La nueva ley israelí del estado nación es una reacción a las demandas palestinas por igualdad: Ben White

Artículo original en Mondoweiss

por Jonathan Ofir                              Trad. Pamagal

Ben White

Ben White es un periodista excepcional con un nuevo libro publicado. Dio una conferencia en el evento paralelo del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra sobre la nueva ley de israel del estado nación del pueblo judío. Ha desplegado una transcripción del discurso en su página de Facebook, y me parece una de las más concisas, lúcidas y profundas valoraciones de la historia, el significado y el presagio de esta nueva ley, que es fundamental en su estatus casi constitucional como una ‘ley básica’.

Ben White:

Israel se presenta ante el mundo como un modelo de democracia liberal, pero para los palestinos, la realidad pasada y presente ha sido muy diferente. Después de que las milicias sionistas y las fuerzas armadas israelíes expulsaran a la mayoría de los palestinos que estaban viviendo en lo que se convirtió en el estado de israel, los palestinos que permanecieron fueron sujetos a largos 18 años de régimen militar. Desde esos primeros años de expropiación masiva de tierra y permisos de viaje, hasta este nuevo proyecto de ley del ‘Estado-nación judía’, los ciudadanos palestinos de israel nunca han gozado de equidad, ya sea de jure o de facto.[1]

Primero quiero hablar acerca de la nueva ley en términos de continuidad.

Es importante reconocer qué es lo que no cambió debido a la nueva legislación– o, para ponerlo de otra manera, cómo la ley de la nación-estado judío es una nueva adición de lo que siempre ha sido una estructura etnócrata discriminatoria, tanto legal como políticamente.

La discriminación institucional de israel contra los ciudadanos palestinos está bien documentada, incluso por el Departamento de Estado de Estados Unidos, y una gran cantidad de expertos en derechos independientes. Esta discriminación impacta en muchas áreas de la vida, incluyendo dónde pueden vivir los ciudadanos, la familia y más.

Como un relator especial de la ONU dijo en 2012, las autoridades israelíes han perseguido por mucho tiempo “un modelo de desarrollo de tierra que excluya, sea discriminatorio y desplace minorías”. El Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de la Naciones Unidas ha mencionado de manera similar “la promulgación de varias leyes discriminatorias en asuntos de tierras que afectan desproporcionadamente a comunidades no-judías”.

De hecho, el asunto de las comunidades sólo-judías, que mucho aparece en la cobertura y crítica a la ley del estado-nación judío, está con frecuencia a debate sin referencia al hecho de que israel ya tiene cientos de tales comunidades segregadas, gracias al papel de “los comités de admisión”.

Hace una década, Human Rights Watch informó sobre cómo esos comités – que filtran a los residentes potenciales en cientos de comunidades rurales– “están formados por representantes de las comunidades y del gobierno así como un alto funcionario de la Agencia Judía o la Organización sionista, y han sido notoriamente usados para excluir a los árabes de vivir en comunidades judías rurales”.

En efecto, en 2014, la Corte Suprema israelí ratificó una ley permitiendo estos comités, una decicsón de la que el centro de derechos legales Adalah dijo “legalizan efectivamente el principio de segregación en la vivienda entre ciudadanos árabes y judíos, y permiten la práctica del racismo en contra de los ciudadanos árabes en cerca de 434 comunidades, o el 43% de todos los pueblos en israel.

Viendo la película completa más allá de políticas y prácticas específicas, la ley del estado-nación judío declara que “el derecho de ejercer la autodeterminación nacional en el estado de israel es exclusivo del pueblo judío”. Ahora, aunque no siempre se expresa tan explícitamente, este siempre ha sido el caso – y, es por esto que, al contrario de lo que algunos argumentan, israel no es ‘simplemente’ judío, como Francia es francés.

Como el finado Tony Judt explicó en un ensayo de 2003 para el The New York Review of Books: “Francia es el estado de todos los franceses; todos los franceses son por definición ciudadanos de Francia; y todos los ciudadanos de Francia son…franceses”. Israel “por el contrario”, es “por su propia cuenta el ‘estado de todos los judíos’ (donde quiera que vivan y ya sea que busquen o no la asociación) mientras contiene ciudadanos no-judíos (árabes) quienes no disfrutan del estatus ni de derechos similares. No hay comparación”.

Israel, en otras palabras, no es un estado para todos sus ciudadanos, y nunca lo ha sido. De hecho, en junio, un anteproyecto de ley de miembros de la Lista Conjunta de la Kneset buscando establecer a israel como un estado de todos sus ciudadanos fue prohibido de ser siquiera debatido en la cámara parlamentaria, sobre la base de que constituía un rechazo a israel como un ‘estado judío’.

A lo largo del espectro político se encuentra apoyo para ” autodeterminación judía”, no “autodeterminación israelí”. La ministra de justicia Ayalet Shaked afirmó recientemente “el estado debería decir que hay un lugar para mantener a la mayoría judía, incluso si viola los derechos”. Pero Tzipi Livni, una supuesta política ‘de centro’, también cree en “un estado dónde sólo el pueblo judío tenga el derecho nacional de la autodeterminación”.

La nueva ley del estado-nación judío no menciona “democracia” ni una vez– pero tampoco lo hace la “Declaración de Independencia” de israel, que se refiere repetidamente a un ‘estado judío’. Y como la Asociación de derechos civiles en israel ha destacado, “el derecho a la igualdad aún no está consagrado en leyes relativas a la mayoría de los aspectos de la vida”.

De acuerdo al periódico israelí Haaretz, el propósito de la nueva ley “es sentar las bases” para que la Suprema Corte “de preferencia a la naturaleza judía de israel sobre sus valores democráticos si los dos entran en conflicto en los tribunales”. Pero otra vez, esto es algo que la corte ya puede hacer y ha hecho, en particular cuando interpreta una cláusula clave en la Ley Básica: Dignidad y Libertad Humanas de tal modo que da “peso significativo a la naturaleza de israel como estado judío y sus objetivos, a costo de… los derechos fundamentales”. Como lo expresó el ex presidente de la Suprema Corte, Aharon Barak, en una decisión en 1995: “Somos diferentes a otros países. No sólo somos un estado democrático sino también un estado judío”.

Así que, ¿qué es diferente?

Mientras hay mucha continuidad con la ley y la práctica hasta la fecha, la nueva ley, sin embargo, representa una innovación, tanto legal como políticamente, según lo analizó Adalah en un informe de situación [2] publicado en julio; disfrutar la condición de una Ley Básica, la ley del estado nacional judío, sirve para anclar las prácticas racistas en la constitución.

“Al definir soberanía y el autogobierno democrático como pertenecientes solo al pueblo judío, donde sea que vivan alrededor del mundo”, dijo Hassan Jabareen, director general de Adalah cuando se aprobó la ley, “israel ha hecho de la discriminación un valor constitucional”. Así, para los ciudadanos palestinos, la nueva ley puede anunciar una discriminación severa y explícita.

Una cláusula particular, por ejemplo, dice: “El estado ve el desarrollo de los asentamientos judíos como un valor nacional y actuará para incentivar y promover sus establecimientos y consolidación”. Excluidos ya de cientos de comunidades israelíes por los antes mencionados comités de admisión, los ciudadanos palestinos sospechan, con razón, que este artículo– originalmente redactado como un respaldo mucho más burdo de la segregación– sólo intensificará la discriminación que ellos enfrentan sobre la tierra y la vivienda.

La nueva ley también es un reciente obstáculo para una genuina solución de dos-estados – como si fueran necesarios más obstáculos. La dirigencia de la OLP siempre ha resistido las demandas del primer ministro israelí para reconocer a israel como un “estado judío” como condición para las pláticas [de paz] (y dése cuenta que estas demandas se originaron en tiempos recientes con Ehud Olmert[3], no con Netanyahu). Esta ley sólo confirma cómo dicha oposición está bien fundamentada.

Más aún, la referencia que hace esta ley de la “tierra de israel” en la cual “el estado de israel fue fundado” es un giro instructivo y un recordatorio oportuno de que una ley discriminatoria contra los ciudadanos palestinos también podría ser importante si o cuando israel se anexe parte, o toda, la Cisjordania ocupada.

Por último, me gustaría abordar la cuestión de qué trata realmente esta ley.

¿Por qué ahora? Un factor es que Netanyahu está pensando de frente a las elecciones que tendrán lugar en 2019, y posiblemente en los primeros meses del año. Hasta ahora, su partido Likud se ha visto fuerte en las encuestas, pero Netanyahu quiere asegurarse de que no haya pérdida de votos en el ala que está aun más a la derecha, como el actual socio de la coalición, Jewish Home[4]. Sin embargo, los orígenes de la ley van más allá.

Hablando políticamente, esta ley sólo puede ser entendida en el contexto de un  retroceso concertado en contra de los esfuerzos de ciudadanos palestinos de israel en las últimas dos décadas para reivindicar su identidad nacional, movilizarse contra la discriminación, y, críticamente, demandar un estado para todos sus ciudadanos.

En 2006-2007, un número de documentos, o informes de situación fueron publicados por organizaciones líderes que representan a los palestinos dentro de la Línea Verde. Estos incluían la “Constitución Democrática” de Adalah, así como “La visión de futuro de los árabes palestinos en israel” (El Comité Nacional para los Jefes de las Autoridades Locales Árabes en israel), y la “Declaración Haifa” de Mada Al-Carmel.

Comentando sobre estos acontecimientos en esos momentos, el periodista israelí Uzi Benziman describió la publicación de los documentos como un punto de inflexión, añadiendo: “Los documentos se tejen como una doctrina ideológica y política ordenada que desafía el carácter actual del estado de israel, la forma en que se ve a sí mismo, la estructura de su gobierno y su identidad sionista”.

Fue sólo unos años después, en 2011, que el camino hacia la ley del estado-nación judío fue iniciado por el ex jefe de Shin Bet y actual miembro del Likud Avi Dichter, cuando el entonces Kadima MK[5] propuso un proyecto de ley que ayudaría a frustrar las aspiraciones de quienes buscan “establecer aquí un estado binacional”.

Después de la votación exitosa este mes de julio, Ditcher declaró que la ley era la “respuesta más clara” para los legisladores palestinos, y explicó: “Hoy estamos consagrando este importante proyecto de ley en una ley para prevenir aun el más mínimo pensamiento, y mucho menos intentar, transformar a israel en un país de todos sus ciudadanos [sic]”.

Este, entonces, es el contexto crucial que se suele omitir. Claramente, la nueva legislación es un desastre desde el punto de vista de los ciudadanos palestinos de israel, pero su sola existencia es un testimonio tanto de la efectividad de su movilización política como del poder de la demanda para una verdadera democratización.

Esta respuesta por parte del establishment político israelí a una ciudadanía palestina movilizada que demanda una genuina igualdad ha sido doblar la discriminación y afirmar de manera desafiante y cada vez más explícitamente imponer y proteger legalmente la existencia de un “estado judío”.

Esto no deja de tener sus ventajas, como lo destaca el furor sobre la nueva ley. Porque lo que el proyecto de ley amenaza es menos la existencia de un israel “democrático”, sino la idea de algunos críticos liberales de un estado “judío y democrático” (o al menos la posibilidad de mantener esta idea). Es decir, como un instrumento contundente, la ley amenaza la capacidad de israel de continuar con la discriminación institucionalizada de larga duración sin costo internacional.

Después de la exitosa aprobación de la ley del estado-nación judío, el periodista israelí Orly Noy escribió en la revista +972 sobre la “perpetua guerra demográfica en contra de sus ciudadanos palestinos”, y añadió que “si israel busca ser judío y democrático, necesita garantizar activamente una mayoría judía”.

La ley “del estado-nación judío” es parte de una guerra histórica y democrática en curso – una que es tanto un testamento del activismo de los ciudadanos palestinos como un esfuerzo por sofocarlo. Mientras israel consolida el estado único de facto entre el río y el mar, este no será el último intento de ver la realidad del apartheid en el terreno reflejada en la legislación.

Pienso que Ben White hace una magnífica evaluación porque se relaciona con cómo esta ley es realmente nueva y antigua, no es una política completamente nueva, pero expresa abiertamente una política de facto, y sirve como otro firewall[6] contra esa amenaza existencial que se avecina – un estado de todos sus ciudadanos – a medida que israel continúa en sus pasos para hacer a israel grande y más importante. Eso en realidad significa más apartheid.

Esto me recuerda mucho a un artículo reciente que leí de Robert Fisk en The Independent, donde entrevistó a la periodista israelí Amira Hass y viajó a Palestina con ella. Se titula “Le pedí a la única periodista israelí en Palestina que me mostrara algo impactante – esto es lo que vi.” Hass dice:

“El muro es acerca de qué tan fuerte es la necesidad de ser puro _ y ¿cuántas personas participaron en este acto de violencia? Dicen que es por los ataques suicidas, pero la infraestructura legal y burocrática para este muro de separación existía antes del Muro de Separación. Así que el Muro es una clase de expresión  gráfica o plástica o tangible de leyes de separación que existían antes.

La ley del estado nación es una especie de muro, pero está basado en un proyecto existente.

Muchos sionistas liberales han criticado la ley del estado nación como si fuera un anatema a la declaración de independencia. Daniel Barenboim lo ha hecho también y dijo que ahora estaba avergonzado de ser israelí. Pero Ben White corta a través de eso. La declaración de independencia, con toda su cubierta de azúcar, contenía la semillas fundamentales de la exclusividad judía en el estado judío, y ahora ha florecido en una ley del estado nación. Necesitamos enfrentar esto.


[1] De jure: Por ley. De facto: De hecho (que no se ajusta a una norma previa). RAE (N. de T.)

[2] Es un informe escrito que delinea la actitud o intenciones de alguien con respecto a un asunto en particular. (N. de T.)

[3] Ehud Olmert fue primer ministro antes que Netanyahu, de 2006 a 2009. (N. de T.)

[4] Jewish Home es un partido político religioso ortodoxo judío sionista en israel. (N. de T.)

[5] MK: Miembro de la Kneset.  Kadima (Wikipedia): Fue un partido político centrista y liberal en israel. Fue establecido el 24 de noviembre de 2005 por moderados del Likud. En las elecciones de 2013, Kadima era el partido más pequeño en la Kneset. No entró en las elecciones de 2015. (N. de T.)

[6]  Computación: Sistema que monitorea, controla y previene. Construcción: Barrera diseñada para limitar la difusión de fuego. (N. de T.)