El mito de la oferta generosa. Distorsionando las negociaciones de Camp David

Artículo en FAIR

por Seth Ackerman                                                                Trad. Pamagal

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Las aparentemente interminables andanadas de ataques y represalias en Medio Oriente dejan a muchas personas preguntándose por qué las dos partes no pueden alcanzar un acuerdo. La respuesta es simple según varios comentaristas: En la reunión de Camp David en julio del 2000, israel “ofreció extraordinarias concesiones” (Michael Kelly, Washington Post, 13/3/02), “concesiones trascendentales” (Boston Globe, 30/12/01) “concesiones sin precedente” (E.J. Dionne, Washington Post, 4/12/01). “Generosos términos de paz de israel” (editorial de L.A.Times, 15/3/02) constituyen “la oferta de más amplio alcance de todos los tiempos” (editorial del Chicago Tribune, 6/6/01) para crear un estado palestino. En resumen, Camp David fue “una concesión sin precedentes” a los palestinos (Times, 25/12/00).

Pero debido a la “obstinación de Arafat” (editorial de L.A. Times, 9/4/02) y al “rechazo palestino” (Mortimer Zuckerman, U.S. News & World Report, 22/3/02), “Arafat le dio la espalda a la generosa propuesta de paz israelí sin siquiera haber hecho una contraoferta” (Salon, 8/3/01). Sí, Arafat “se marchó sin siquiera hacer una contraoferta” (Samuel G. Freedman, USA Today, 18/6/01). Israel “ofreció términos de paz más generosos que nunca antes y Arafat ni siquiera hizo una contraoferta” (editorial del Chicago Sun-Times, 10/11/00). En caso de que no esté claro: “En Camp David, Ehud Barak ofreció a los palestinos una paz sorprendentemente generosa con dignidad y categoría de estado. Arafat no sólo la rechazó, ¡sino que rehusó hacer una contraoferta!” (Charles Krauthammer, Seattle Times, 16/10/00).

Este recuento es uno de los más firmes mitos del conflicto (el subrayado es mío. N.T.). Sus implicaciones son obvias: No hay nada que israel pueda hacer para lograr la paz con sus vecinos palestinos. Los ataques cada vez más letales del ejército israelí, en esta versión, pueden ser vistos simplemente como auto defensa en contra de las agresiones de palestinos que son motivadas poco más que por un odio ciego.

Bloqueo en la ocupación

Para entender lo que en realidad ocurrió en Camp David es necesario saber que por muchos años la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) ha pedido oficialmente la solución de dos estado en la cual israel retendría en 78 por ciento del Mandato Palestino (como se llamó al protectorado británico) que ha controlado desde 1948 y un estado palestino sería formado en el restante 22 por ciento que israel ha ocupado desde la guerra de 1967 (Cisjordania, La Franja de Gaza y Jerusalén Oriental). Israel se retiraría completamente de esas tierras, regresaría a las fronteras pre-1967 y la solución al problema de los refugiados palestinos, que fueron obligados a huir de sus hogares en 1948, sería negociada entre los dos estados. Entonces, a cambio, los palestinos aceptarían reconocer a israel (Declaración de la OLP en 7/12/88; Departamento de Negociaciones de la OLP).

Aunque algunas personas han descrito la propuesta de Camp David como un regreso, prácticamente, a las fronteras de 1967, estuvo muy lejos de eso. Bajo el plan, israel tendría que retirarse completamente de la pequeña Franja de Gaza. Pero se anexaría estratégicamente secciones importantes y valiosas de Cisjordania – mientras retendría un “control de seguridad” sobre otras partes – que habría hecho imposible que los palestinos viajaran o comerciaran libremente dentro de su propio estado sin el permiso del gobierno israelí (Political Science Quarterly, 22/6/01; New York Times, 26/7/01; Report on israeli Settlement in the Occupied Territories, 10/9/00; Robert Malley, New York Review of Books, 9/8/01).

Las anexiones y acuerdos de seguridad dividirían a Cisjordania en tres cantones [1] desconectados. A cambio de tomar las tierras fértiles de Cisjordania que sucede que tienen la mayoría de los escasos mantos acuíferos de la región, israel ofreció ceder una parte de su propio territorio en el Desierto del Negev – cerca de un décimo del tamaño de la tierra que se anexaría – que incluye un ex basurero tóxico.

Debido a la ubicación geográfica de las anexiones propuestas por israel, los palestinos que vivieran en el nuevo “estado independiente” serían forzados a cruzar el territorio de israel cada vez que viajaran o trasladaran productos de una sección de Cisjordania a otra, e israel podría cerrar esas rutas a su voluntad. Israel también retendría una red de los llamados “caminos periféricos” que entrecruzan el estado palestino mientras dejaría independiente el territorio de israel, dividiendo aún más a Cisjordania.

También israel mantendría el “control de seguridad” por un periodo indefinido de tiempo sobre el Valle del Jordán, la franja de territorio que forma la frontera entre Cisjordania y la vecina Jordania. Palestina no tendría libre acceso a sus propias fronteras internacionales con Jordania y Egipto – poniendo al comercio palestino, y por tanto a su economía, a merced del ejército israelí.

Si Arafat hubiera aceptado estos acuerdos, los palestinos hubieran estado bloqueados permanentemente con muchos de los peores aspectos de la misma ocupación que estaban tratando de terminar. En Camp David, israel también exigió que Arafat firmara un acuerdo de “fin del conflicto” declarando que las décadas de la guerra entre israel y los palestinos habían terminado y que renunciaba a cualquier otra reclamación en contra de israel.

¿Violencia o negociación?

Las negociaciones de Camp David terminaron sin un acuerdo el 25 de julio del 2000. En este punto, de acuerdo con el sentido común convencional, la respuesta del líder “a las propuestas de Camp David no fue una contraoferta sino un asalto” (editorial de Oregonian, 15/8/01). “Arafat pensó que podía empujar una vez más para conseguir un mayor partido de concesiones. Las conversaciones fracasaron. La violencia estalló de nuevo” (E.J. Dionne, Washington Post, 4/12/01). Él “usó el levantamiento para obtener a través de la violencia…lo que no pudo tener en la mesa de ofertas de Camp David” (Chicago Sun-Times, 21/12/00).

Pero de hecho la Intifada no empezó sino dos meses después. Mientras tanto, había una calma relativa en los territorios ocupados. Durante este periodo de tranquilidad, las dos partes continuaron negociaciones a puerta cerrada. En tanto, la vida para la población palestina bajo la ocupación israelí continuaba como siempre. El 28 de julio, el primer ministro Barak anunció que israel no tenía planes de retirarse del poblado Abu Dis como había prometido hacer en los acuerdos de Oslo II (Israel Wire, 28/7/00). En agosto y a comienzos de septiembre, israel anunció una nueva construcción de asentamientos sólo para judíos en Efrat y en Har Adar, mientras que la oficina de estadísticas israelí informó que la construcción de asentamientos se habían incrementado 81 por ciento en el primer trimestre del 2000. Dos casas palestinas fueron demolidas en Jerusalén Este y los residentes árabes de Sur Bahir y Suwahara recibieron avisos de expropiación; sus casas estaban situadas en el camino de un carretera planeada para sólo judíos ( Report on israeli Settlement in the Occupied Territories, 12/11/00).

La Intifada empezó el 29 de septiembre de 2000, cuando tropas israelíes abrieron fuego sobre palestinos lanza-piedras desarmados en la Mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén, matando a cuatro e hiriendo a más de 200 (Reporte del Departamento de Estado sobre derechos humanos para israel, 2/01). Las manifestaciones se extendieron a lo largo de los territorios. Barak y Arafat, habiendo ambos apostado sus reputaciones nacionales en su habilidad para conseguir una paz negociada de la otra parte, ahora se sentían políticamente amenazados por la violencia. En enero de 2001, reanudaron negociaciones formales en Taba, Egipto.

Las pláticas de Taba es un acontecimiento de lo más significativo y menos recordado  del “proceso de paz”. Mientras que hasta 2002 (1/1/2002-5/31/02), Camp David había sido mencionado en relación con israel 35 veces en los programas de noticias, Taba surgió sólo cuatro veces – nunca en cualquiera de los noticieros nocturnos. En febrero de 2002, el periódico más importnte de israel, Ha’aretz (14/2/02), publicó por primera vez el texto de las notas oficiales de las pláticas de Taba de la Unión Europea, que fueron confirmadas en sus puntos esenciales por negociadores de ambos lados.

“Cualquiera que lea el reporte de las pláticas de Taba,” Ha’aretz destacó en su introducción,”le será difícil creer que sólo hace 13 meses israel y los palestinos estaban muy cerca de un acuerdo de paz.” En Taba, israel dejó caer sus demandas de control sobre las fronteras palestinas y el Valle del Jordán. Los palestinos, por primera vez, hicieron detalladas contrapropuestas – en otras palabras, contraofertas – mostrando qué cambios en las fronteras de 1967 estarían dispuestos a aceptar. El mapa israelí que había emergido de las pláticas muestra una Cisjordania totalmente contigua, aunque con una muy estrecha mitad y una extraña manipulación de la frontera occidental para alojar los asentamientos anexados.

Sin embargo, al final, todo esto probó ser demasiado para el primer ministro laborista israelí. El 28 de enero, Barak unilateralmente rompió las negociaciones. “La presión de la opinión pública israelí en contra de las pláticas no se podía resistir,” dijo Ben-Ami (New York Times, 26/7/01).

Asentamientos fuera de la discusión

En febrero de 2001, Ariel Sharon fue elegido como primer ministro de israel. Sharon había dejado su postura sobre las negociaciones tan clara como el agua. “Saben, no es por accidente que los asentamientos están ubicados en donde están,” dijo en una entrevista unos meses después de la elección (Ha’aretz, 12/4/01).

Salvaguardan la cuna del nacimiento del pueblo judío y también brindan profundidad estratégica que es vital para nuestra existencia. Los asentamientos fueron establecidos de acuerdo a la idea de que, pase lo que pase, debemos mantener el área de seguridad occidental [de Cisjordania] adyacente a la Línea Verde y el área de seguridad oriental a lo largo del Río Jordán y los caminos que enlazan a ambos. Y por supuesto, a Jerusalén. Y el acuífero de la colina. Nada ha cambiado respecto a cualquiera de esas cosas. La importancia de las áreas de seguridad no ha disminuido, tal vez ha aumentado. Así que no veo razón para evacuar ningún asentamiento.

Mientras tanto, Ehud Barak ha repudiado su propia posición en Taba y ahora habla enfáticamente de la necesidad de una solución negociada “basada en los principios presentados en Camp David” (página editorial del New York Times, 14/4/02).

En abril de 2002, los países de la Liga Árabe – desde la moderada Jordania hasta el firme Iraq – unánimemente estuvieron de acuerdo en el plan de paz Saudí centrado en una paz completa, reconocimiento y normalización de relaciones con israel, a cambio de una total retirada israelí a las fronteras de 1967 así como una “justa solución” al asunto de los refugiados. El negociador palestino Nabil Sha’ath se declaró “encantado” con el plan. “La propuesta constituye los mejores términos de referencia para nuestra lucha política,” le dijo al Jordan Times (28/3/02).

Ariel Sharon contestó declarando que “un regreso a las fronteras de 1967 destruiría a israel” (New York Times, 4/5/02). En un cometario sobre el plan árabe, Bradley Burston de Ha’aretz señaló que la oferta está “forzando a israel a hacer frente a las condiciones de paz que ha temido en silencio durante décadas.”

[1] Cantón. Es una subdivisión en un país, por razones políticas o admninistrativas.