Detrás de la Declaración Balfour-Parte 2

Artículo original en el Instituto para la Revisión Histórica

por Robert John                                                      Trad. Pamagal

La Gran Guerra

Hasta mediados de 1914, el aspecto de las relaciones diplomáticas europeas era tranquilo, reflejando el éxito de los acuerdos coloniales negociados y otros asuntos. Pero ciertos periodistas británicos fueron acusados por sus contemporáneos “de envenenar deliberadamente las relaciones anglo-germanas y de crear con su alarmismo tal clima en la opinión pública que la guerra entre los dos Grandes Poderes se hiciera inevitable.” (The scaremongers: The Advocacy of War and Rearmement 1896-1914, A.J.A. Morris, Routledge & Kegan Paul, 1984)

¿Eran pagados o eran puros? Cada diatriba anti-alemana en los periódicos británicos añadía preocupación en el gobierno alemán respecto a si era parte de una política de provocación o de aprobación por Downing Street (sede central del gobierno del Reino Unido N.T.). Además había grupos en todos los principales países europeos que podían ver sólo en la guerra los medios posibles para impulsar sus intereses o para frustrar las ambiciones de sus rivales. Es por esto que el asesinato del Archiduque Franz Ferdinand, heredero aparente del trono Austro-Húngaro, el 28 de junio en Sarajevo, pronto puso a Europa chisporroteando de fuego, un fuego que desde luego se expandió a través de las líneas de comunicación a los territorios colonizados tan lejanos como China.

El 28 de julio, Austria declara la guerra a Serbia. Alemania envía un ultimátum a Rusia amenazando con hostilidades si las órdenes de movilización de la marina y el ejército rusos no eran revocadas.

Un telegrama fechado el 29 de julio de 1914 del Zar Nicolás al Emperador Guillermo, proponiendo que la disputa Austro-Serbia debería ser remitida a la Corte de la Haya, permaneció sin respuesta. Al mismo tiempo Alemania envió un mensaje a Francia preguntando si debería permanecer neutral; pero Francia, que había absorbido emisión tras emisión de los bonos del ferrocarril ruso además de otros problemas, estaba inequívocamente apoyando a Rusia. Entre la creciente tensión y las violaciones fronterizas, Alemania declara la guerra a Rusia y a Francia.

El Comandante en jefe francés, General Joseph Joffre, estaba preparado para marchar hacia Bélgica si los alemanes violaban primero su neutralidad [38] lo que habían asegurado Gran Bretaña, Francia, Austria y Rusia. Las tropas alemanas cruzaron la frontera belga (el 4 de marzo a las 8:00 am) y el Reino Unido le declaró la guerra a Alemania.

Primer Compromiso

Lord Kitchener, que había dejado Londres a las 11:30 de la mañana del 3 de agosto para regresar a Egipto, después de un permiso, fue detenido en Dover y lo pusieron a cargo de la Oficina de Guerra. [39] En la primera reunión del Consejo de Guerra les advirtió a sus colegas de una larga lucha que sería ganada no en el mar sino en la tierra, para lo cual Gran Bretaña tendría que juntar un ejército de millones de hombres y mantenerlos en el campo por varios años. [40] Cuando la defensa de Egipto fue discutida en la reunión, Winston Churchill sugirió que el método ideal de defender a Egipto sería atacando la Península de Galípoli la cual, si se tenía éxito, le daría a Gran Bretaña el control de los Dardanelos. Pero esta operación era muy difícil y requería una gran fuerza. Prefirió la alternativa de un amago en Galípoli y un aterrizaje en Haifa o algún punto de la costa Siria.

En Turquía, el Sultán había tomado el título de Khalif-al-Islam, o supremo líder religioso de los musulmanes en todas partes, y fueron despachados emisarios a los jefes árabes con instrucciones de que en el caso de que Turquía estuviera envuelta en las hostilidades europeas, declararan una yihad o guerra santa musulmana. Una fuerza psicológica y física que Kitchener de Jartum, el vengador de la muerte del General Gordon[***], entendía muy bien.

Kitchener planeó involucrarse en la trampa de la yihad, que podría afectar a las fuerzas y al dominio británico-indio en el Este, promoviendo una revuelta árabe que sería liderada por Hussein, a quien los turcos le habían permitido asumir su dignidad heredada como Sharif o Jerife  (del linaje de los hachemíes. Los jerifes tenían a su cargo el gobierno de la Meca y Medina N.T.) de la Meca y dirigente titular del Hejaz (región que se encuentra al occidente de lo que hoy es Arabia Saudita, N.T.). El 13 de octubre de 1914, Kitchener telegrafió a su hijo, Abdullah, en la Meca, diciéndole que si las naciones árabes asistían a Inglaterra en esta guerra, Inglaterra les garantizaría que ninguna intervención interna en Arabia se llevaría a cabo, y daría a los árabes cualquier asistencia en contra de agresiones externas.

Una serie de cartas pasaron entre el Sherif Hussein (Jerife) y el Gobierno Británico a través de Sir Henry McMahon, Alto Comisionado para Egipto, diseñadas para asegurar el apoyo árabe a Gran Bretaña en la Gran Guerra. Una carta fechada el 24 de octubre de 1915 comprometía al HMG (gobierno de su majestad, N.T.) a incluir a Palestina dentro de las fronteras de la independencia árabe después de la guerra, pero excluía el área conocida como Líbano. Esto está claramente reconocido en un secreto “Memorándum de los compromisos británicos al Rey Hussein” preparado por el círculo más cercano de la Conferencia de Paz de 1919. (Ver Apéndice) Encontré una copia en 1964 entre los papeles del finado profesor William Westermann, que había sido asesor en asuntos de Turquía para la Delegación Americana en la Conferencia de Paz.

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Sharif o Jerife Husayn

Segundo Compromiso

Como principal aliado, la afirmación de Francia a la preferencia de partes de Siria no podía ser ignorada. El Ministro de Asuntos Exteriores, Sir Edward Grey le dijo al embajador de Francia en Londres, Sr. Paul Cambon, el 21 de octubre de 1915, sobre los intercambios de correspondencia con el Sherif Hussein y sugirió que los dos gobiernos llegaran a un acuerdo con su aliada rusa en sus futuros intereses en el Imperio Otomano.

El Sr. Picot fue designado como representante francés junto con Sir Mark Sykes, ahora Secretario del Gabinete de Guerra Británico, para definir los intereses de sus naciones e ir a Rusia para incluir las consideraciones de ese país en el acuerdo.

En las posteriores discusiones secretas con el Secretario de Asuntos Exteriores Sazonov, a Rusia se le concedió la ocupación de Constantinopla, ambas costas del Bósforo y algunas partes de la Armenia “Turca”. [K] Francia reclamó Líbano y Siria al este de Mosul. Palestina efectivamente tenía habitantes y santuarios de los griegos y de las iglesias rusa ortodoxa y armenia, y Rusia en un principio reclamó el derecho al área como su protectora. Sobre esto hubo una réplica por parte de Sykes-Picot y el reclamo fue retirado al grado de que Rusia, con el asesoramiento de otros aliados, sólo participaba en la decisión sobre la forma de administración internacional para Palestina.

El Acuerdo Sykes-Picot era incompatible con los compromisos hechos a los árabes. Cuando los turcos le dieron a Hussein los detalles del acuerdo, después de la revolución rusa, limitó su acción a un repudio formal.

Así como en la correspondencia de Hussein -McMahon, en el Acuerdo Tripartita no se hizo mención de las concesiones al sionismo en la futura disposición de Palestina, o incluso la mención de la palabra “judío”. Sin embargo, ahora es sabido que antes de la partida de Sykes [L] a Petrogrado, el 27 de febrero de 1916, para conversaciones con Sazanov, se le acercó con un plan Herbert Samuel, que tenía un asiento en el Gabinete como Presidente del Consejo del Gobierno Local y era considerablemente solidario con el sionismo de Herzl. [41]

El plan presentado por Samuel tenía la forma de un memorándum el cual Sikes pensó que sería prudente memorizar y destruir. Comentando sobre éste {el memo}, Sykes escribió a Samuel sugiriendo que si Bélgica asumiera la administración de Palestina sería mejor aceptado por Francia como una alternativa a la administración internacional, lo que ella (Francia) quería y los sionistas, no. [42] En los límites marcados en un mapa adjunto al memorándum escribió, “Al excluir Hebron y el este del Jordán hay menos que discutir con los musulmanes, mientras que la Mezquita de Omar se convierte en el único asunto de vital importancia a discutir con ellos y además elimina cualquier contacto con los beduinos, quienes nunca cruzan el río excepto por negocios. Imagino que el principal objetivo del sionismo es la realización del ideal de un centro ya existente de nacionalidad en vez de fronteras o una extensión de territorio. En cuanto regrese le haré saber cómo están las cosas en Pd.”[43]

Sin embargo, en pláticas ambas con Sykes y el embajador francés, Sazanov fue cuidadoso de no comprometerse en cuanto al alcance de los intereses rusos en Palestina, pero dejó claro que Rusia tendría que insistir que no sólo los lugares santos, sino todos los pueblos y localidades en las cuales hubiera establecimientos religiosos que pertenecieran a la Iglesia Ortodoxa, debían ponerse bajo administración internacional, con la garantía de libre acceso al Mediterráneo. [44]

La Rusia Zarista no estaba de acuerdo con la fórmula sionista para Palestina; pero sus días estaban contados.

Tercer compromiso

En 1914, la oficina central de la Organización Sionista y la sede de su Dirección, en el Ejecutivo Sionista, estaban en Berlín. Ya tenían adeptos en la mayoría de las comunidades judías de oriente, incluyendo todos los países en guerra, aunque su mayor fuerza estaba en Rusia y en Austro-Hungría. [45] Algunas instituciones importantes, a saber, el Fideicomiso Colonial Judío, la Compañía Anglo-Palestina y el Fondo Nacional Judío, se constituyeron en Inglaterra. Del  Ejecutivo, dos miembros (Otto Warburg [M] y Arthur Hantke) eran ciudadanos alemanes, tres (Yechiel Tschlenow, Nahum Sokolow y Víctor Jacobson) eran rusos y uno (Shmayra Levin) había cambiado su nacionalidad de rusa a austro-húngara. Los 25 miembros del Consejo General incluyeron 12 de Alemania y Austro-Hungría, 7 de Rusia… Chaim Weizmann y Leopold Kessler de Inglaterra y uno de Bélgica, uno de Francia, uno de Holanda y uno de Rumania. [46]

Algunos prominentes sionistas alemanes se asociaron con la organización conocida como Komitee für den Osten de reciente formación, cuyos objetivos eran: “Poner a disposición del gobierno alemán el conocimiento especial de los fundadores y sus relaciones con los judíos en Europa del Este y en América, para contribuir al derrocamiento de la Rusia Zarista y asegurar la autonomía nacional de los judíos.” [47]

Sionistas influyentes fuera de los Poderes Centrales estaban molestos por las actividades del Komitee für den Osten y ansiosos por evitar que el movimiento sionista no se viera comprometido. El consejo de Weizmann era que la oficina central fuera movida de Berlín y que la conducción de los asuntos sionistas durante la guerra debía ser encomendada a un comité ejecutivo provisional para los asuntos generales sionistas en los EEUU.

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Brandeis

En una conferencia en Nueva York el 30 de agosto de 1914, este comité fue establecido bajo la presidencia de Louis D. Brandeis, con el Dr. Richard Gottheil, inglés y Jacob Haas, el rabino Stephen Wise y Félix Frankfurter, entre sus principales lugartenientes. Para Shmarya Levin, el representante del Ejecutivo Sionista en los EEUU y el Dr. Judah Magnes, para quien la alianza de Inglaterra y Francia con Rusia le parecía “nefasta”, la Rusia zarista era el enemigo en contra del cual sus fuerzas se debían enfrentar. [48] Pero el 1º de octubre de 1914, Gottheil, primer presidente de la Organización Sionista de América, escribió desde el Departamento de Estudios Semíticos de la Universidad de Columbia, a Brandeis en Boston adjuntando un memorándum sobre lo que la organización planeaba pedir a los beligerantes, con respecto a los judíos de Rusia:

Tenemos que estar preparados para trabajar bajo el Gobierno de cualquiera de las Potencias … me gustaría tener cualquier sugerencia suya respecto a este memorándum, y estaría muy contento de saber si usted lo aprueba. Reconozco que no debí haberlo sacado sin antes consultarlo con usted; pero las exigencias de la situación demandaban acción inmediata. Debemos estar totalmente preparados para tomar ventaja de cualquier ocasión que se nos ofrezca. [49]

En un discurso el 9 de noviembre, cuatro días después de la declaración de guerra de Gran Bretaña a Turquía, el Primer Ministro Asquith dijo que la política tradicional del oriente había sido abandonada y que el desmembramiento del Imperio Turco se había convertido en un objetivo de guerra. “Es el Gobierno Otomano,” declaró, “y no nosotros quien ha sonado el toque de difuntos del dominio otomano no sólo en Europa sino en Asia.” [50] A la declaración siguió una discusión sobre el tema en una reunión del Gabinete, temprano ese día, y lo que sabemos por las memorias de Herbert Samuel, Lloyd George que había sido contratado como consejero legal por los sionistas algunos años antes, [51] “se refirió al destino último de Palestina.” En una plática con Samuel después de la reunión, Lloyd George le aseguró que “estaba muy entusiasmado de ver un estado judío establecido en Palestina.”

El mismo día, Samuel desarrolló una postura sionista más completa en una conversación con el Secretario del Exterior, Sir Edward Grey. Habló de las aspiraciones del sionismo para el establecimiento en Palestina de un estado judío, y de la importancia de su posición geográfica para el Imperio Británico. Tal estado, dijo, “no puede ser lo suficientemente grande para defenderse” y por tanto sería esencial que por constitución fuera neutral. Grey preguntó si Siria como un todo debía necesariamente ir con Palestina, y Samuel contestó que eso no era sólo innecesario sino poco aconsejable ya que traería consigo una población árabe grande no asimilable. “Sería” dijo “una gran ventaja si el resto de Siria fuera anexada por Francia, lo que sería mucho mejor para el estado tener un Poder Europeo como vecino que un turco.” [52]

En enero de 1915 Samuel hizo un memorándum sionista en Palestina después de las conversaciones con Weizmann y Loyd George. Contenía argumentos a favor de combinar la anexión británica de Palestina con el apoyo británico a las aspiraciones sionistas y terminaba con objeciones a cualquier otra solución. [53] Samuel hizo circular el memorándum a sus colegas en el Gabinete. Lloyd George ya era “partidario” de los sionistas; Lord Haldane, a quien Weizmann había tenido acceso, escribió que expresaba un interés amistoso; [54] aunque en privado expresaban simpatías sionistas, el Marqués de Crew probablemente no expresó ningún punto de vista en el Gabinete sobre el memorándum; [55] el sionismo tenía una fuerte atracción sentimental para Grey [56] pero sus colegas, incluyendo a su primo Edwin Montagu, no lo alentaron mucho. El Primer Ministro Asquith escribió: “Confieso que no me atrae la ampliación propuesta a nuestras responsabilidades, pero es un ejemplo curioso de la máxima favorita de Dissy de que la raza es todo para encontrar el arrebato casi lírico que proviene del cerebro bien ordenado y metódico de Su Majestad.” [57]

 

Tras nuevas conversaciones con Lloyd George y con Grey [58] Samuel hizo circular un texto revisado al Consejo de Ministros a mitades del mes de marzo de 1915.

No se sabe si el memorándum fue considerado formalmente por el Consejo de Ministros, pero Asquith escribió en su diario el 13 de marzo de 1915 sobre el “memorándum ditirámbico” (composición poética que expresa un gran entusiasmo por el objeto al que se dedica el elogio, N.T.) de Samuel del cual “Lloyd George era el otro único partidario.”[59] Ciertamente, en esos tiempos, las demandas y aspiraciones sionistas eran secundarias para la política británica con relación a Rusia y a los árabes.

Gran Bretaña, Francia y Alemania le daban mucha importancia a las actitudes de los judíos hacia ellos porque el dinero y el crédito eran necesarios para la guerra. Todas las casas bancarias internacionales como Lazard Frères, Eugene Mayer, J.& W. Seligman, Speyer Brothers y M.M. Warburg estaban llevando a cabo grandes operaciones en los Estados Unidos así como también los Rothschilds a través de la casa bancaria de Nueva York, Kuhn, Loeb & Cía. [N] Además de su buena voluntad, los 3,000,000 de votos de la comunidad judío americana eran importantes en cuanto al asunto de la intervención o no intervención del país en la guerra y la provisión de suministros militares. La gran mayoría representaba un tercio de los judíos de Europa del Este, incluyendo a Rusia, que habían dejado su país natal y llegado a América entre 1880-1914. Muchos odiaban a la Rusia Zarista y deseaban verla destruida. De estos judíos, no más de 12,000 eran miembros registrados de la Organización Sionista. [60]

La buena voluntad de los judíos y en especial de los judíos americanos era valorada por ambas partes en la guerra como algo muy importante. Los una vez pobres judíos de Europa del Este habían logrado una posición dominante en la industria del vestido en Nueva York y se habían convertido en una fuerza política significativa. En 1914 enviaron a un socialista nacido en Rusia al Congreso de Estados Unidos. Elaboraban docenas de periódicos en Yidish; patrocinaban varios teatros y salas de concierto; sus hijos e hijas estaban llenando los institutos metropolitanos y las universidades. [61]

Desde el principio de la guerra, el embajador alemán en Washington, Conde Bernstorff, fue provisto por el Komitee fuer den Osten, de un asesor en Asuntos Judíos (Isaac Straus); y cuando el director de la Agencia Sionista en Constantinopla solicitó, en el invierno de 1914, a la embajada alemana que hiciera lo que pudiera para aliviar la presión que tenían los judíos en Palestina, esto fue reforzado por una solicitud similar a Berlín de Bernstorff. [62] En noviembre de 1914, por lo tanto, la embajada alemana en Constantinopla recibió instrucciones para recomendar la autorización de los turcos para la reapertura del Banco de la Compañía Anglo-Palestina – una institución sionista clave. En diciembre la embajada hizo peticiones para impedir deportaciones masivas de judíos de nacionalidad rusa ya proyectadas. [63] En febrero de 1915 la influencia alemana ayudó a salvar, de la prisión o expulsión, de varios judíos en Palestina y una “docena o veinte veces” los alemanes intervinieron con los turcos por petición de la oficina sionista en Turquía, “salvando así y protegiendo el Yishuv (la judería que vivía en territorio turco {Palestina})”[65] Las peticiones alemanas reforzaron a las del embajador estadounidense en Turquía (Henry Morgenthau).[O] [66] Además, tanto los consulados alemanes en Palestina como el director de la misión militar ahí, frecuentemente ejercían su influencia en nombre de los judíos. [67]

El respeto alemán por la buena voluntad judía permitió a la Agencia Sionista de Constantinopla usar, desde diciembre de 1914, el servicio de correo diplomático y el código telegráfico para comunicarse con Berlín y Palestina. [68] El 5 de junio de 1915 Víctor Jacobson fue recibido en el Ministerio de Asuntos Exteriores por el subsecretario (von Zimmerman) y comenzó un contacto habitual entre el Ejecutivo Sionista en Berlín (Warburg, Hantke y Jacobson) y el Ministerio de Asuntos Exteriores. [69]

Los propagandistas sionistas en Alemania elaboraron y publicaron la idea de que Turquía podría convertirse en un satélite de Alemania y que su imperio en Asia podría abrirse totalmente a la empresa alemana; el apoyo para un “resurgimiento de los judíos en Palestina” formaría un bastión de influencia alemana en esa parte del mundo. [70] Esto fue seguido por una solicitud del Ministerio de Asuntos Exteriores para notificar a los cónsules alemanes en Palestina del interés amistoso del gobierno alemán en el sionismo. Este curso fue favorecido por von Neurath [P] cuando Berlín le pidió su opinión en octubre y en noviembre de 1915, el texto de tal documento fue acordado y circulado después de la aprobación del Canciller alemán (Bethmann-Hollweg). Estaba redactado de forma cautelosa y vaga de manera que no molestara la sensibilidad turca, declarando a los cónsules palestinos que el gobierno alemán veía favorablemente “la actividades judías diseñadas para promover el progreso económico y cultural de los judíos en Turquía y también en la inmigración y asentamiento de los judíos de otros países.” [71]

Los sionistas pensaron que un avance tan importante hacia un firme compromiso de los alemanes hacia sus objetivos había sido hecho, pero cuando el Ejecutivo Sionista en Berlín presionó por una pública declaración de simpatía y apoyo, el gobierno les dijo que esperaran hasta el final de la guerra, cuando una Alemania victoriosa demostrara su buena voluntad. [72]

Cuando los líderes sionistas en Alemania se encontraron con Cemal Pasha, [*] por un arreglo con el Ministerio del Exterior, durante su visita a Berlín en el verano de 1917, se les dijo que la población judía existente sería tratada con justicia pero que no serían permitidos más inmigrantes judíos. Los judíos podían establecerse en cualquier lugar pero no en Palestina. Cemal Pasha declaró que el gobierno turco no quería nuevos problemas de nacionalidad, ni estaba preparado para antagonizar con los árabes Palestinos, “quienes constituían la mayoría de la población y se oponían al sionismo.” [73]

Un par de semanas después de la entrevista, la presión de los sionistas de Berlín se debilitó aún más por el descubrimiento por la inteligencia turca de un círculo de espías sionistas trabajando para la sección de inteligencia del general Allenby bajo Aaron Aaronssohn. “No es de extrañar que los alemanes, tentados como podrían haber estado por sus ventajas, evitaran comprometerse a una declaración pro sionista.” [74]

Fue afortunado para el sionismo que los judíos estadounidenses como un todo no mostraran entusiasmo por la causa de los Aliados, escribió Stein, secretario político de la Organización Sionista de 1920 a 1929, “Si hubieran sido todo el tiempo amigos confiables, no hubiera habido necesidad de ponerles ninguna atención especial.” [75]

En 1914 el gobierno francés había patrocinado una visita a los Estado Unidos del profesor Sylvain Levy y el Gran Rabino de Francia con el propósito de influenciar la opinión de los judíos a su favor, pero sin éxito. Un año después, trataron de responder a informes inquietantes de su embajada en Washington acerca de las simpatías de los judíos americanos [76] enviando a un judío de origen húngaro (profesor Víctor Basch) a los Estados Unidos en noviembre de 1915. [77]

Aparentemente representaba al Ministerio de Educación Pública, pero su verdadera misión era influenciar a los judíos americanos a través del contacto con sus líderes. [78] Aunque estaba armado con un mensaje a los judíos americanos del Primer Ministro Briand, encontró un obstáculo insuperable – la alianza rusa. “Para Rusia hay un odio y desconfianza universales… Se nos reprocha una sola cosa, la persecución de los judíos rusos, la cual toleramos – una tolerancia que nos hace cómplices… Es seguro que cualquier medida en favor de la emancipación de los judíos sería equivalente a una gran batalla perdida por Alemania.”[79] Basch tenía que reportar al presidente francés Poincare el fracaso de su misión. [80]

Al mismo tiempo que Basch había sido enviado a Estados Unidos, el gobierno francés aprobó la formación de un “Comité Francés de propaganda con judíos neutrales,” y Jacques Bigart, el Secretario de la Alianza Israelita, aceptó una secretaría en el Comité. Bigart sugirió a Lucien Wolf, del Comité Conjunto Judío de Asuntos Exteriores en Londres que un comité similar se formara ahí. Wolf consultó con el Ministerio del Exterior y fue invitado por Lord Robert Cecil para brindar una completa exposición de sus puntos de vista. [81]

En diciembre de 1915 Wolf presentó un memorándum en el que analizaba las características de la población judía de los Estados Unidos y llegaba a la conclusión de que “la situación, aunque insatisfactoria, está lejos de ser poco prometedora.” Aunque rechazando al sionismo está escrito que “En Estados Unidos, las organizaciones sionistas han capturado últimamente  la opinión de los judíos.” Si se hiciera una declaración de simpatía con sus aspiraciones, “Estoy confiado que llevarían a toda la comunidad judía estadounidense en una alianza entusiasta a su causa.” [82]

A principios de 1916 un memorándum más se presentó a la Oficina de Asuntos Exteriores británica como una comunicación oficial del Comité Conjunto Judío de Asuntos Exteriores. Este declaraba que “Los Comités (conjuntos) de Londres y París constituidos para influenciar en la opinión de los judíos, de países neutrales, en un sentido favorable a los Aliados” habían aceptado hacer peticiones a sus respectivos gobiernos. Primero, se debía exhortar al gobierno ruso para aliviar la posición de sus judíos otorgándoles de inmediato concesiones para una autonomía nacional-cultural, segundo, “en vista de la fuerza organizativa del sionismo en los Estados Unidos,” (de hecho de los tres millones de judíos en EU menos de 12,000 se habían inscrito como sionistas en 1913) [83] las potencias Aliadas debían garantizar a los judíos instalaciones en Palestina para la inmigración y la colonización, un autogobierno local liberal para los colonos judíos, el establecimiento de una universidad judía y el reconocimiento del hebreo como una de las lenguas vernáculas del lugar – en caso de la victoria. [84]

El 9 de marzo al Ministerio de Asuntos Exteriores informó a los sionistas que “su fórmula sugerida (de Sir Edward Grey) está recibiendo una cuidadosa y solidaria atención, pero es necesario que el Gobierno de Su Majestad consulte con sus Aliados al respecto.”[85] Un memorándum confidencial, en consecuencia, fue dirigido al Ministro ruso de Asuntos Exteriores en Petrogrado para conocer sus puntos de vista, a pesar de su paternidad, considerando que Asquith todavía era primer ministro, “queda por ser descubierto.” [86] No se recibió ninguna respuesta directa, pero en una nota dirigida a los embajadores británico y francés cuatro días después, Sazonov indirectamente estuvo de acuerdo, sujeto a garantías para la Iglesia Ortodoxa y sus establecimientos, a no plantear objeciones a los asentamientos de los colonos judíos en Palestina. [87]

Nada vino de estas propuestas. El 4 de julio el Ministerio de Asuntos Exteriores informó al Comité Conjunto que un anuncio oficial de apoyo era inoportuna. [88] Debían considerar al mismo tiempo el Acuerdo Sykes-Picot que estaba siendo negociado en ese momento y el virtual  fin de la correspondencia Hussein-McMahon para el 10 de marzo de 1916 con la esperanza de que una revuelta árabe y otras medidas provocaran una victoria cercana.

Pero 1916 fue un año desastroso para los Aliados. “En la historia de la guerra” escribió Lloyd George, el fin de 1916 encontró el destino de los Aliados en su punto más bajo. En las ofensivas en el frente occidental perdimos tres hombres por cada dos de los alemanes que pusimos fuera de combate. Más de 300,000 tropas británicas estaban siendo inmovilizadas por falta de iniciativa o equipamiento o ambos por los turcos en Egipto y Mesopotamia y por la misma razón cerca de 400,000 soldados aliados fueron, para todos propósitos, internados en las llanuras de la malaria alrededor de Salónica. [89]

El sistema de reclutamiento voluntario fue abolido y se adoptó un patrón continental  masivo de reclutas conscriptos, algo que nunca antes había pasado en la historia de Gran Bretaña. [Q] [90] La actividad submarina alemana en el Atlántico era formidable; cerca de 11/2 millones de toneladas de mercancía habían sido hundidas sólo en 1916. En cuanto a pagar por la guerra los Aliados al principio habían usado las enormes deudas de Estados Unidos a Europa para pagar por los suministros de guerra, pero para 1916 los recursos de J.P. Morgan y Compañía, los aliados financieros y agentes de compras en los EEUU, estaban cerca de agotarse por las cada vez mayores demandas de los Aliados por crédito estadounidense. [91] Había rebelión en Irlanda. Lord Robert Cecil afirmó al Gabinete británico: “Francia se encuentra una pequeña distancia medible del agotamiento. El pronóstico político de Italia es amenazador. Sus finanzas se tambalean. En Rusia, hay un gran desánimo. Ha estado hace tiempo al borde de la  revolución. Incluso su fuerza de trabajo se encuentra cerca de sus límites.” [94]

El Secretario de Estado Kitchener había desaparecido – ahogado cuando el crucero Hampshire se hundió el 5 de junio de 1916 más allá de las Orcadas cuando estaba en camino a Arkhangelsk (al norte de la Rusia europea, N.T.) y a Petrogrado para cortar de raíz la revolución. Él tenía mayor conocimiento del Medio Oriente que cualquiera del Gabinete. Las circunstancias sugieren espionaje y traición. Walter Page, el embajador de EU en Londres, puso en su diario: “Había una esperanza y sensación de que él (Lord Kitchener) podría no volver… como lo redacto.”

Había un punto muerto en todos los frentes. En Gran Bretaña, Francia y Alemania, difícilmente una familia contaba con todos sus hijos entre los vivos. Pero el público británico – el francés y el alemán- no podían saber el número de muertos y de heridos. Al restringir a los corresponsales de guerra, los estadounidenses tampoco podían saber la verdad.

Las cifras que se conocen son una narración de terror. [R]

En estas circunstancias una tradición europea de paz negociada en decenas de guerras, podría haber llevado a una paz para fines de 1916 o principios de 1917.

En este sombrío invierno de 1916 hizo su aparición una nueva figura. Era James Malcolm [S] un armenio educado en Oxford [T] quien, a principios de 1916, con la autorización de los gobiernos de Gran Bretaña y Rusia, había sido nombrado por el Patriarca armenio, un miembro de la Delegación Nacional de Armenia, para hacerse cargo de los intereses armenios durante y después de la guerra. En su papel oficial y como asesor del gobierno británico en asuntos orientales, [95] tenía frecuentes contactos con la Oficina del Gabinete, el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Ministerio de Defensa, la embajada francesa y otras embajadas de los Aliados en Londres y hacía visitas a París para reuniones con sus colegas y con altos funcionarios franceses. Estaba apasionadamente dedicado a la victoria aliada que esperaba garantizaría la libertad nacional de los armenios bajo el gobierno turco y ruso.

Sir Mark Sykes, con quien tenía una amistad familiar, le dijo que el Gabinete esperaba con ansias la intervención de Estados Unidos en la guerra del lado de los Aliados pero cuando le preguntó qué progresos se habían hecho en esa dirección, Sykes sacudió la cabeza con tristeza y dijo “Muy poco.”

James Malcolm ahora sugirió a Mark Sykes que la razón por la que las previas propuestas a los judíos estadounidenses de apoyar a los aliados no habían recibido atención era porque el acercamiento se había hecho con las personas erróneas. Eran los judíos sionistas a los que los gobiernos de Gran Bretaña y Francia debían dirigir sus negociaciones.

“Va usted en la dirección equivocada acerca de esto,” dijo el Sr. Malcolm. “Puede ganar la simpatía de ciertos judíos con mentalidad política en todas partes y especialmente en los Estados Unidos, de una sola manera, y esta es ofreciéndoles tratar de asegurar Palestina para ellos.”[96]

Lo que realmente pesaba ahora en Sykes eran los términos del acuerdo secreto Sykes-Picot. Le dijo a Malcolm que era imposible ofrecerle la garantía de Palestina a los judíos. “Malcolm insistió que no había otra manera e instó a una discusión del Gabinete. Un día o dos después, Sykes le dijo que el asunto se le había mencionado a Lord Milner quien había pedido más información. Malcolm señaló la influencia del Juez Brandeis del Supremo Tribunal estadounidense y de sus fuertes simpatías sionistas.” [97]

En los Estados Unidos, el asesor del presidente, Louis D. Brandeis, un importante defensor del sionismo, había sido nombrado juez adjunto del Tribunal Supremo el 5 de junio de 1916. Era evidente que Wilson era vulnerable, ya que a principios de 1911, había dado a conocer su profundo interés en la idea sionista y en los judíos. [98]

Malcolm describe a Wilson como “una persona ligada a Brandeis por lazos de una dureza peculiar” una referencia críptica sobre la historia de que Wilson había sido chantajeado por $40,000 dólares debido a unas candentes cartas que había escrito a la esposa de su vecino cuando era Presidente de Princeton. Él no tenía el dinero, y el intermediario, Samuel Untermeyer, del bufete de abogados Guggenheim, Untermeyer & Marshall, dijo que él daría el dinero si Wilson designaba para la próxima vacante en la Suprema Corte a un nominado seleccionado por el Sr. Untermeyer. El dinero fue pagado, las cartas regresadas y Brandeis fue nominado.

Wilson escribió al Senado, donde la oposición a la nominación era fuerte: “Lo he conocido. Lo he probado al buscar su consejo sobre las más difíciles y desconcertantes cuestiones públicas sobre las que era necesario formarme un juicio”. Cuando Brandeis fue aprobado por el Senado, Wilson le escribió a Henry Morgenthau: “Nunca firmé una comisión con tanta satisfacción.” ‘Alivio’ hubiera sido una palabra más apropiada.

El hecho de que el respaldo al nominado de Wilson por el Comité Judicial del Senado había sido hecho sólo “después de audiencias de una duración sin precedentes” [99] no era importante. Brandeis tenía la atención favorable del presidente; estaba “formalmente interesado en el Departamento de Estado.”[100] Este fue el desarrollo significativo, dijo Malcolm, que obligó a un nuevo acercamiento a los sionistas al ofrecerles la llave para Palestina.

El embajador británico para Estados Unidos (Sir Cecil Spring-Rice) había escrito desde Washington en enero de 1914 que “una delegación vino de Nueva York y en dos días “arregló”  las dos Cámaras para que el presidente tuviera que renunciar a la idea de hacer un nuevo tratado con Rusia.”[101] En noviembre de 1914 había escrito al Secretario de Relaciones Exteriores británico sobre los banqueros judíos alemanes que estaban extendiendo créditos al gobierno alemán y se estaban apoderando de los principales periódicos de Nueva York y de esta manera “llevándolos tanto como se pudiera a la parte alemana y trabajando duro en una sólida falange para conseguir nuestra destrucción.” [102]

Este sentimiento anti Ruso era parte de una profunda preocupación por el bienestar de los judíos rusos y polacos. Brandeis escribió a su hermano desde Washington el 8 de diciembre de 1914:…”No es posible que puedas concebir los terribles sufrimientos de los judíos en Polonia y los países contiguos. Estos cambios de control de Alemania al antisemitismo ruso o polaco están trayendo una miseria tan grande como ninguna que los judíos hayan nunca sufrido en todos sus exilios.” [U] [103]

En un discurso ante la Duma de Rusia el 9 de febrero (27 de enero calendario Gregoriano) de 1915, el Ministro de Relaciones exteriores Sazonov negó la historias calumniosas la cuales, dijo, eran circuladas por los alemanes, con reportes de los supuestos pogroms [**] en contra de los judíos y los asesinatos a gran escala de judíos por las tropas rusas. “Si la población judía ha sufrido en la zona de guerra, esa circunstancia desafortunada está inevitablemente asociada con la guerra y las mismas condiciones se aplican en igual medida a todas las personas que viven dentro de la región con actividad militar.” Añadió a la réplica reportes sobre las dificultades en áreas de Polonia, Bélgica y Serbia donde había acción militar alemana. [104]

Es digno de atención que el presidente del Comité Judío Americano No Sionista respondió a una solicitud del grupo de Brandeis, de que todos los judíos americanos deberían de organizarse para enfatizar los objetivos sionistas en Palestina ante las Grandes Potencias en cualquier negociación durante o al final de la guerra, disociando a su comunidad de la sugerencia de que a los judíos de otras nacionalidades se les otorgara un estatus especial. Dijo que “el sólo pensamiento de que la masa de judíos de Estados Unidos tengan poder de decisión en el asunto de determinar el bienestar de los judíos en el mundo lo hacían encogerse de horror.” [107]

El nuevo acercamiento al movimiento sionista por Mark Sykes con James Malcolm como interlocutor preliminar tomó la forma de una serie de encuentros en la casa de Chaim Weizmann en Londres con el conocimiento y aprobación del Secretario del Gabinete de Guerra, Sir Maurice Hankey.

Un Programa para una Nueva Administración de Palestina de acuerdo con las aspiraciones del Movimiento Sionista fue emitido por el Comité Político Inglés de la Organización Sionista en octubre de 1916 y entregado al Ministerio del Exterior británico como base para un debate con objeto de dar un carácter oficial a las pláticas informales. Incluían lo siguiente:

(1) La Compañía Profesional Judía tendrá poder de ejercer el derecho de opción de compra prioritaria sobre la Corona y otras tierras y para adquirir para su propio uso todas o cualquier concesión la cual pueda en cualquier momento ser otorgada por el estado protector o los gobiernos.

(2) La población actual, al ser demasiado pequeña, muy pobre y muy poco entrenada para hacer rápidos progresos, requiere la introducción de un elemento nuevo y progresivo en la población. (Pero los derechos de las nacionalidades minoritarias serán protegidas.)

Otros puntos eran (3) reconocimiento de separación de la nacionalidad judía en Palestina; participación de la población de judíos palestinos en auto gobierno local; (5) autonomía judía estrictamente en asuntos judíos; (6) reconocimiento oficial y legalización de instituciones judías existentes para la colonización en Palestina. [108]

Este Programa parece que no llegó a nivel del Gabinete en el tiempo que fue emitido probablemente debido a la conocida falta de simpatía de Asquith pero como fue registrado por Samuel Landman, a la Organización Sionista le fueron dadas instalaciones británicas oficiales para su correspondencia internacional. [109]

Lloyd George, un serio y poderoso demagogo, estaba preparado para expulsar a Asquith, su jefe, por un coup de main (Ataque sorpresivo y rápido para lograr un objetivo, N.T.) Con la muerte de Kitchener en el verano de 1916, había pasado de Municiones a la Oficina de Guerra y vio la cima del árbol parlamentario a su alcance. En esta maniobra tuvo la poderosa ayuda del dueño del periódico Northcliffe, [V] quien giró todas sus publicaciones desde el The Times para abajo para devaluar a Asquith y por el MP (miembro del parlamento) Max Aitken (más tarde Lord Beaverbrook).

Con la simpatía del público bien preparada, Lloyd George exigió el control virtual de la política de guerra. Se intentaba que Asquith lo rechazara. Lo hizo. Lloyd George renunció. Asquith también renunció para facilitar la reconstrucción del gobierno. Entonces el Rey mandó llamar al líder conservador, Bonar Law, quien, como estaba convenido, le aconsejó ofrecerle el cargo de primer ministro a Lloyd George. [110]

Asquith y Grey estaban fuera; Lloyd George y Balfour estaban dentro. Con Lloyd George como Primer Ministro desde diciembre de 1916 las relaciones sionistas con el gobierno británico se desarrollaron rápidamente. Lloyd George había sido consejero legal de los sionistas y mientras fue Ministro de Municiones le había asistido el líder sionista Chaim Weizmann; el nuevo Ministro del Exterior, Arthur Balfour, ya era conocido por sus simpatías sionistas.

Los sionistas estaban debilitando la división entre ellos y su objetivo palestino el cual habían encontrado imposible “de remontar por medio políticos comunes” antes de la guerra. [111] La sugerencia de Herzl de que ellos obtendrían Palestina “no por la buena voluntad sino por el celo de las potencias,” [112] estaba haciéndose realidad.

Los sionistas se movieron resueltamente para explotar la nueva situación ahora que el primer ministro y el ministro del exterior eran sus firmes partidarios.

En su Secret History of the Balfour Declaration, Landman escribió:

A través del general McDonogh, director de Operaciones Militares, al que había persuadido Fitzmaurice (ex dragoman [intérprete o guía especialmente en países de habla árabe, turca o persa, N.T.] de la embajada británica en Constantinopla y amigo de James Malcolm), el dr. Weizmann pudo, por este tiempo, asegurar del gobierno los servicios de media docena de jóvenes sionistas para el trabajo activo en nombre del sionismo. Por esa época el reclutamiento era forzoso y sólo aquellos que estaban comprometidos en trabajos de importancia nacional podían ser liberados del servicio activo en el frente. Recuerdo que el dr. Weizmann escribió una carta al general McDonogh invocando su ayuda para obtener la exención del servicio activo de Leon Simon (quien después llegó a altos rangos en el Servicio Civil como Sir Leon Simon, C.B.), Harry Sacher (en el staf editorial del Manchester Guardian), Simon Marks, [W] Yamson Tolkowsky y yo mismo. A pedido del dr. Weizmann fui transferido del Ministerio de Guerra (M.I.9), donde estaba trabajando, al Ministerio de Propaganda bajo las órdenes de Lord Northcliffe y después a la oficina sionista en donde comencé a trabajar cerca de diciembre de 1916. Simon Marks de hecho llegó con uniforme militar al Ministerio y de inmediato se dio a la tarea de organizar la oficina la cual, como se entenderá fácilmente, tenía que mantener constante comunicación con los sionistas en la mayoría de los países.

De ese tiempo en adelante y por varios años, el sionismo fue considerado aliado del gobierno británico y cualquier ayuda o asistencia estaba disponible desde cualquier departamento del gobierno. No existían pasaportes o dificultades de viaje para un hombre que era recomendado por nuestra oficina. Por ejemplo, un certificado que yo firmaba era aceptado por el Ministerio del Interior en ese tiempo en que un judío otomano debía ser tratado como un extranjero amistoso y no como enemigo, lo que era el caso con los súbditos turcos.



Apéndice

Secreto

Departamento de Inteligencia Política,

Oficina del Exterior.

Especial 3

Memorándum sobre los compromisos británicos al Rey Husein

(Página 9) Con respecto a Palestina, el gobierno de Su Majestad está comprometido por la carta de Sir H. McMahon al Jerife el 24 de octubre de 1915, a su inclusión dentro de los límites de la independencia árabe. Pero han declarado su política respecto a los Lugares Santos en Palestina y a la colonización sionista en su mensaje a él, el 4 de enero de 1918:

“En lo que respecta a Palestina, estamos decididos a que ningún pueblo deberá ser sometido por otro, pero esto en vista del hecho:

“(a) Que hay en Palestina los santuarios, Waqf, Lugares Santos, sagrados en algunos casos sólo a los musulmanes, sólo a los judíos o sólo a los cristianos y en otros a dos o tres de ellos, y en la medida en que estos lugares son de interés a vastas masas de personas fuera de Palestina y Arabia, deberá haber un régimen especial para tratar con estos lugares aprobado por el mundo.

“(b) Que respecto a la Mezquita de Omar, se considerará sólo de preocupación para los musulmanes, y no será sometido directa o indirectamente a ninguna autoridad no musulmana.

“Ya que la opinión judía del mundo está de acuerdo en un regreso de los judíos a Palestina, y en vista de que esta opinión debe permanecer como un factor constante, y además, ya que el gobierno de Su Majestad ve con aprobación la realización de esta aspiración. El Gobierno de Su Majestad está decidido a que, en la medida en que sea compatible con la libertad de la población existente, tanto económica como políticamente, no se obstaculice la realización de este ideal “.

Este mensaje fue entregado personalmente al Rey Husein por el Comandante Hogarth y este último informó de su recepción como sigue:

“El rey no aceptará un estado judío independiente en Palestina, ni fui instruido de advertirle de que tal estado era contemplado por Gran Bretaña. Probablemente no sabe nada de la economía real o posible de Palestina, y su pronto consentimiento a los asentamientos judíos ahí, no vale mucho. Pero creo que aprecia la ventaja financiera de la cooperación árabe con los judíos.”



[*] Cemal Pashá un líder militar turco que gobernó durante el periodo de la Primera Guerra Mundial en el Imperio Turco Otomano. Era parte de lo que se llamó “Los Tres Dictadores”.N.T.

[**] Progromos, son movimientos espontáneos que se caracterizan por la matanza y robo a un grupo determinado. En este caso particular se refieren probablemente a los progroms durante la revolución rusa de 1917 y la guerra civil de Rusia en 1918-1921. N.T.

[K] Esta nueva oferta a Rusia de una salida directa en el Mediterráneo es una consideración de gran importancia anexada por Gran Bretaña y Francia para una participación rusa continua e incondicional en la guerra. La política británica desde fines de las guerras Napoleónicas había estado francamente en contra de los esfuerzos rusos de extender sus conquistas al Cuerno Dorado y al Mediterráneo (amenazando a Egipto y al camino a la India). Por esta razón, Gran Bretaña y Francia habían formado una alianza y luchado en la Guerra de Crimea (1854-56), que terminó declarando al Mar Negro neutral; ningún buque de guerra podía entrar en él ni podían construirse arsenales en sus costas. Pero la preocupación rusa por Constantinopla era más que económica y estratégica. No era inusual para los sacerdotes declarar que el pueblo ruso tenía el deber sagrado de sacar a los “infieles” turcos y levantar una cruz ortodoxa en el domo de Santa Sofía. En 1887, los ejércitos rusos otra vez se movieron hacia Constantinopla con la excusa de vengar las crueldades practicadas con los cristianos. De nuevo Inglaterra frustró estos planes y la agresión terminó con el Congreso de Berlín y la ocupación británica de Chipre.

[L] Sir Mark Sykes, Secretario del Gabinete de Guerra Británico, envió a Rusia a negociar el Acuerdo Tripartito (Sykes-Picot) para la Partición del Imperio Otomano. El Sr. Picot fue el representante francés en las negociaciones. Ni Hussein ni Sir Henry McMahon fueron informados de estas negociaciones secretas. Entre otras cosas, el acuerdo establecía que partes de Palestina fueran puestas bajo “una administración internacional”.

[M] De la familia de banqueros internacionales Warburg. Aunque aparentemente un segundo Secretario en la Wilhelmstrasse, Warburg ha sido reportado con la misma posición en la contrainteligencia alemana que el Almirante Canaris en la 2º Guerra Mundial.

[N] Jacob Schiff, nacido alemán y socio mayoritario en Kuhn, Loeb & Co. y “la figura más influyente de su tiempo en la vida de los judíos americanos,” escribió en The Menorah Journal de abril de 1915: “Es bien conocido que soy simpatizante de los alemanes… Inglaterra ha sido contaminada por su alianza con Rusia… estoy muy convencido de que en Alemania el antisemitismo es cosa del pasado. [64] La Jewish Encyclopedia de 1906 manifiesta que “la firma de Schiff suscribió y fondeó el préstamo de la larga guerra japonesa en 1904-1905” (la guerra ruso-japonesa) “en reconocimiento de lo cual Mikado le otorgó a Schiff la segunda orden del Tesoro Sagrado de Japón.” Los socios de Schiff eran Félix M. Warburg y su hermano Paul que había llegado a Nueva York en 1902 desde Hamburgo y organizó el Sistema de la Reserva Federal.

[O] Un premio para el fuerte apoyo financiero de Morgenthau para la campaña presidencial de Wilson.

[P] Después Ministro del Exterior (1932-38) y Protector (persona a cargo de un reino durante la minoría, ausencia o incapacidad del soberano, N.T.) de Bohemia (1939-43)

[Q] Residentes nacionales rusos en el Reino Unido (casi todos judíos) no habiéndose convertido en súbditos británicos, unos 25,000 en edad militar, aún escaparon el servicio militar. [92] Esto provocó que Jabotinsky y Weizmann pidieron la formación de una brigada especial para los judíos rusos, pero fue una idea que no fue recibida favorablemente por el gobierno y los sionista se unieron a los no sionistas en un esfuerzo para persuadir a los judíos rusos en edad militar para que se ofrecieran como voluntarios en el ejército británico. La respuesta fue mínima y en julio de 1917 a la Ley del Servicio Militar (Convenios con los Aliados) se le dio el consentimiento real. Los hombres en edad militar fueron invitados a servir en el ejército británico o arriesgarse a la deportación a Rusia. Sin embargo, la revolución rusa previno esta aplicación. [93]

[R] Medio millón de franceses se perdieron en los primeros cuatro meses de la guerra, un millón perdido para fines de 1915 y 5 millones para 1918. ¿Quién podía imaginar que los Aliados perdieran 600,000 hombres en una batalla, del Somme (del 1º julio al 18 de noviembre de 1916; batalla  entre los ejércitos británicos y franceses en contra de los alemanes, N.T.), y que los británicos perdieran más oficiales en los primeros dos meses que en todas las guerras juntas de los anteriores cien años? En Stalingrado, en la Segunda Guerra Mundial, el Wehrmacht tenía 230,000 hombres en el campo. Las pérdidas alemanas sólo en Verdún fueron de 325,000 muertos o heridos. Por este tiempo un soldado en una de las mejores divisiones podía contar con un máximo de tres meses de servicio sin que lo mataran o hirieran, y la expectativa de vida para un oficial en el frente se reducía a cinco meses en un regimiento normal y seis semanas en uno inconstante.

[S] Ver sus Origins of the Balfour Declaration: Contribución del Dr. Weizmann.

[T] Nacido en Persia (en la actualidad Irán, N.T.) donde su familia se había asentado antes de la era Isabelina. Fue enviado a la escuela en Inglaterra en 1881, al cuidado de un amigo y agente de su familia, Sir Albert (Abdullah) Sassoon. A principios de 1915, fundó la Sociedad Rusa en Londres entre el público británico como un medio para mejorar las relaciones entre los dos países. A diferencia de los sionistas, no tenía animadversión contra la Rusia zarista.

[U] Una referencia a la invasión de Austria y el Este de Prusia en 1914 por los rusos con tal fuerza, que mucha gente creyó que la “aplanadora rusa” pronto alcanzaría Berlín y terminaría la guerra. Sólo el desvío de todas las divisiones del ejército del frente occidental al oriental bajo el mando del General von Hindenburg salvó Berlín y a su vez salvó París.  Había un esfuerzo directo de ciertos grupos para apoyar actividades anti-imperiales en Rusia desde Estados Unidos, [105] [106] pero Brandeis aparentemente no estaba involucrado.

[V] Northcliffe era lo suficientemente estrecho de miras para hacer que Lloyd George llamara por teléfono, frente a amigos, para demostrar la necesidad que tenía el político de la prensa.

[W] Asociado con Israel M. Shieff, otro del círculo íntimo de Weizmann en el negocio que después se convirtió en Marks & Spencer, Ltd. Sieff fue designado como consultor económico de la Administración de Estados Unidos (OPA) en marzo de 1924. Como partidarios posteriores con Lord Melchett de “Política y Planificación Económica” (PEP), ejercieron una influencia considerable en la política británica de las entre guerras.

 

[38] Joffre, Joseph J.C., The Memoirs of Marshal Joffre (Londres y Nueva York: Harper & Brothers, 1932), Vol.1, pp.38-39.

[39] Chamberlain, Austen, Down the Years (London: Cassell& Co., 1935), p.104.

[40] Churchill, Winston L.S., The World Crisis, 1911-1918 (London: T. Butterworth, 1931), Vol.1, p.234.

[41] Stein, The Balfour Declaration, pp. 104-105.

[42] Ibid., p.109.

[43] Ibid., pp.233-234.

[44] Adamov, E., Ed., Die Europaeische Maechte und die Tuerkei Waehrend des Weltkriegs-Die Aufteilung der Asiatischen Tuerkei. Traducción del ruso (Dresden, 1932), No. 91.

[45] Stein, The Balfour Declaration, p.97.

[46] Para detalles vea Informes de 1921 presentados por el Comité Ejecutivo de la Organización Sionista al Doceavo Congreso Sionista, Londres, 1921.

[47] Carta de Max Bodheimer a Otto Warburg, 22 de noviembre de 1914 Jerusalén: Archivos Sionistas, citados en Stein, The Balfour Declaration, p.98, n.8.

[48] Stein, The Balfour Declaration, pp.197-198.

[49] Gottheil a Louis O. Brandeis, 1 de octubre 1914 (no publicado).

[50] Londres: The Times, 10 de noviembre sw 1914.

[51] Carta de Greenberg a Herzl, 4 de julio de 1903, citado en Stein, The Balfour Declaration, p.28. Esto parece indicar el primer contacto entre Lloyd George y el movimiento sionista: ‘Como sabe, Lloyd George, es un MP (miembro del parlamento N.T.); él, por tanto, conoce las entretelas de estas cosas y puede sernos muy útil.’

[52] Samuel, Vizconde Herbert, Memoirs (Londres: Cresset Press, 1945), pp. 139ff.

[53] Carta de Samuel a Weizmann, 11 de enero de 1915, citado en Stein , The Balfour Declaration, p.109 fo.24; también Samuel, Memoirs, p.144.

[54] Samuel, Memoirs, p.143. En una carta del 20 de noviembre de 1912 al Ejecutivo Sionista, Weizmann mencionó a Haldane como una de las personas importantes a las que pensó que podría tener acceso: Zionist Archives.

[55] Stein, The Balfour Declaration, p.111, nota de pie de página 33; la suegra de Crewe era la Condesa de Rosebery, hija del Barón Mayer de Rothschild, ver p.112, nota de pie de página 34.

[56] Samuel, Memoirs, p.141.

[57] Oxford y Asquith, Conde, Memories and Reflections (Londres: Cassell, 1928), Vol.II, p.59.

[58] Samuel, Memoirs, pp.143-144.

[59] Oxford y Asquith, Memories and Reflections, Vol.II, p.65.

[60] Ibid., p.188; informes entregados por el Comité Ejecutivo de la Organización Sionista al Doceavo Congreso Sionista, Londres 1921. ‘Informe sobre la Organización’ p.113, da una cifra mucho menor.

[61] Rischin, Moses, The Promised City: New York’s Jews, 1870-1914 (Cambridge: Harvard University press, 1962).

[62] Documentos del Ministerio de Asuntos Exteriores en la Oficina de Registro de Londres, Washington a Berlín K692/K 176709-10, y K 692/K 17611-12 Berlín a Washington, 1 de noviembre de 1914. ‘Hace algún tiempo ya habíamos recomendado a Turquía, a causa de los judíos internacionales, a proteger a los judíos de cualquier nacionalidad, y ahora estamos volviendo al asunto una vez más.’

[63] Documentos del Ministerio de Asuntos Exteriores, K692/K 176723 y 176745.

[64] Stein, The Balfour Declaration, p.201

[65] Richard Lichtheim a Leonard Stein, 12 de febrero de 1952, The Balfour Declaration, p.209, nota de pie de página 9.

[66] Informe fechado el 8 de marzo de 1915, Documentos de Nahum Sokolow, citado en Stein, The Balfour Declaration, p.210, nota de pie de página 10.

[67] Informe de Palestina al Congreso Sionista, p.34

[68] Litchtheim, Richard, Memoirs, publicadas en hebreo versión She’ar Yashoov (Tel Aviv: Newman, 1953) capítulo XV.

[69] Ibid., Capítulo XVIII.

[70] The Times of History of the War; Vol. XIV, pp. 320-321; Stein, The Balfour Decalration, pp. 212-213; e.g. Preussicher Jahrbuecher, agosto-septiembre 1915, artículo de Kurt Blumenfeld.

[71] Litchtheim, Memoirs, capítulo XVIII; Stein The Balfour Declaration, pp.213-214, pies de página. 21.22.

[72] Stein, The Balfour Declaration, p.214, pie de página 23.

[73] Stein, The Balfour Declaration, pp. 536-537; Nota de la entrevista en memorándum del 28 de agosto de 1917, Archivos Sionistas.

[74] Stein, The Balfour Declaration, p.537. Aún en 1959, el superior de Aaronssohn, Coronel Richard Meinertzhagen, escribió: “No estoy en libertad de divulgar ninguna de sus hazañas, ya que sería dar a conocer métodos que es mejor que permanezcan en secreto” – Middle East Diary 1917-1956 (Nueva York: Yoseloff, 1960) p.5.

[75] Stein, The Balfour Declaration, p.217.

[76] Comité Conjunto de Asuntos Exteriores 1916/210, 5 de abril de 1916; Stein, The Balfour Declaration, p.218.

[77] Hatikvah (Amberes), diciembre de 1927, contiene el artículo de Basch.

[78] Comité Conjunto de Asuntos Exteriores, 1915/340.

[79] Ibid., 1916/183ff; traducido en Stein, The Balfour Declaration, p.219.

[80] Poincare, R., Au Service de la France (Paris: Plon, 1926), Vol. VIII, p.220, 15 de mayo de 1916.

[81] Comité Conjunto de Asuntos Exteriores 1916/110, 124; Stein, The Balfour Declaration, p.220.

[82] Comité Conjunto de Asuntos Exteriores 1916/11ff; Stein, The Balfour Declaration, pp.220-221.

[83] Die Welt, 1913, No. 35, p. 1146; Stein, The Balfour Declaration, p.67.

[84] Comité Conjunto de Asuntos Exteriores, 1916/130ff, 18 de febrero de 1916; Stein The Balfour Declaration, p.221.

[85] Comité Conjunto de Asuntos Exteriores, 1916/206; Stein, The Balfour Declaration, p.223.

[86] Stein. The Balfour Declaration, p.225

[87] Adamov, E., Ed., Die Europoeische Maechte und die Tuerkei Waehrend des Weltkriegs-Die Aufteilung der Asiatischen Tuerkei. Traducción del ruso (Dresden, 1932), No. 80.

[88] Comité Conjunto de Asuntos Exteriores, 1916/387.

[89] Lloyd George, War Memoires, 1915-1916, p. 434

[90] Falls, Cyrril, The Great War (Nueva York; Putnam, 1959), p.180.

[91] Yale, Willim, The Near East: A Modern History (Ann Arbor: The University of Michigan Press. 1958) p.263.

[92] Caster (Moses) Papeles, citado en Stein, The Balfour Declaration, p. 285, fn.

[93] Stein, The Balfour Declaration, pp. 488-490.

[94] Lloyd George, War Memoires, 1915-1916, p.276.

[95] Landman, S., en World Jewry, Balfour Declaration: Secret Facts Revealed (London: Independent Weekly Journal, 1935), Vol. 2, No.43, 22 de febrero de 1935.

[96] Landman, Blafour Declaration: Secret Facts Revealed, Vol. 2, No. 43, 22 febrero de 1935; también Malcolm, Origins of the Balfour Declaration: Dr. Weizmann’s Contribution, pp.2-3.

[97] Landman, Balfour Declaration: Secret Facts Revealed, Vol. 2, No. 43, 22 de febrero de 1935; también Link, A.S., Wilson, The New Freedom (Princeton: University Press. 1956) pp. 10ff, 13ff.

[98] Ziff, The Rape of Palestine, p. 58.

[99] Mason, Alphoos T.M., Brandeis, A Free Man’s Life (Nueva York: Viking Press, 1956), p. 451.

[100] Ibid., p.452.

[101] Gwynn, Stephen, Ed., Letters and Friendships of Sir Cecil Spring Rice (London: Constable, 1929), Vol. II, pp. 200-201.

[102] Yale, The Near East, p.268.

[103] Mason, Brandeis, A Free Man’s Life, p. 448.

[104] The Times Documentary History of the War, London, 1917, Vol. IX, Parte 3, p. 303.

[105] Archivos Nacionales. Departamento de Estado, Archivo Decimal 1910-1929, No. 881.4018/325.

[106] Jewish Advocate, 13 de agosto de 1915.

[107] Boston Post, 4 de octubre de 1915.

[108] La Fundación de Palestina ESCO (Ethel Silverman Cohn) Inc., Palestine: A Study of Jewish, Arab and British Policies (New Haven: Yale University Press 1947), Vol. I, pp.87-89.

[109] Sykes, Two Studies in Virtue, p.187.

[110] Somervell, D.C., British Politics Since 1900 (Nueva York: Oxford University Press 1950), p. 113.

[111] Reporte del Doceavo Congreso Sionista (Londres: Oficina Central de la Organización Sionista, 1922), p. 13ff.

[112] Stein, The Balfour Declaration, p. 25.