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Artículo de IMEMCnews                                      Trad. Pamagal

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Saeb Erekat. Secretario General de la Organización para la Liberación de Palestina, OLP.

Después de una reunión con el Presidente de la Cámara de los Comunes británica, John Bercow, el Jefe de negociadores de la OLP, Saeb Erekat señaló que la OLP ha afirmado consistentemente que la OLP apoyaba con firmeza la solución de dos Estados, pero que la única alternativa a un Estado israelí de facto es la solución de un sólo estado secular. (más…)

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Artículo original en Middle East Monitor  19 junio 2016                             Trad. Pamagal

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Middle East Monitor

La OLP, Organización para la Liberación de Palestina, ha denunciado un permiso de un rabino judío para que los colonos puedan envenenar las fuentes de agua en las áreas Palestinas de la ocupada Cisjordania como una “orden de matar”. (más…)

Por qué la unidad palestina permanece evasiva

 

por Ramzy Baroud de Middle East Eye                                Trad. Pamagal

Nota en inglés: http://www.middleeasteye.net/columns/why-true-palestinian-unity-remains-elusive

Crédito foto: El gobierno de unidad de Palestina de Fatah y Hamás hace juramento.

Crédito foto: El gobierno de unidad de Palestina de Fatah y Hamás hace juramento. (AFP)

La fragmentación de la identidad política palestina tiene décadas. Tomará mucho más que un “gobierno de unidad nacional” en Ramallah para unir este estado fracturado.

Los palestinos todavía tienen que alcanzar la unidad nacional a pesar de la euforia por el “gobierno de unidad nacional” ahora en operación en Ramallah.

Se tiene que distinguir claramente entre el arreglo político de Hamás-Fatah, necesario por las circunstancias regionales e internacionales, y la verdadera unidad palestina.

Lo que se acordó en el campo de refugiados al-Shati (la Playa) en abril que llevó a la formación de un gobierno de transición en Cisjordania en junio, tiene poco que ver con la actual unidad palestina. La última es una noción mucho más extensa e imprescindible. Sin ella, el pueblo palestino está en riesgo de perder más que una plataforma política unificada, sino la habilidad de identificarse con un conjunto común de aspiraciones nacionales en donde quiera que se encuentren.

Un apresurado acuerdo en Gaza que dejó muchos puntos de disenso para ser discutidos y resueltos por varios sub comités con inciertas oportunidades de éxito, es difícilmente un pre requisito para una real y duradera unidad nacional.

La mayoría de los expertos están confundiendo la unidad nacional palestina y la “unidad” gubernamental de los 14 ministros que juraron en Ramallah. La mayor parte de los supuestos tecnócratas son reconocidos por su manifiesta o sutil lealtad al presidente de la Autoridad Palestina, AP, Mahmoud Abbás. El gobierno de transición tiene la tarea de administrar áreas en la Ribera Occidental ocupada por Israel y en Gaza.

La AP tiene permitido operar en la Ribera Occidental bajo la vigilante mirada del ejército israelí. A cambio de darle un espacio para operar, las fuerzas de la AP están involucradas en la “coordinación de seguridad” con el propósito de garantizar los asentamientos ilegales judíos, reinado de la resistencia palestina y ofrecer una línea de defensa para el ejército israelí, quien es en realidad el único gobernante de la Ribera Occidental y de Jerusalén del este.

Desde ahora es poco claro cómo afectará a la coordinación de seguridad la manera en que Israel controla Gaza, control que ha sido garantizado a través de un cerco hermético intensificado desde la victoria en las elecciones de Hamás en 2006 y la breve guerra civil de Hamás-Fatah en 2007.

Es poco probable que Hamás permita un arreglo en la coordinación de seguridad como el que está en marcha en la Ribera Occidental, o por la cual la misma Gaza era controlada – por 10 ramas separadas de seguridad de la AP– antes del 2006.

De hecho, en los Gazanos creció en resentimiento a Fatah – entonces bajo el control de Mohammed Dahlan y unos pocos funcionarios de mala reputación – debido a tales prácticas. A pesar del acuerdo de unidad, Abbás aún ve la colaboración con el ejército israelí como sagrada.

Pero aun si algún acuerdo alternativo se encuentra para prevenir otro rompimiento antes de las elecciones, que están programadas para principios del próximo año, lo que ha tenido lugar difícilmente califica como unidad.

En las últimas semanas, la palabra “unidad” ha sido usada en muchos sentidos, algunos erróneos y otros muy poco sinceros. Funcionarios de los partidos de Hamás y Fatah – todos operando con mandatos expirados – le han dado repetidamente un significado mas sentimental a la “unidad” con algunas excepciones incluyendo la del líder de Hamás Khaled Meshaal. Este último, aunque optimista acerca del futuro potencial del acuerdo, entiende que el gobierno de transición es solamente un primer paso en un largo programa con el propósito de unificar un cuerpo político palestino.

Aun el New York Times, conocido por su decidido apoyo a los sucesivos gobiernos israelíes, también está instando a la unidad. “Si alguna vez debe haber un acuerdo de paz israelí-palestino… los palestinos deberán estar unidos” se lee en su editorial, firmado por el consejo editorial el 6 de junio.

Si se evalúa la visión del NYT, basándonos en su editorial, para la unidad de Palestina uno descubre que tal “unidad” tiene el propósito principal de prestar servicio a los intereses conjuntos de Israel y EEUU. “Los Estados Unidos tienen que ser cuidadosos al distinguir, de alguna manera, entre su apoyo al nuevo gobierno y un respaldo a Hamás y a su comportamiento violento y lleno de odio. Tener alguna esperanza al hacerlo, los EEUU y Europa deben continuar insistiendo que el señor Abbás cumpla su promesa y no permita que Hamás tome la delantera.”

El NYT insiste que Hamás no puede jugar “un papel más destacado en el futuro.”

La unidad hecha a la medida de los intereses israelíes y de los fondos estadounidenses es difícilmente lo que millones de palestinos han estado deseando en los últimos siete años. Es innecesario decir, que asegurarse de que una de las partes domine a la otra es apenas una propuesta democrática.

Fallas profundas

Pero también Hamás y Fatah son culpables. Su absurda lucha interna y ponerse al servicio de las agendas de otras partes, es tanto inexcusable, como imperdonable. Pensar que ambas partes continuarán dominando el paisaje de liderazgo palestino por los siguientes años, no es alentador.

Palestina no es Hamás y Fatah, y la desunión palestina no empezó con estos dos partidos pero han sido una pieza integral de la lucha nacional palestina. La fragmentación de la identidad política palestina tiene décadas. Fue tal vez la salida de la Organización para la Liberación de Palestina, OLP, de Líbano en 1982 lo que acentuó la ruptura entre la lucha del pueblo palestino por libertad y sus líderes. Fue entonces cuando la élite palestina verdaderamente aumentó su importancia.

Entonces Palestina fue reducida a facciones, cada una con sus propios símbolos, frases, eslogans, agendas y financiamientos. La OLP sirvió como una plataforma política cuyo único propósito, a veces, parecía validar al gobierno del partido Fatah, y a una rama particular de ese partido con sede en Túnez. El parlamento palestino en el exilio – El Consejo Nacional Palestino – fue delegado más tarde a aprobar maquinalmente las iniciativas políticas de Yasser Arafat, Mahmoud Abbás, Ahmed Qore y unos pocos más.

La era de la democracia palestina, en su mayor parte, había terminado, y se vio reducida a elecciones mantenidas por prisioneros políticos palestinos en cárceles israelíes y elecciones locales de uniones de estudiantes en los territorios ocupados.

Con un mandato auto impuesto, no cuestionado por ninguna plataforma democrática, y validado por la ocupación israelí, la Autoridad Palestina gobernó los territorios ocupados como le pareció. El rico se hizo más rico, y el pobre haciendo fila frente a una máquina de ATM, al final de cada mes, rezando para que sus salarios llegaran a sus cuentas de banco a tiempo. En muchas ocasiones, no era el caso.

El 5 de junio, los empleados del gobierno de Hamás y Fatah se pelearon unos contra otros y por momentos con la policía, porque a los trabajadores de Hamás no se les pagó mientras que sus contra partes de Fatah sí recibieron su paga.

Esta es difícilmente el tipo de escena que acompañaría a un estado de unidad nacional. Para que tome lugar la verdadera unidad, tiene que ser formada enteramente por las prioridades nacionales palestinas. No puede estar vinculada a la ayuda y a lealtades políticas tribales. No debería tener el propósito de agradar a los EEUU y a la Unión Europea o proveer la seguridad israelí.

En primer lugar, la verdadera unidad tendría que regresar a la cuestión original que dividió a las comunidades palestinas en Palestina y alrededor del mundo. Tiene que lidiar con cuestiones importantes sobre la identidad palestina, aspiraciones nacionales, resistencia y las perspectivas de una generación entera que nació después de la firma de los acuerdos de Oslo en 1993.

La unidad palestina no es una cuestión de logística sino una tarea fundamental que requiere nuevas caras, nuevos nombres, nuevo pensamiento, y uno se atrevería a decir, nuevo liderazgo.

Ramzy Baroud es directo editorial del Middle East Eye. Columnista internacional, consultor de medios y autor y fundador del PalestineChronicle.com. Su último libro es Mi padre fue un luchador de la libertad: La historia nunca contada de Gaza (Pluto Press, Londres)