¿Quién inventó Líbano?

Nota original en inglés http://lostislamichistory.com/the_creation_of_lebanon/

Lost Islamic History                                                                         Trad. Pamagal

Si vemos un mapa del mundo árabe moderno, puede parecer confuso. Las fronteras políticas entre los países pueden parecer arbitrarias, sin sentido o simplemente extrañas. En algunos lugares se ven líneas rectas a través del desierto dividiendo dos países. En otros casos, líneas ondulantes y aleatorias separan naciones. ¿De dónde vienen estas líneas en la arena?

En el caso del Líbano, las líneas que separan Líbano de los países vecinos son relativamente recientes. Una guerra civil entre dos grupos en el área llevó a la intervención europea en 1860 que trazó las líneas, separando al Líbano de las áreas que lo rodeaban y con las que había estado unido históricamente.

Líbano bajo los otomanos

En 1517, el Imperio Otomano conquistó la mayoría del Asia occidental árabe del Sultanato Mameluco. El Sultán Selim decidió organizar la región que comprendía la Siria moderna, Líbano, Palestina y Jordania en un distrito llamado Eyalet Sham, que aproximadamente se traduce como la “Provincia de Siria”. La provincia después fue dividida en subdivisiones administrativas llamadas sanjaks.

De los 1600s a los 1800s, la región fue reorganizada varias veces. En ocasiones partes del Líbano moderno se reorganizarían bajo distritos gobernados por Damasco, Beirut, Trípoli o Jerusalén.

Sin embargo, en general el control otomano estaba restringido a las ciudades. En las montañas y áreas rurales de Líbano, los otomanos permitieron a las comunidades locales drusas y cristianas un gobierno semi-autónomo usualmente bajo las familias Ma’an o Shihab. A lo largo del Imperio Otomano, muchas zonas rurales quedaron bajo control local, con autoridades locales actuando como recaudadores de impuestos para las autoridades otomanas. Lo mismo sucedió en Líbano. Aunque los otomanos mantuvieron su autoridad de nombre, se les daba libertad a las familias locales de gobernar como quisieran siempre y cuando reconocieran la autoridad otomana.

Cristianos maronitas y Drusos

El sistema con el que los otomanos habían estado gobernando Líbano funcionaba sin mayores conflictos. Sin embargo, en los 1800s, los conflictos religiosos entre los maronitas y los drusos empezaron a desbordarse.

Los maronitas son un grupo religioso católico leal al Papa en Roma. Han existido en Siria desde antes de la conquista musulmana en los 600s. Son la prueba viviente de la política de tolerancia religiosa que el islam ha ejercido durante los últimos 1400 años, ya que siempre tuvieron libertad religiosa sin ser molestados por las autoridades musulmanas.

Los drusos son un grupo religioso único. Emergieron en los 1000s como una derivación del grupo extremista Shia, los Ismaili Fatmids. Aunque apropiándose de varias ideas de la rama principal del islam, del cristianismo y del judaísmo, los drusos insistieron en ser su propio grupo religioso, separado de todos los demás.

En los 1840s, el conflicto entre los drusos y los maronitas empezó a convertirse en un problema en la región costera de Siria, donde los dos grupos eran la mayoría de la población. Para intentar resolver el problema, las autoridades otomanas decidieron dividir la región en dos distritos administrativos en 1842. El distrito del norte estaba gobernado por los maronitas y el sur por los drusos.

Intervención europea

En este tiempo tanto ingleses como franceses estaban buscando aumentar su influencia en el mundo musulmán, mientras competían unos con otros. Como resultado, los franceses tendían a apoyar a los maronitas (sus hermanos católicos en último caso) y los británicos apoyaban a los drusos. Con respaldo internacional, los dos grupos escalaron la violencia. En el verano de 1860, más de 10,000 cristianos maronitas fueron masacrados por los drusos.

El barrio cristiano de Damasco después de la masacre drusa en 1860

El barrio cristiano de Damasco después de la masacre drusa en 1860

Los musulmanes en Siria generalmente se mantenían neutrales y ayudaron a muchos de los cristianos que buscaban escapar de la matanza. Abd al Qadir, un erudito  musulmán algerino, exiliado en Damasco, fue particularmente notable por su apoyo a los cristianos en Damasco. Sus esfuerzos para salvarlos de los paramilitares drusos fueron reconocidos por los gobiernos francés y estadounidense.

En cualquier caso, las autoridades otomanas pudieron suprimir la violencia entre ambas partes un par de meses después del estallido de la guerra. Entonces las autoridades otomanas restablecieron control directo sobre el área para prevenir que hubiera violencia en el futuro. A pesar del éxito de los otomanos en frenar la violencia, los franceses tomaron la oportunidad para intervenir.

Los principales poderes europeos en ese entonces (Austria, Gran Bretaña, Prusia y Rusia) le concedieron la autoridad a Francia para enviar tropas a Líbano para proteger a los cristianos maronitas, a pesar del cese de violencia ahí. Pronto los franceses impusieron un tratado al sultán otomano Abdülmecid I en 1861. Este tratado forzaba a los otomanos a nombrar un gobernador cristiano no libanés para la región que sería aprobado por los grandes poderes de Europa.

Efectos nacionales del tratado

El tratado que los franceses impusieron a los otomanos creó efectivamente una colonia francesa independiente llamada Líbano en medio del mundo musulmán. Aunque oficialmente los otomanos retuvieron el control sobre el área hasta 1918, los franceses ejercían gran influencia en el nuevo país. En el tratado, los franceses trazaron a los otomanos las fronteras del moderno Líbano. Las fronteras estaban destinadas a rodear sólo las áreas cristianas, creando un país con una mayoría cristiana en medio del mundo musulmán que los franceses podrían usar para ejercer su poder en Siria.

El tratado creó la primera separación política de Líbano con el resto de Siria, desde el comienzo del gobierno islámico en los 1600s. Mientras históricamente el Líbano contemporáneo había sido considerado como parte de la “Gran Siria”, ahora se le consideraba su propio país con su propia identidad nacional centrada alrededor del nacionalismo cristiano y las ideas europeas. Étnica, cultural y religiosamente, Siria (incluyendo Líbano, Palestina y Jordania) había sido siempre considerada una región unificada.

Con la creación francesa de Líbano empieza el proceso de desintegración de las tierras musulmanas en estados independientes desunidos. Mucho énfasis se puso en el nacionalismo como fuerza unificadora en lugar de las similaridades religiosas o culturales. Como resultado, el pueblo de Líbano empezó a verse a sí mismo como esencialmente diferente y separado de los pueblos a lo largo del resto de Siria – una mentalidad que continúa hasta el día de hoy a  través del mundo árabe. Esta política europea de promover el nacionalismo para reducir la unidad islámica o árabe ha sido muy exitosa para ellos.

Hoy, el mundo musulmán permanece completamente desunido con líneas arbitrarias dibujadas en la arena por los poderes europeos para mantener a la gente separada y así incrementar la influencia europea y “occidental” en la región. Sin la unidad mostrada en la eras musulmanas tempranas, el gran poder y éxito del mundo musulmán no podrá ser recuperado.

Bibliography:

Hourani, Albert Habib. A History Of The Arab Peoples. New York: Mjf Books, 1997. Print.

Ochsenwald, William, and Sydney Fisher. The Middle East: A History. 6th. New York: McGraw-Hill, 2003. Print.

 

 

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