba resentido con Malcolm como “un extranjero en medio de nuestro trabajo,” que estaba “dotado con el espíritu del tipo goyish. “(goyish: término despectivo de un judío hacia los no judíos. N.T.) [130]
[AA]  De extracción judía.[131]
[BB]  La nota francesa representaba una derrota para el “Partido Sirio” en el gobierno que creía en el dominio francés sobre toda la zona. Esto no sólo se debía a la fuerte representación de Sykes en nombre de su gobierno, pero fue ayudado por los del Barón Edmond de Rothschild, [132] que se impuso sobre la Alianza Israelita para respaldar la causa sionista.
El resultado de las no menos exitosas conversaciones en Roma y el Vaticano fueron cablegrafiadas a la organización sionista a través de las líneas controladas por los británicos. [133]
[CC]  La utilización del término “Hogar Nacional” fue una continuación del eufemismo adoptado deliberadamente desde el primer congreso sionista, cuando el término “Heimstaette” fue usado en lugar de cualquiera de las posible palabras en alemán que significan “estado”. En ese tiempo, su propósito era evitar la provocación de hostilidades de los judíos no sionistas.[151]
El autor o inventor del término “Heimstaette” fue Max Nordau quien acuñó “engañar por su suavidad” hasta que llegara el momento “en que no hubiera ninguna razón para disimular su verdadero objetivo.”   [152]
La traducción árabe de “Hogar nacional” ignora la sutileza intencional y las palabras empleadas: watan, qawm y sha’b, son mucho más fuertes en significado que una noción abstracta de gobierno. [153]
[DD]  (1879-1924). Su padre, el primer Lord Swaythling y el padre de Herbert Samuel eran hermanos.
[EE]  Rufus Isaacs, un abogado judío, que pronto había alcanzado la fama en su profesión y después en la política. Este fue un periodo cuando los encumbramientos a la nobleza por ayuda política y financiera al partido en el poder eran tan numerosos que todo el sistema de la nobleza británica se debilitó. En 1916, Isaacs era vizconde; en 1917 era conde.
[FF] Se unió a Kuhn, Loeb & Co. en 1921 y era responsable por su enlace con los bancos de Londres y estaba a “cargo del financiamiento de varias grandes empresas.” [160]
[GG]  Esto fue introducido por el sr. Hamilton Fish. La interpretación de su acción fue aclarada treinta y ocho años más tarde cuando se llevó a cabo el 25 congreso sionista en Jerusalén. Ben Gurión, como primer ministro de israel, al dirigirse a la concurrencia declaró: “cada judío religioso ha violado diariamente los preceptos del judaísmo al permanecer en la diáspora”; y, citando la autoridad de los sabios judíos, dijo: “Cualquiera que resida fuera de la tierra de israel se considera que no tiene dios.” Añadió: “El judaísmo está en riesgo de muerte por estrangulación. En los países libres y prósperos enfrenta el beso de la muerte, un lento e imperceptible deterioro en el abismo de la asimilación.” [179]



 [113] Antonius, The Arab Awakening, p. 263.
[114] Taylor Alan, Prelude to Israel (Nueva York: Librería Filosófica, 1959), p. 19.
[115] La Fundación ESCO, Palestine: A Study of Jewish, Arab and British Policies, Vol. I, pp. 92-93
[116] Stein, The Balfour Declaration, pp. 286-287.
[117] La Fundación ESCO, Palestine: A Study of Jewish, Arab and British Policies, Vol. I, pp. 94.
[118] Taylor. Alan, Prelude to Israel, p. 20.
[118a] Stein, p 509 citando los papeles de Brandeis.
[119] New York Times 24 de marzo de 1917.
[120] Estados Unidos: Documentos del Departamento de Estado 861.00/288, 19 de marzo de 1917.
[120a] 120a. Stein, p 332 fn.
[121] Sykes, Two Studies in Virtue, p. 196.
[122] Jeffries, Palestine: The Reality, p. 140. Stein, The Balfour Declaration, p. 396, fn. 10.
[123] Stein, The Balfour Declaration, pp. 396-397.
[124] Ibid., p. 394 fn 3.
[125] Carta de Sokolow a Weizmann, citado en The Balfour Declaration, p. 400, fn. 27.
[126] Stein, The Balfour Declaration, p.400. fn. 29.[127] Landman, S., en World Jewry, Balfour Declaration: Scent Facts Revealed (Londres: Revista Semanal Independent 1935), 1 de marzo de 1935.
[128] Les Origines de la Déclaration Balfour, Question d’Israel (Paris, 1939), Vol. 17, p. 680 (Traducción)
[129] Ibid.
[130] Traducción del ruso en Stein, The Balfour Declaration, p. 395.
[131] Stein, The Balfour Declaration, p. 414.
[132] Sykes, Two Studies in Virtue, p. 211.
[133] Jeffries, Palestine: The Reality, p. 141.
[134] Mason, Brandeis, A Free Man’s Life, p.452.
[135] Dugdale, Blanche E.C., Arthur James Balfour (London, Hutchinson, 1936), Vol, II. p. 231.
[136] Mason, Brandeis, A Free Man’s Life, pp. 452-453.
[137] The Times (London), 24 May 1917.
[138] Ibid., 28 May 1917.
[139] Jeffries, Palestine: The Reality, p. 148.
[140] Ibid., p 149.
[141] Ibid., p 153.
[142] Weizmann, Trial and Error, p. 179.
[143] Stein, p. 462.
[144] Ibid.
[145] Ibid.
[146] Ibid., pp 463-64.
[147] Yale, The Near East: A Modern History, p. 241 También el artículo por William Yale en World Politics (New Haven: abril 1949), Vol. I, No.3, pp. 308-320 en ‘Misión Especial del Embajador de 1917’; Stein, The Balfour Declaration, pp. 352-360.
[148] Mason, Brandeis, A Free Man’s Life, p. 453.
[149] Ibid., p 453.
[150] Jeffries, Palestine: The Reality, pp. 163-164.
[151] De Haas, Jacob, Theodor Herzl: A Biographical Study (Chicago: Prensa Universitaria, 1027), Vol. I, pp. 194 et seq
[152] Sykes, Two Studies in Virtue: Sobre la base del manuscrito de Nordan, ‘The Prosperity of His Servant.’ p 160 fn 1.
[153] Sadaqu Najib, Qadiyet Falastin (Beirut: 1946) pp. 19, 31.
[154] Stein, The Balfour Declaration, p. 526.
[155] Mason, Brandeis, A Free Man’s Life, p.673.
[156] Stein, The Balfour Declaration, p. 504, fn. 5.
[157] Seymour, Charles (ed. by), The Intimate Papers of Col. House (New York: Houghton Mifflin, 1926), pp. 161, 174.
[158] Stein, The Balfour Declaration, pp. 504-505, fn. 5, 7.
[159] La Jewish Chronicle, 26 de mayo de 1916. En una comunicación personal, el Prof. W. Yale señala que el editor de El Cairo, Dr. Faris Nimr le dijo que Morgenthau había hablado con Khedive, Abbas Hilmi, en 1914, respecto a un papel en la promoción de la cesión de Palestina a Egipto.
[160] New York Times, Obituario, 18 June, 1962.
[161] Chaim Weizmann Papers en Stein, The Balfour Declaration, p. 506.
[162] Mason, Brandeis, A Free Man’s Life, p. 453.
[163] Ibid., p.453. Stein, The Balfour Declaration, p.506.
[164] Brandeis a de Haas y Lewin-Epstein. 20 de septiembre de 1917, Brandeis Papers, en Stein, The Balfour Declaration, p. 506.
[165] Ibid., Brandeis a House, 24 de septiembre de 1917.
[166] Stein, The Balfour Declaration, pp. 507-508.
[167] The Brandeis Papers en Stein, The Balfour Declaration, p.509.
[168] The Wilson Papers en Stein, The Balfour Declaration, p. 509.
[169] Mason, Brandeis, A Free Man’s Life, p.453.
[170] Ibid.
[171] Adler. ‘The Palestine Question in the Wilson Era,’ pp. 305-306. Citado en Stein, The Balfour Declaration, p. 528.
[172] Ver Las demandas Jurídicas Sionistas de Israel para constituir la entidad nacional “El pueblo judío” y conferir la membresía para este: Evaluación en derecho internacional público. W.T. Mallinson, Jr., George Washington Análisis de la Ley, Vol. 32, No.5, (junio 1964). pp. 983-1075, especialmente p. 1015.
[173] The New Palestine publicada por la Organización Sionista de América, 28 de octubre de 1927, pp. 321, 343.
[174] William Wiseman a Leonard Stein, 7 de noviembre de 1952: en Stein, The Balfour Declaration, p. 529.
[175] En un envío fechado el 19 de mayo de 1919 de Balfour a Curzon, La correspondencia con Sir William Wiseman en octubre de 1917 se menciona como evidencia de respaldo de la Declaración Balfour. Document on British Foreign Policy, Primera Serie, Vol. IV, No.196, fn. 4, p.281.
[176] Stein, pp. 561-62.
[177] Mason, Brandeis, A Free Man’s Life, p. 454.
[178] Ibid., p. 455.
[179] The New York Times, 8 de enero de 1961, 53:6.
[180] Ibid., 14 de enero de 1961, 22:5.

[181] Lloyd George, Memoirs of the Peace Conference, Vol. II, p. 732.
 

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